Breve Historia del Vestido Femenino en los siglos XIX y XX.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Con la salvedad que hicimos en la introducción, respecto que las modas y tendencias en materia de ropa llegaban a San Luis con varios años de retraso respecto de Buenos Aires y Europa, las mujeres de la época, en especial de aquellas clases más acomodadas, no dejaron de lucir los modelos que se imponían. Obviamente las mujeres más humildes de nuestra sociedad, y particularmente la mujer rural, compraban y confeccionaban vestidos más acordes con su ambiente natural, sus tareas y su condición económica. Empieza el siglo del progreso... con muy poco progreso. Las prendas mas finas eran guardadas para ocasiones especiales mientras que para la vida cotidiana los vestidos eran sencillos y rústicos, muchas veces confeccionados en casa con los elementos disponibles. Prácticamente todas las mujeres, desde muy temprana edad, aprendían los rudimentos del tejido, bordado, cosido y todas las labores manuales para la confección. Muchas de ellas hacían de estas labores su oficio, algunas con excelsa calidad, atendiendo así a su manutención y a las de sus familias. Cientos de familias sobrevivieron en aquellos duros años gracias a la habilidad de la mujeres para tejer, bordar y coser.

Del Siglo XVIII al XIX en el Mundo y en la Argentina

Durante sus primeros años las señoras siguen vistiéndose como lo hacían las de los últimos años del siglo anterior.
Después del tremendo jolgorio de la Revolución se hizo necesario, en las clases no oprimidas, reponer el vestuario.
Estaban mal vistas las elegancias del antiguo estilo, que sólo sentaban bien a las que eran parte de la nobleza. Se buscó, por lo tanto, una elegancia más antigua todavía y que, además fuera "natural". Las mujeres se vistieron de griegas, pero más indecentemente. 
 


Característica importante de estos principios de siglo fue la "pantorrillofobia": ni aun los varones se atrevieron a enseñar sus piernas, que ocultaban cuidadosamente en unos tubos de tela pegados a los calzones cortos.
Lo corriente fue vestirse a la moda de Goya, estilo que gozó de grandes preferencias en todas las clases sociales y que aun, de vez en cuando, suele inspirar a nuestros modistos al copiar modelos franceses
.

 


Pasados algunos años las mujeres abandonaron los vestidos griegos, únicos que han pasado de moda dos veces en la historia, y volvieron a los lazos, los adornos y el figurín recién inventado.
Prenda de gran importancia fue el pañuelo, del que se hacía gran uso.
Cuando el siglo XIX está ya muy avanzado, camino ya del siguiente, la moda sufre otra evolución. Las señoritas conservan aun la palidez de sus rostros, conseguida a fuerza de beber vinagre, apretarse el corsé y comer poco.
Las señoras serias adoptaron severos y púdicos trajes, con reminiscencias del tipo mesa camilla y alguna inspiración en las pantallistas que tanto se prodigaban, otras adoptaron un modelo con pompón posterior y amplios cortinajes en lugar de faldas, y, las jovencitas, se inclinaron decididamente por el tipo pantallita con lazos y floripondio
.

 

Los primeros años del siglo XX se caracterizan en lo referente al traje femenino por supeditarse a dos bases: el corsé y el tobillo.
El primero servía para quitarse carne en determinados sitios y añadirla en lugares estratégicos, donde era más apreciada por los varones de la época, a los que les gustaban las mujeres más bien gorditas.
El tobillo fue la más potente arma femenina, autentica bomba de hidrógeno de la seducción.
La mujer de estos años se dedicó a concienzudos estudios para discurrir la manera de enseñar el tobillos sin parecer desvergonzada.
Decididas a terminar con este estado de cosas, algunas mujeres, atrevidas y progresistas, empezaron a enseñar los tobillos, poco a poco, con intermitencia y aun recubiertos por botas con botones hasta la rodilla y por gruesas medias, para que los hombres se fueran acostumbrando y no cayeran muertos por las calles víctimas de colapsos fulminantes.
Y aquí tenemos una muestra de la influencia del traje femenino en la economía, en la industria y en el urbanismo.
Al enseñar el tobillo habían de llevar las señoras zapatos y medias que fueran mostrables y no como antes que todo estaba bien. Así se inventaron unas elegantes botas y unas bellas medias a rayas horizontales de colores vivos, dando vida a industrias florecientes que aumentaron la economía del país.

 

Una característica del siglo XX es la especialización, la que no podía dejar de influir en la moda femenina.
Para ir en bicicleta, cuando aun se llamaba velocípedo, las mujeres se hicieron un equipo especial: el traje no era muy vistoso, pero como el velocípedo, aun era más feo, no resultaba mal del todo.
Más en serio y elegante era el traje de montar a caballo, en consonancia también con la elegancia del animal montado.
Para viajar en automóvil también se utilizó un vestido especial, destacándose principalmente la mosquitera que se ponía las señoras alrededor de la cabeza y el largo y severo guardapolvo de color gris o así con oscuros botones en hilera que iban del cuello hasta el borde inferior del vestido. !Las señoras así estaban estupendas! 

  
Durante los años de la primera preguerra la moda evolucionó considerablemente.
El enseñar desde el tobillo hacía abajo fue ya de cajón y el estrechamiento de las faldas que se recogían ceñidamente un más abajo de las rodillas, por lo general, fueron sus características. Las señoras gordas usaban bellos sombreros llenos de flores, hojas o insectos.
Durante los años de la primera guerra se impuso cortarse el pelo, se acortaron las faldas y tiraron muy lejos el corsé. Las necesidades de la vida lo exigían, dijeron. 
Cuando pasó la guerra las mujeres se habían transformado totalmente.
Desaparecen de sus vestidos los perifollos, las plumas, los encajes y los lazos dejando a las mujeres mayor facilidad de movimientos.
Los trajes pasan a ser unos sencillos cortes rectos, tipo funda holgada.
Y todo ello porque los tiempos exigían una vida más en consonancia con la naturaleza, debiendo estar presidida por las más rígidas y científicas reglas de higiene.
Otro hecho de trascendencia en la Historia del vestido de los años veinte es la incorporación de la mujer al mundo del deporte. 
                                     

Fuente: BICENTENARIO TAMBIÉN SAN LUIS - Provincia de San Luis - Argentina - 20/12/10

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