El aborto y la Iglesia Católica en América Latina. (2)

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Durante las tiranías la Iglesia, en tanto institución, avaló y facilitó la presencia de sacerdotes militares, capellanes en las sesiones de tortura, y se apoyaron en ellos para lograr confesiones que delataran a militantes. Tampoco tuvieron reparos en apoyar a la juntas militares ni en avalar la violación de mujeres, el obo de bebés y los bautizaron cono hijos legítimos de asesinos y torturadores. Misma Iglesia Católica, que desde Roma evitó la condena de los asesinos y (hasta convertirse en cómplice de crímenes de lesa humanidad), cuando los muertos eran sacerdotes  díscolos como Mengual o Llido en Chile; monseñor Romero, Ellacuría, Montes o Martín Baró en el Salvador.

  Así sus autores materiales e intelectuales, católicos practicantes, fueron absueltos, no sufrieron el castigo de la excomunión ni reprimenda. A sabiendas de quienes eran, siguieron en sus puestos y practicando misa. Cuán distinta la actitud con Ernesto Cardenal en Nicaragua, o con teólogos de la liberación como Gustavo Gutierrez en Perú o Leonardo Boff o Frei Betto en Brasil. En estos casos los sacerdotes han sido vilipendiados y públicamente desacreditados, obligándolos a guardar silencio.

Si fuese el siglo XVIII, seguramente Ratsinger, hoy Benedicto XVI, les hubiese llevado a la hoguera por herejes. La diferencia pone en evidencia la hipocresía de la Iglesia Católica, su moral retorcida. En el caso del aborto, no le interesa la salud de la mujer.

La Iglesia sólo busca mantener u poder, por ello le resulta fácil condenar el aborto en abstracto y besar la mano a tantos presidentes constitucionales y católicos como lo han sido Fox en México; Menem en Argentina; Sanguinetti en Uruguay; o lo son Uribe en Colombia y hoy Calderón. O antiguos tiranos como Pinochet en Chile, Videla y Galtieri en Argentina, Stroessner en Paraguay o Banzer en Bolivia.

El aborto sólo se puede entender si comprendemos la violencia de género: violación, pederastia, el embarazo no deseado, la posibilidad de muerte para la madre, las dificultades de existencia del feto, todo lo que suponga una pérdida de la condición humana y la dignidad de la persona. Pero dicho planteamiento no está dentro de la Iglesia hace yá mucho tiempo.

Las causas para interrumpir el embarazo son múltiples, pero sin dudarlo, las mujeres que adoptan la decisión lo hacen fruto de una maduración traumática. sin embargo, la Iglesia quiere someter a juicio divino una decisión de orden político.

Así, interfiere en el marco legal y administrativo introduciendo juicios inmorales y poco éticos al derecho positivo. La separación entre la Iglesia y Estado tiene una larga data, perder su control sobre las vidas terrenales es su lucha, por eso utiliza cualquier medio, aunque este sea espurio. Dios les pille confesados.

Fuente: REBELIÓN - MARCOS ROITMAN - La Jornada -

www.rebelion.org

Etiquetado en ABORTO

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post
N

Y sigue la cancion, la pesada y monotona cancion que no me deja decidir libremente si quiero o no, ser madre.


Responder
L


Creo que la desición no te la puede imponer nadie. Es algo personal y que debemos ejercer en plena conciencia y libertad. Gracias por el comentario y por visitar mi Blog. Susana Giosa.