TRABAJO " Rompiendo cadenas"

Publicado en por Susana Giosa

TRABAJO - " Rompiendo cadenas"

Estamos en una época dónde el trabajo de la mujer,fuera de su hogar (según el sistema que nos toca vivir), se publicita como una conquista muy superadora para nosotras. Pero solamente tienen opción a un trabajo bien remunerado (siempre por debajo del salario del varón) las mujeres que han podido acceder a una educación Universitaria ó algún oficio que les permita estar en el mercado laboral, aunque seguimos sufriendo ese famoso "techo de cristal" que nos impide estar en puestos importantes de decisión. Algunas lo han logrado, pero las mujeres tienen que rendir permanentemente exámen de sus capacidades para permanecer y competir con el varón.
Sin embargo existen trabajadoras que están invisibilizadas para la sociedad, y un ejemplo son las "mujeres ajadas". En Mendoza 25.000 personas están sujetas a la cosecha del ajo, de las cuales el 42% trabajan en negro.
Las jornadas son de 15hs. corridas, salarios miserables, y la explotación de niñas y niños. No hay francos, ni licencia por maternidad, enfermedad ó embarazo. En esta labor familias enteras se dedican al corte del ajo, y no existe edad límite para ello. Basta con que las niñas y los niños sepan usar las tijeras, y el lugar destinado a la "guardería" de bebés es la sombra de los yuyales en las acequias. Tanto mujeres como varones trabajan parados y deben cargar cajas de hasta 20Kg. Las graves consecuencias de esta labor se ven en las piernas de miles de mujeres que están moradas por las várices, y de hernias por la fuerza de levantar las cajas.
Antonia y Marta obreras del ajo que están luchando para formar un Sindicato que las proteja, cuentan que por cada caja de 10Kg. de ajo que embalan les pagan $ 2,29, mientras el patrón embolsa 18 dólares por caja en el mercado externo. Cobran por quincena, y de ahí la Cooperativa les descuenta un 5% para aportes patronales que nunca se hacen.
Las condiciones son tan precarias que se han producido muertes (que son habituales) como el año pasado que una adolescente de 17 años que estaba como trabajadora golondrina, murió aplastada por un árbol mientras dormía en una carpa.
Antonia y Marta "ajeras" de mucho tiempo declaran: "ahora lo que en verdad importa es que las obreras del ajo rompimos las ristras usadas como cadenas, y desenmascaramos la hipocresía de una Mendoza "pujante y ejemplar". Sabemos que la única manera de conquistar nuestros derechos es organizándonos, aunque eso nos lleve años y palos sobre nuestro cuerpos"
En esta Argentina que quiere estar en el primer mundo, es nuestro deber hacer conocer la situación que padecen nuestras congéneres, y preguntarnos: ¿ LOS DERECHOS HUMANOS, DONDE ESTAN?
- Información extraída de una nota de la periodista Roxana Sandá - Página 12 - 20/03/09

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