Argentina: Córdoba: Siete de cada 10 víctimas de abuso sexual son menores de edad.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

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Nueve de cada 10 agresores son familiares o conocidos de quienes sufren un hecho de violencia sexual. Los datos son del Consejo Provincial de la Mujer.

El enemigo es un adulto que está dentro de la casa, en el barrio, en el club; es el padre, el padrastro, el abuelo, el hermano, el primo, un conocido.

Las víctimas de delitos contra la integridad sexual son, en su mayoría, niñas, niños y adolescentes. Y también son los adultos los que pueden ayudarlas.

Desde enero a junio de 2012, el Consejo Provincial de la Mujer atendió a 341 víctimas directas de abuso a través del Programa de Atención Interdisciplinaria para la Víctimas de Delitos contra la Integridad Sexual.

El 71 por ciento no alcanzaba la mayoría de edad. Si se discrimina ese porcentaje surge que, del total de víctimas, el 17 por ciento corresponde a la franja etaria de 0 a 5 años; el 27 por ciento, de 6 a 10 años, y otro 27 por ciento, de 11 a 17. Muy jóvenes, demasiado pequeños.

Del lado del agresor sexual, la constante es que está muy cerca de la víctima. Sólo uno de cada 10 agresores sexuales son desconocidos. El resto, familiares consanguíneos, padrastros, parejas o ex parejas u otros ­conocidos.

Más específicamente, cuatro de cada 10 agresores tienen un vínculo consanguíneo con la víctima (17 por ciento padres, nueve por ciento tíos, cuatro por ciento hermanos, entre otros). Además, el 16 por ciento de los victimarios son padrastros.

El Consejo realiza el relevamiento semestral de datos estadísticos de la Casa de Atención interdisciplinaria para Víctimas de delitos contra la Integridad Sexual de la ciudad de ­Córdoba y de los ocho Centros de Atención Interdisciplinaria en otras localidades (Villa ­María, Villa Dolores, Villa del Rosario, San Francisco, Río Segundo, Cruz del Eje, Río Cuarto, Deán Funes).

Redes. Ante esta problemática, el Consejo comenzó a trabajar en el armado de redes entre los distintos operadores del Estado. “Estamos trabajando en redes intergubernamentales, integradas por organismos que se ocupan del abordaje desde los ámbitos de salud, de la escuela, los municipios, juzgados de Paz. Se promueve que ante una denuncia se ponga en movimiento ese mecanismo”, aseguró Graciela Ruiz, titular del Concejo.

Además, aseguró que en el marco de esas redes se están armando protocolos de actuación para que cada sector del gobierno sepa qué hacer y que cuenta con el otro para trabajar. “Ya los armamos en San Justo, en Cruz del Eje, en Río Cuarto y comenzamos a armarlo en Villa Azalais, como sub sede”, manifestó la funcionaria.

Estar atentos. La vicedirectora del Hospital Pediátrico, Silvia Ferreyra, menciona algunos consejos para familiares y docentes. Lo más importante, dice la médica, es estar atento a cambios de conducta de los chicos.

Esfínteres y habla. Un cambio de conducta que se reitera es el retroceso del niño que logró tener control de esfínteres. Tras el abuso, puede llegar a hacerse pis o caca encima. “Hay que tenerlo en cuenta y ver cuál puede ser el origen”, asegura. Otro retroceso en habilidades aprendidas puede ser las del habla.

Rechazo. También hay que estar atento cuando un chico rechaza alguna situación, persona o lugar, como ir a la casa del tío, del abuelo, amigo. Pueden manifestar berrinches para expresar que no se quiere quedar con alguna persona en particular.

Docentes. Otros cambios en la conducta suelen ser detectados por los docentes. “Son los primeros en alertar”, manifiesta Ferreyra. Y pone como ejemplo un chico que se transforme en una persona introvertida, o que de repente comience a aislarse o hasta reaccionar con agresividad. “Es importante ver las diferencias, se trata de niños que antes no se comportaban de una determinada manera”, dice. Obligación . Ferreyra recuerda que los docentes y los médicos están obligados a notificar posibles casos de abuso y violencia. “Es mejor a veces para prevenir y proteger a los chicos sospechar un abuso e indagar, a no hacerlo y que los chicos lo sufran”, expresa la médica.

Padres. La pediatra aconseja a los padres que enseñen a los niños desde los 4 y 5 años a reconocer sus partes del cuerpo que no pueden estar expuestas, y explicarles que no son lugares que la gente les pueda tocar.

Evitar. Ferreyra recomienda que los chicos no sean testigos de ningún acto sexual. Si lo presencian, los padres no deben decirles que “es un juego”.

Adónde acudir

Por delitos contra la integridad sexual, llamar por consultas al 0800-555-MUJER (68537). Por denuncias, al 0-800-JUDICIAL (58342). O dirigirse a Rondeau 258. Por denuncias y consultas sobre violencia familiar, llamar al 0800-888-9898 o ir personalmente a Olmos 175 de 8 a 18. En el teléfono 102 se reciben consultas y denuncias sobre situaciones de maltrato, abuso y abandono de niños.

Publicado por: Diario La Voz – Córdoba (Argentina) – Redacción – 10/12/12 -

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