Brasil: Curitiba: Penitenciaría de Mujeres ofrece música como terapia.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Vera deseaba cantar, pero perdía el aliento al intentar elevar la voz.

Como una de las 19 presidiarias del Coro Águias News, del Centro de Régimen Semiabierto Femenino (CRAF) de Curitiba, Paraná, le tomó un mes de música para abandonar su adicción de 17 años al cigarrillo.

“Cuando alcanzaba ciertas notas, mis pulmones no me permitían sostenerlas”. Recuerda Vera, de 40 años, quien, como las otras prisioneras entrevistadas, prefirió no usar su nombre verdadero. “Algunas veces, sentía muchas ganas de fumar y tomaba agua. También oraba y le pedía ayuda a Dios para resistir un vicio que duró casi la mitad de mi vida. Hace ya cuatro meses que dejé de fumar”.

El coro fue establecido para que las prisioneras del CRAF tuvieran una alternativa a las drogas. De las 160 mujeres que cumplen condenas en la penitenciaría, 90% de ellas fueron condenadas por crímenes relacionados a estupefacientes.

“Organicé este coro como un medio de alejarlas de su dependencia al tabaco, al alcohol y, obviamente, a las drogas ilegales”, dice Roque Rogério Veríssimo, creador y coordinador del proyecto, quien también se desempeña como trabajador social en la Escuela de Derechos Humanos de la Secretaría de Justicia, Ciudadanía y Derechos Humanos de Paraná (SEJU). “Les hemos mostrado videos que explican lo que hace cada droga a la garganta, puesto que ahora necesitan cuidar de la voz”.

Desde que se creó el coro en junio, ocho de las 13 fumadoras del grupo han abandonado el cigarrillo.

Los ensayos se realizan los sábados en la Iglesia Evangélica Templo das Águias. Las prisioneras salen de la penitenciaría y durante dos horas se reúnen con las coristas y los músicos de la iglesia.

En estos ensayos semanales, las prisioneras aprenden sobre higiene vocal, realizan calentamientos y ensayan canciones con arreglos de voces.

Antes de ensayar, las integrantes de la iglesia y las prisioneras intercambian algo más que conocimiento musical.

“Nosotras conversamos sobre las elecciones que hacemos en la vida”, dice la directora del coro Bluma Carla Antunes Gomes. “La finalidad es que las prisioneras se sientan motivadas y comprendan que siempre existe una opción mejor que el crimen”.

La participación en en el coro es un premio que se da a las presidiarias que se dedican a los estudios, dice la directora del CRAF Suely Vieira Santos. En la penitenciaría se ofrecen clases a nivel de escuela primaria, así como algunos cursos vocacionales.

“También hay mujeres que tienen autorización judicial para estudiar fuera del CRAM”, afirma Santos, quien piensa que la educación y el coro son aliados en la lucha contra la reincidencia delictiva.

 

Cuatro duchas para 160 mujeres

El CRAF tiene una capacidad para 98 mujeres, pero en la actualidad alberga a 160.

A consecuencia de esto, las prisioneras tienen que compartir sólo cuatro duchas. La falta de camas se compensa con docenas de colchones en el piso.

“Ésta es una cárcel y no existe cárcel buena”, dice Santos. “Lo que nosotros queremos es que ellas salgan de este mundo y no tengan que volver. Estas mujeres tienen historias tristes de abandono y abuso. Algunas fueron vendidas por sus familias a cambio de drogas. Así que, si uno puede proporcionarles algo de alegría, es extremadamente motivador para ellas”.

El Coro Águias News se presentó por primera vez en el mismo CRAF el 13 de agosto, que es el Día del Prisionero en Brasil.

“Además de las prisioneras, se encontraban también los coordinadores y el personal del Departamento Penitenciario de Paraná. Pienso que sobrepasamos las expectativas de todo el mundo”, afirma la prisionera Maria, de 22 años, prisionera e integrante del coro.

Maria, que es alta y rubia y tiene porte de modelo, se quita su uniforme de la prisión cada sábado y llega al ensayo inmaculadamente vestida y maquillada.

La dedicación de Maria no ha pasado desapercibida para Santos, quien agrega que uno de los principales beneficios del proyecto es la recuperación de la autoestima.

“Mirando a todo el grupo ( el coro de prisioneras y el de la iglesia), no se puede reconocer quién es una prisionera y quién no lo es”, afirma Santos. “Se trata de una terapia. Por esa razón ninguna de ellas quiere salirse del coro”.

Maria, dedicada al tráfico de drogas, encontró en la música una razón para comenzar de nuevo. Por primera vez en 22 años, ha logrado contemplar para sí un futuro distinto.

“Yo siento que en el coro creen en nosotras. Y para mí ésa es una nueva sensación”, sostiene. “Si realmente me esfuerzo, puedo cambiar mi vida”.

La próxima presentación del coro será el 18 de diciembre en la Iglesia Evangélica Templo das Águias. Las prisioneras están ensayando cantos navideños que ejecutarán conjuntamente con el coro de la iglesia.

El psicólogo Sérgio de Castro, fundador y pastor del Templo das Águias, dice que la asociación con el CRAF es una manera de preparar a las presidiarias para su regreso a la sociedad y, al mismo tiempo, de preparar a la sociedad para recibirlas.

“Aquí ellas desarrollan un talento y hacen amigas”, dice Castro. “Se benefician ellas y también la gente con la que comparten. El sábado pasado, me emocionó ver el ensayo. Fue hermoso”.

La mayoría de las asociaciones del CRAF se hace con iglesias evangélicas. Otros proyectos en desarrollo son las clases de computación, así como las presentaciones de teatro y danza.

 

Más música para las prisiones

El Coro Águias News no es la única que lleva música a las penitenciarías brasileñas.

La Penitenciaría Femenina de Paraná, en la ciudad de Piraquara, y la Penitenciaría Femenina de Cariacica, en Espírito Santo, también tienen proyectos musicales.

En junio, el juez Erivaldo Ribeiro dos Santos donó R$ 30 mil (US$ 16.841) en instrumentos a las dos penitenciarías. Los fondos provinieron del Premio Innovare 2010 que ganó Ribeiro dos Santos por el Programa Comenzar de Nuevo, que se concentra en la reinserción social de los presos.

“Yo nunca sentí que ese dinero fuera mío”, dice. “Nada puede ser más justo que destinar ese dinero a la reinserción total, que es la finalidad de Comenzar de Nuevo y de las iniciativas similares a estos programas”.

Rosimeiry Mostachio, coordinadora del proyecto Artes Musicales de la Penitenciaría Femenina de Paraná, explica que inicialmente serán escogidas 50 presas para participar en clases de música durante dos horas semanales.

Estas presas participarán en un coro y algunas de ellas van a aprender a tocar guitarra. Los instructores provendrán de universidades asociadas y se espera que la primera clase comience en diciembre.

El objetivo del programa, además de su valor terapéutico, es que las prisioneras reciban certificados de la Orden de los Músicos.

“Las prisioneras están privadas de su libertad, pero no del derecho al entretenimiento y la cultura”, sentencia Mostachio.

 

DVD con presentaciones en Espírito Santo

El Coro Maria Marias de la Penitenciaría Femenina de Cariacica, está integrada por 30 mujeres. Ellas ya se han presentado dentro de la penitenciaría y en el tribunal de justicia local.

Quézia da Cunha Oliveira, directora de inserción social de la Secretaría de Justicia del Estado de Espírito Santo dice: “El cambio en las prisioneras es visible, tanto en términos de salud como en la fisionomía. Cuando cantan, también encantan”.

El Coro, que comenzó a principios del año, es dirigido por un agente penitenciario. Con la donación del juez Erivaldo Ribeiro dos Santos, la Secretaría de Justicia de Espírito Santo tiene planes de grabar un DVD con la coral Maria Marias y otras presentaciones musicales de penitenciarías femeninas y masculinas del estado.

 

Fuente:Infosurhoy.com - Brasil (Curitiba) - DÉBORA MÜLLER LORUSSO - 18/11/11 -

 

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