Ancianos ante el envejecimiento, la enfermedad y la muerte.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Hay que tener en cuenta que los ancianos tienden a marginarse por temor a cometer errores, que tardan más que los jóvenes a tomar decisiones y que su tiempo de reacción es más lento, así puedan suplirse sus deficiencias con instrumentos que puedan facilitarle la exsitencia, como anteojos, audífonos y otros adminículos, cosa que podría aumentar su capacidad laboral, ya que la jubilación temprana muchas veces lleva a un mayor deterioro de las facultades cognitivas y afectivas.

El gran problema es que le interés productivo de la sociedad capitalista, en la medida en que merma el rendimiento del anciano, hace que se lo margine del mercado laboral, condenándolo al desempleo, lo que los convierte en una especie de paria. Es de ahí, que la pobreza de los ancianos sea uno de los problemas más persistentes y difíciles, cosa que se agrava cuando éstos tienen que vivir en soledad, mal alimentados, con dificultad para cuidar de sí mismos, mientras que avergonzados por la pobreza, evitan todo contacto social, despúes de haber tenido una existencia normal, mientras la sociedad opulenta los excluye de la repartición de los frutos de la abundancia y los lanza a la supervivencia más bruta y nada más.

La situación se agrava con la ruptura de la unidad familiar, los problemas de la urbanización, de la vida en grandes ciudades, que aumenta el anonimato; lo cual no deja de ser una lástima pues la unión familiar de los conglomerados más campesinos hace que haya un contacto transgeneracional, que proporciona a los jóvenes la ayuda de sus mayores, aunque ello no deja de ser conflictivo en muchas ocasiones, yá que los viejos muchas veces se niegan a la utilización de los instrumentos que da una sociedad más moderna, o tratan de imponerse sobre las generaciones más jóvenes. En las urbes, muchos y muchas son viudos/as o solteros/as y las parejas de ancianos tienden a aislarse, con lo cual sus vínculos muchas veces se vuelven tiránicos o celosos.

Para el anciano o anciana que no puede cuidar de sí, ni bastarse a sí mismo, ni física ni económicamente, la única solución pareciera ser el "asilo", que en la mayoría de las partes son "morideros humanos", habitados por enfermos e inválidos, lo cual hace que el asilo o guardería se constituya para ellos en una verdadera pesadilla, que ocasiona grandes shocks psicológicos, en ámbitos sociales donde la mortalidad aumenta de una forma considerable, ya que los ancianos no toleran ese modo de vida, con reglamentos estrictos, con rígidas rutinas y visitas dosificadas, lo que hace que añoren su hogar, su espacio, su casa.

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V

La palabra asilo, es fea de por si, no quiero envejecer...


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L


Creo que ninguna de nosotras quiere envejecer para terminar en un asilo lejos de todas nuestros afectos, nuestras cosas, nuestro espacio. Pero todas y todos por suerte no tenemos el mismo
destino. Podemos disfrutar de nuestra vejez rodeados de amor y contención. Lo que pasa es que nuestra sociedad desvaloriza permanentemente a los viejos y viejas. Debemos aprender de otras
culturas donde ser viejo es ser considerado y valorado por su experiencia y sabiduría. Gracias por el comentario y por ser lector/a de mi Blog.