Criminalizar las entidades.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Argentina: Córdoba. Violencia contra personas travestis-transgénero.

 

(1) Coqui, abandonada por el servicio penitenciario en la Cárcel San Martín de Córdoba, pierde la visión en un ojo por un herpes mal atendido. (2) Cuatro jóvenes son detenidas, maltratadas y torturadas psicológicamente a las dos de la tarde en una ciudad de la Provincia de Córdoba, cuando estaban... tomando un helado en la plaza. (3) Nicol es internada por un cuadro de anemia y fallece un mes después de neumonía contraída en el hospital. Su cuerpo es entregado en un bolsa negra, con el cuello quebrado para poder meterla.(4) Magalí es golpeada brutalmente en una esquina por dos hombres con cadenas. Hoy se recupera de la golpiza con una pierna enyesada e inmovilizada en una cama.

Estas cuatro historias, detalladas en el texto de la activista travesti feminista Maite Amaya "Denuncia: cuatro situaciones de violencia contra personas travestis-transgéneros", sucedieron en el lapso de un mes, y fueron sufridas por personas travestis-transgéneros en la Provincia de Córdoba. Las cuatro situaciones son ejemplos de la brutal violencia que cotidianamente se ejerce, de distintas maneras, sobre los cuerpos y las vidas de quienes no se ajustan a la norma heterosexista. En todas, de un modo u otro, aparece la mano del Estado, a veces como responsable directo, otras veces, amparando o legitimando la impunidad de los agresores.
Son cuatro muestras del funcionamiento de los dispositivos normalizadores y disciplinadores de los cuerpos que criminalizan las identidades que no han sido normadas de acuerdo a la estructura sexo-genérica binaria varón-mujer, que instala una sexualidad productiva y reproductiva que a la par que construye, jerarquiza y expulsa a los márgenes. Lo hace desde un denso entretejido de instituciones:las fuerzas represivas, la escuela, el sistema de salud, los medios de comunicación, las iglesias, las universidades... Un tejido tan pero tan denso, que construye las opresiones y simultáneamente logra que no nos sean visibles las causas y los mecanismos de opresión en funcionamiento. Tan pero tan denso que logra instalarse como lo "natural", o lo "que Dios manda".
Podríamos recorrer muchas más situaciones, muchas de ellas vividas por las mismas protagonistas, muchas también en otros lugares del país, como las que dieron origen al habeas corpus colectivo presentado el pasado 9 de agosto por las travestis detenidas en cárceles del sistema penitenciario bonaerense.
También podría decirse que de nada sirve el enumerar las distintas vejaciones y maltratos que sufren las personas transgéneros, que sólo vuelve a ponerlas en el lugar de víctimas, desplazándolas una vez más del lugar de sujetas forjadoras de sus destinos. Sin embargo, dos cosas deja en evidencia la contundencia de los hechos denunciados. Por un lado, la hipocresía de gobiernos que desde discursos políticamente correctos crean secretarías y programas y plantean políticas "inclusivas" que enuncian cambios pero que nada cambian, ni siquiera en las instituciones que dependen directamente de ellos, como las cárceles o las escuelas. Por otro, el fuerte atravesamiento de género y clase que enmarca la violencia.
Estos relatos no son nuevos, pero empiezan a escucharse cada vez más frecuentemente y con más fuerza, a exigir atención y respuestas -no sólo del estado, sino también de las organizaciones del campo popular, del ámbito de los DDHH, de las anti represivas, de las feministas, de los medios alternativos de comunicación-, a medida que se fortalecen lxs activistas, las organizaciones y las redes militantes y solidarias construidas entre personas trans a lo largo y a lo ancho del país, en un proceso que va poco a poco haciendo mella y socavando los mismos cimientos machistas de nuestra cultura.
A continuación cuatro de las situaciones que atravesamos las travestis –transgeneros que vivimos en cordoba capital. Estos hechos suceden en el lapso de un mes.

Son algunas de las situaciones que nos duelen, pero sobre todo nos nos ponen de pie, unen, y fortalecen.

Estamos organizandonos para luchar contra la opresiones de las que queremos librarnos…

Continúan las torturas a travestis en el penal cordobés de San Martín
Coqui la travesti detenida en el penal de san martín, que desnutrida y muy enferma, unos meses atrás denunciaba abandono de persona y violación a los derechos humanos.

Hoy vuelve a contar la desastrosa situación a la que esta sometida por el servicio penitenciario de la provincia de Córdoba.

Hace poco mas de un mes le salio un grano en la frente que le picaba mucho, dolía e irritaba el ojo derecho. Tras rogar como otras veces que la trasladen al hospital de la cárcel, consigue ser trasladada.

En el hospital del penal a cargo del doctor Luis Pino, recibió el ya acostumbrado trato que tienen travestis y personas viviendo con VIH. El medico Carlos Martínez la observo a distancia, a las apuradas y diagnostico sinusitis recetando medicación y vahos de vapor.

El grano reacciona mal, se propaga a la cabeza, provocando picazón excesiva. Tras suplicar a la guardia consigue nuevamente atención medica, esta vez en el servicio medico del penal, le diagnostican conjuntivitis, receta gotas y vahos de vapor.

Dado que los diagnósticos no son correctos, ni la revisación medica eficiente, ni la medicación acertada, y tras la demora para atenderla, su situación empeora.

Coqui tiene un herpes que ante la negación de atención medica, la discriminación y la mala praxis le revive, tomándole el lado derecho superior de la cabeza dejando a la vista piel muerta e irritación.

El hospital penitenciario no cuenta con medicación alguna, entonces consigue ser trasladada al hospital Rawson, donde le recetan y le dan a la guardia penitenciaria Aciclovir y otra crema, pero al llegar al penal se la niegan, diciéndole que no ha sido medicada.

Tenia turno para revisación médica una semana después en el Rawson. Y aunque coqui se esforzó en pedir traslado, esta vez no lo consigue, solo burlas es lo que obtiene. El servicio penitenciario de Córdoba vuelve a negarle atención médica.

El estado del herpes en su rostro empeoro y comenzó a preocupar hasta a sus pares del pabellón 1. Así es como otros privados de su libertad le consiguieron gotas para humedecer el ojo; a pesar que la alivianaba no era lo que necesitaba para frenar el avance del herpes. Seguía necesitando atención médica.

Coqui comienza una huelga de hambre, nuevamente arriesga su vida, con su delicado cuadro de salud viviendo con VIH con una penosa nutrición y saliendo de una fuerte recaída inmunitaria provocada por el servicio penitenciario. Tras su tercer día de huelga de hambre consigue con increíble coraje y luchando por sobrevivir que la trasladen al hospital Rawson para ser medicada nuevamente.

Dificultad para ver, mucho dolor de cabeza, fiebre, excesiva irritación del cuero cabelludo, sarpullido en frente y ojos, mucho ardor. Durante casi dos semanas burlada por los guardias que no recibían orden de traslado.

“Ellos parecen no entender que una travesti viviendo con VIH es una persona no un experimento”, comento coqui, envuelta en llanto y muy angustiada. “siento arena que me raspa dentro del ojo”.

En el hospital Rawson, un oftalmólogo le comunica que el herpes esta ahora ubicado dentro de su ojo y que hay muchas probabilidades de que pierda la visión en el ojo derecho.

Esta vez el servicio penitenciario accede a alcanzarle la medicación que le dan en el hospital.

El subdirector Gustavo Molina la cita para darle el parte medico para el que llama a “personal pertinente: el psiquiatra del penal”.Por lo que coqui pregunto si se estaban burlando nuevamente. Aunque no cabe ninguna duda de esto. Además el psiquiatra le dijo que necesitaría usar lentes con aumento. Ha lo que coqui respondió que ya había sido notificada en el hospital Rawson, que su ojo quedara sin visión y totalmente blanco con el tiempo. “me dejaron tuerta” explico coqui.

El servicio medico del servicio penitenciario no esta preparado para atender a personas, mucho menos con problemas de salud. Ni que hablar de personas viviendo con VIH. Para estas la cárcel es doblemente tortuosa, es como se dijo en otra oportunidad una condena a muerte.

Claro esta que la cárcel en si misma no esta preparada para tratar con personas, para las que resulta un peligroso dispositivo estatal para desintegrar la integridad psicofísica, violando toda garantía constitucional y derecho humano.

La cárcel es tortura para la persona privada de su libertad y su entorno, la visita a la que se nos niega ingresar medicación muchas veces.

La situación ha avasallado notablemente los derechos humanos de esta travesti y es increíble la impunidad de la que gozan las autoridades del penal dependiente del poder ejecutivo de la provincia, léase gobernador Schiaretti. Después de tanta aberración penitenciaria, abandono de persona, agresión y violencia, solo esto podíamos esperar. Que el sistema penitenciario le cueste algo tan caro como un ojo de su rostro, literalmente hablando.

Lazos de solidaridad intentan contener a coqui en tan duro momento, aunque ella totalmente angustiada y enfurecida, agrego telefónicamente: “tengo miedo por mi vida, aquí en vez de curarme me están matando”.

Que es más contravención: ¿tomar helado o ser travesti en el espacio público a las dos de la tarde???

El pasado miércoles 8 de setiembre, cuatro travestis cordobesas son detenidas en la ciudad de río primero por encontrarse tomando un helado en la vía pública durante el día.

Las travestis habían viajado para festejar el cumpleaños de una de ellas con su familia residente en esa ciudad.

Cuando termina el almuerzo familiar, las travestis invitan a la cumpleañera a tomar un helado, por lo que se dirigen a la heladería a cuatro cuadras de la casa donde almorzaron. Cuando son interceptadas por un C.A.P. (comando de acción preventiva) nº 4092 y un patrullero con personal masculino y femenino.

Tras recibir un trato de lo más humillante, son trasladadas a la comisaría a cargo del comisario Fabián Bucatelli, donde quedan detenidas e incomunicadas. Aparentemente por negativa a identificarse, cuando sus datos legales ya habían sido controlados por radio. A una de ellas se les niega el derecho a un baño, por lo que se defeca encima. Y luego es obligada a limpiar baños y calabozos, que estaban en condiciones calamitosas de higiene.

Las cuatro son desnudadas frente a todo el personal masculino quienes agregaban todo tipo de improperios y burlas, consumando el hecho de tortura psicológica y daño moral.

Un procedimiento cargado de irregularidades, vejaciones y trato discriminatorio. Donde no se les quiso dar ni siquiera recibo de pertenencias, ni atención medica, y le negaron la continuidad en los tratamientos medicamentosos a una de ellas, recientemente punzada para una biopsia de hígado, y la interrupción de tratamiento para el v.i.h.

El motivo legal fue la violación al código de faltas en sus artículos 79 y 92.

La correspondiente denuncia por abuso policial esta siendo efectuada con el solidario asesoramiento de una abogada de derechos humanos independiente. Con la valiente decisión de las compañeras travestis y el apoyo de otras travestis que no queremos atravesar más por este trato discriminatorio que nos tortura y muchas veces nos cuesta la vida. También la idea es presentar la denuncia con una concentración. Seguiremos trabajando para erradicar esta violencia, no seremos mas el objetivo de la burla de nadie, ni blancos del odio, mientras tanto tenemos la decisión de quitarles un poco de la total impunidad con la que se manejan o por lo menos sentar un precedente en contra del accionar policial, que no es muy diferente en cualquier lugar de de la pcia. De Córdoba.

Ser travesti, ya no es una contravención en esta provincia, al menos no explícitamente, aunque sabemos que implícitamente seguimos criminalizadas, situación sostenida por la ambigüedad de los artículos del código de faltas, por la cual cargan a travestis, morochxs, pobres, y trabajadorxs independientes, para rellenar estadísticas que demuestren “la efectividad del sistema de seguridad o represivo” montado por el poder político.

Travesti recibe trato discriminatorio en hospital, aun muerta.

Nicol era una travesti de 30 años de edad. Habitaba una pieza de pensión en el centro de la capital cordobesa. Como tantas otras travestis no tenía casi contacto con más gente que los clientes prostituyentes.

Su salud decayó, se sentía tan mal que recurrió al hospital Transito Cáceres Allende, donde queda internada con un severo cuadro de anemia.

Internada en el hospital contrajo neumonía, estuvo cerca de un mes internada. Ninguna de las travestis que se paran en la misma zona sabia que estaba hospitalizada. “creíamos que estaba de viaje”, comento una compañera travesti.

Cuando estaba por conseguir el alta murió. Sola, como se han ido muchas, muchísimas.

Al enterarse de su fallecimiento otras travestis reclaman el cuerpo para velarla, hasta que lo consiguen. Es entregada en una bolsa negra cerrada, le quebraron el cuello para que entre en la bolsa. Esta es una práctica dada de baja ya que era considerada discriminatoria. Pero la discriminación es una constante hacia travestis por el personal medico, hospitales públicos y en espacios de formación académica del personal sanitario.

Luego no conseguían cajón para velarla. Movieron cielo y tierra lo consiguen. La velan, luego la creman.

El parte de defunción del hospital decía: “neumonía típica de la comunidad.”

Podría haber sido a cualquiera de las que estábamos laburando por allí.

Magali es una pequeña travesti de 20 años. Estaba laburando, como cada noche, en la puerta de su casa cuando llegaron dos tipos grandes físicamente, de entre 24 a 26 años de edad.

Tras agredirla verbalmente, comenzaron a azotarla con cadenas de moto. Hasta que Magali cae al piso. Allí en posición fetal la patean con un visible odio. “Mientras sentía los puntapiés en la espalda uno de ellos me pateo la pierna hasta fracturármela” comento Magali.

“estaban en moto, las habían dejado a una cuadra, podría haber sido a cualquiera de las que estábamos laburando por allí,” comentaron otras compañeras travestis. Hoy se recupera de la golpiza enyesada e inmovilizada en una cama.

“Creí que me iban a matar,” comento Magali.

  

Fuente: Argenpress.info - INDYMEDIA - 22/09/10

Etiquetado en Diversidad Sexual

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M
SOCIEDAD HOMOFOBA DE MIERDA
Responder
L


Cuando todas las discriminaciones y desigualdades puedan ser superadas de una buena vez por todos los intolerantes, dejaremos de ser una sociedad de mierda. Hasta que eso llegue, cada una y uno
de nosotros debemos tomar conciencia y dar a conocer nuestra postura como lo estás haciendo con este comentario. Muchas Gracias por escribirme. Cariños Susana Giosa.