Australia la conoce como Hanna Lecter.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Katherine-Knight-1-200.jpgEn la tradición del canibalismo, Australia no se queda a la zaga entre las naciones de occidente, sobre todo de Estados Unidos, Inglaterra y Alemania. En 1822, por ejemplo, el reo Alexander Pearce escapó de un penal de Tasmania —conocido como “Las Puertas del Infierno”— junto con otros siete prisioneros. El clima que los convictos encontraron en el exterior era tan frío que tres de ellos decidieron regresar a sus celdas. El resto protagonizó un episodio que, al develarse públicamente, aterrorizó a la comunidad de Oceanía.

 

De acuerdo con los reportes de la época, los cuatro fugados acordaron un plan macabro de supervivencia. Pelearon entre sí y el contrincante que resultaba muerto era devorado por los otros miembros. Al final sólo quedaron Alexander Pearce y Robert Greenhill. Este último murió despedazado por el hacha de Pearce, quien celebró su triunfo con un banquete donde el platillo principal estuvo compuesto por algunas porciones del rival derrotado.

Pearce fue capturado y devuelto al encierro, sólo para fugarse nuevamente, esta vez en compañía de Thomas Cox, quien también se convirtió en manjar de su hambriento compañero. La compulsión de Pearce fue finalmente castigada y murió en el patíbulo en 1824.

Pero es una mujer la que protagonizó el caso más sórdido de antropofagia en los registros australianos, el cual cambió para siempre la imagen de Aberdeen (al norte de Sidney), un enclave con una población de mil 750 habitantes y que hasta antes de que Katherine Mary Knight apareciera en escena era conocido por albergar especies como el koala y el canguro.

De armas tomar

Para Katherine Mary Knight, indudablemente la infancia fue destino. Nació en New South Wales el 24 de octubre de 1955. Su madre, Barbara tuvo hijos de varios matrimonios. El padre, Ken, era matarife de rastro y viajaba constantemente en busca de lugares que contrataran sus servicios. Katherine, desde muy pequeña, siempre lo acompañó. Más adelante, la mujer confesó que sentía un deleite especial por el aroma de la sangre y la carne muerta que despiden los rastros. De hecho, aprendió el oficio de su progenitor y a lo largo de su vida se las arregló para vivir cerca de mataderos o expendios de carne.

Quizá por el duro ambiente que se vive en esos lugares de sacrificio o quizá porque Kaherine era dura por sí misma, la gente que la conoció señala que en varias ocasiones la mujer protagonizó riñas en las que los cuchillos salían a relucir.

Al igual que su madre, Katherine tuvo hijas con varios de sus amantes. No destacó por ser una buena madre. De hecho, tras reñir con uno de sus hombres, ella no tuvo empacho en dejar abandonada a una de sus hijas en las vías del tren. Unas personas escucharon el llanto de la menor y lograron retirarla antes de que fuera arrollada.

 

En otro episodio de violencia, y después de sufrir una nueva decepción amorosa, intentó decapitar a varias personas con un hacha de carnicero. Más adelante hirió gravemente a una mujer en el rostro con un cuchillo filetero.

En 1993, Katherine conoció a John Price, con quien se enredó sentimentalmente. Desde el principio la relación fue tormentosa. La ingesta de alcohol de Katherine cada vez era mayor y Price sufría constantemente los embates violentos de su pareja. Tras una diputa ocurrida en febrero de 2000, en la que Price sufrió un corte en el rostro, la corte decidió ubicar al agredido en un nuevo domicilio, mientras que se prohibió a la mujer acercarse a su víctima. Pero se necesitaba algo más que un documento legal para frenar a Katherine Knight.

La tarde del 29 de ese mes, Price le dijo a los compañeros de su nuevo trabajo que si faltaba a laborar al día siguiente era porque Katherine lo había matado. Efectivamente, Price no fue a trabajar al día siguiente. La noche anterior, la mujer lo visitó a su nuevo domicilio.

 

Tras el reporte de uno de los compañeros de Price, el agente Peter Anthony Muscio decidió investigar qué había detrás de aquella llamada. La casa estaba salpicada de sangre, sobre todo la habitación donde Price dormía. Manchones en el piso indicaban que alguien había sido arrastrado. En un sofá yacía el cuerpo desollado y decapitado de John Price. Había evidencias de que el hombre había luchado ferozmente por su vida. En una olla en la cocina estaba la cabeza de la víctima y después se demostró que Katherine Knight cocinó y devoró las nalgas de su amante, acompañadas de verduras.

Katherine fue encontrada en la escena del crimen en un estado cataléptico. Fue condenada a prisión de por vida y, pese a sus peticiones constantes, las autoridades le han prohibido trabajar en la cocina de la correccional que ahora habita.

Fuente: milenio.com - JOSE DURAN KING - 29/10/11 - (Alertas Google) -

Etiquetado en Historia de Mujeres

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:

Comentar este post