Africa: Los anticonceptivos salvan 140.000 vidas al año.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

A nivel mundial, se estima que cubrir la necesidad insatisfecha de métodos anticonceptivos podría prevenir 50 mil muertes por aborto y 90 mil por otras causas relacionadas con la maternidad cada año. El 55 por ciento de las vidas que se salvarían serían las de mujeres en el África subsahariana.

 

Poner mayor espacio entre los partos (por lo menos dos años) es una de las estrategias más importantes y de mayor éxito para mejorar el resultado de los partos y la supervivencia del recién nacido. Los niños que nacen con menos de dos años de separación del parto anterior tienen aproximadamente el doble de probabilidades de morir en el primer año de edad que los que nacen con tres años de separación.

Los que nacen de madres menores de 20 años de edad también tienen muchas más probabilidades de morir en los primeros días, meses, o años de vida. En Senegal, por ejemplo, uno de cada 10 niños de mujeres menores de 20 años muere en el primer año de vida, a diferencia de uno de cada 17 entre las mujeres que dan a luz en las edades de 20 a 29 años de edad.

El uso de planificación familiar puede evitar estas muertes al permitir que las jóvenes eviten los embarazos prematuros, los no deseados y los que están demasiado cerca del embarazo anterior. Sólo en Senegal, la planificación familiar podría prevenir mil 300 millones de embarazos no planeados, 400 mil abortos y 200 mil muertes de menores de cinco años de edad en un período de 10 años.

Al cubrir la necesidad insatisfecha de métodos anticonceptivos también se reduce considerablemente el costo de la vacunación universal y otras intervenciones sanitarias infantiles, y se facilita la capacidad de los gobiernos para mejorar la salud de la sociedad en general.

Clave contra el VIH

La importancia de la planificación familiar para reducir la transmisión materno-infantil del VIH no ha recibido suficiente atención. Cada año se previenen más de 577 mil 200 embarazos no planeados entre mujeres con VIH en el África subsahariana, gracias al uso de la planificación familiar, que evita más infecciones del VIH entre lactantes que la terapia antiretroviral.

Si bien es esencial que todas las mujeres que utilizan dicha terapia tengan acceso a planificación familiar, más de medio millón adicional de embarazos no deseados en mujeres seropositivas podrían prevenirse anualmente si todas las mujeres en la región que no desean quedar embarazadas tuvieran acceso a métodos anticonceptivos modernos.

En Sudáfrica podrían prevenirse anualmente más de 400 mil embarazos no planeados entre mujeres seropositivas, lo que evitaría más de 120 mil nacimientos de niños seropositivos.

Sustentabilidad ambiental

La inversión en planificación familiar no sólo salva vidas sino que conlleva grandes ahorros en los sectores de salud, educación y medio ambiente. Al haber menos niños que educar, los gobiernos pueden ampliar los servicios de agua potable y saneamiento a mayor parte de la población, lo que a su vez implica reducir las enfermedades transmitidas por el agua y las muertes por diarrea.

Cuando se ralentiza el crecimiento demográfico hay menos presión en los limitados recursos de la tierra y el agua, y menor deterioro ambiental por deforestación, salinización de la tierra y contaminación atmosférica.

En Kenya, por ejemplo, cubrir la necesidad insatisfecha de planificación familiar, por un costo de 71 millones de dólares, podría reducir en 115 dólares el gasto en educación y en 37 dólares el de vacunación; en 36 dólares el de agua y saneamiento; en 75 millones el de salud materna y en 8 millones el combate de la malaria. Por cada dólar de gasto en planificación familiar, Kenya se ahorraría 3.79 dólares en estos sectores solamente.

Salud y derechos humanos

Existe casi el consenso universal entre los gobiernos de que toda niña o niño tiene derecho a ser querido, y que las mujeres y las parejas tienen derecho a decidir libremente el número de hijos que desean tener. En la mayor parte de las sociedades las mujeres pobres son quienes tienen menor probabilidad de ejercer su derecho a utilizar métodos anticonceptivos, en parte porque son las que menos pueden pagar por servicios de planificación familiar.

Hasta que las mujeres pobres tengan la misma capacidad para ejercer ese derecho que las más ricas, las zonas urbanas continuarán aumentando no sólo en tamaño sino también en desigualdad. La proporción de personas que viven en pobreza continuará ascendiendo y la disparidad de ingreso entre los ricos y los pobres será cada vez mayor.

Los gobiernos y los planificadores urbanos deben asegurarse de que los pobres reciban fondos públicos que subvencionen y mejoren la calidad de los servicios de salud reproductiva. Sin ello los subsidios e incentivos probablemente acabarán en beneficio de poblaciones menos necesitadas, y la inversión en salud reproductiva y planificación familiar es una de las más costo-efectivas que los gobiernos pueden hacer.

En Kenya y Nigeria, por ejemplo, el costo de proteger a una pareja urbana contra embarazos no deseados por un año, mediante servicios en las clínicas, es de tan sólo 4 mil 271 dólares. Esta pequeña inversión redunda en beneficio de las personas, las familias y la sociedad en general.

 

Fuente: AmecoPress/Cimac - KARIN RINGHEIM - Asesora de alto nivel en temas normativos en POPULATION REFERENCE BUREAU - Febrero 2011 -

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