Bolivia: Tráfico de seres humanos.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

En días pasados, la división de Trata y Tráfico de Personas de la Policía procedió al rescate de seis mujeres que en pleno centro de La Paz (Sopocachi) eran víctimas de explotación sexual. Más allá del acto positivo protagonizado por la referida repartición policial, causa alarma que un tema tan delicado, inhumano y degradante no llame la atención al Estado y la opinión pública en general, y la noticia se la asuma como algo irrelevante frente al conglomerado de novedades que procesan los medios, especialmente en materia política, logrando consciente o inconscientemente que esta problemática se extravíe y se soslaye su debida atención, postergándose indefinidamente una alternativa de solución. Mientras tanto niñas, niños, adolescentes, mujeres jóvenes son sometidos a una especie de esclavitud moderna por el afán de enriquecimiento ilícito de grupos de mafiosos que ven en la persona una simple mercancía que debe reportar ganancia a través del servicio sexual. El problema va más allá del proxenetismo, pues en este caso, el autor de este atropello cuenta con el consentimiento de la víctima; en el tráfico de personas en general, las víctimas si no son tomadas por la fuerza, son llevadas con engaño y terminan siendo utilizadas como objeto sexual, una especie de alquiler de la persona a pervertidos sexuales que amparados en su poderío económico disfrutan de su víctima, generalmente practicando violencia sobre ella.

Si existe un ejemplo elocuente del trato inhumano, es precisamente la trata de personas, es el segundo negocio más lucrativo, extendido y rentable en todo el mundo. Este delito vulnera el 90% de los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, entre ellos el derecho a la libertad, a la integridad, a la seguridad, a no ser sometido a torturas ni a otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, a la libertad de circulación, a la salud, a la educación. Hablar de trata de personas es hablar de la esclavitud del siglo XXI, sólo el narcotráfico la supera en la facturación económica; según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo, mueve más de 32.000 millones de dólares anuales; Estados Unidos es el primer país receptor de personas, especialmente mujeres víctimas de este negocio inhumano.

Se trata de un crimen que afecta a más de seis millones de personas en el mundo, que está en permanente crecimiento y que por obra de la tecnología cada vez se hace más sofisticado y más difícil de perseguir. El reclutamiento, el transporte clandestino y la explotación de las mujeres como prostitutas, así como la prostitución organizada de niños de ambos sexos en diversos países, son hechos que todos debemos combatir. Se ha comprobado el vínculo existente en algunos lugares entre la prostitución y la pornografía —en particular con explotación de niños—. Muchos intermediarios inescrupulosos han descubierto que es posible obtener enormes ganancias entregando a niños de hogares pobres a personas con medios económicos, sin garantías ni vigilancia de ninguna clase para protegerlos.

Junto a este flagelo, actúa el tráfico de órganos, cuyas tarifas para trasplantes clandestinos muestran que un riñón puede costar más de 100.000 euros; un hígado, más de 150.000; un pulmón, lo mismo; una córnea, 90.000; una médula ósea, cerca de 170.000; un corazón, por encima de los 150.000, y un páncreas, poco menos. Si ésa es la referencia económica, no son pocos los dedicados a este negocio inhumano pero rentable.

Por ello, no tomemos con tanta indiferencia la noticia publicada sobre el rescate de seis mujeres. Estos temas deberían merecer la debida atención estatal y mayor cobertura mediática, en lugar de promover hasta al cansancio las estupideces de nuestra sociedad política.

 

Fuente: www.laprensa.com.bo - La Paz - WALDO ALBARRACÍN SÁNCHEZ * Activista de Derechos Humanos -

29/05/11 - Alerta Google -

 

Etiquetado en violencia

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