El cuerpo de las mujeres: otro territorio de los represores.(1)

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

"Me levantaron el pantalón y despúes de ser abusada me dejaron sola en la camioneta" "Me encapucharon y golpearon",  "perdí quince embarazos", "guerrillera peligrosa", "esta es tortillera, y pararon el manoseo", "cuándo me llevaron a la oficina no podía reconocer mi cuerpo", son algunas frases que, con mucho dolor han expresado las mujeres víctimas de los torturadores pampeanos:  Roberto Esteban Constantino, Omar Aguilera, Roberto Fiorucci, Athos Reta, Oscar Yorio, Néstor Bonifacio Cenizo, Carlos Reinhart, Hugo Marenchino, en el juicio que comenzó en La Pampa.

 

Agosto arrancó con viento sur, más frío que otros inviernos y, con un hecho histórico para La Pampa: el juicio por violaciones a los Derechos Humanos cometidos entre 1976 y 1983. Muy temprano, en la mañana del 2 de agosto, los y las que siempre estuvimos y, afortunadamente muchos más marchamos hacia la sede del colegio de Abogados donde se está realizando desde hace dos semanas el jucio a los represores pampeanos.

 

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Pasaron 34 años, para que las véctimas pudieran encontrar un espacio de justicia a los vejámenes cometidos durante la última dictadura militar. Los hechos que se investigan comprenden al personal o "grupos de tareas" que se desempeñó bajo el control del Primer Cuerpo del ejército o sometido a él, ocurridos en el ámbito de la Capital Federal, de la Provincia de Buenos Aires y en el territorio pampeano.

La causa por la que se juzgan a los acusados reúne 28 casos. Los testimonios son duros, como duras fueron las situaciones que padecieron las víctimas, entre ellas, las mujeres. Todas ellas sufrieron, al igual que otras en el resto del país, el secuestro, la tortura, las humillaciones y las atrocidades más denigrantes que puedan perpetrarse contra la dignidad humana. Una dimensión que cobra relieve es el ensañamiento que tenían los torturadores con el cuerpo de las víctimas mujeres. Muchas de estas mujeres, guardarán para sí el horror vivido, porque las marcas son imborrables.

 

Ana María Martínez Roca, relató por primera vez frente al tribunal Federal lo que vivió durante su detención en el 75. Fué golpeada y encapuchada durante su detención ocurrida en Buenos Aires, junto a quien era en ese momento su compañero de vida, el historiador Hugo Chumbita. Ana María, era Arquitecta y había llegado a La Pampa buscando trabajo en el Instituto Autárquico de la Vivienda, pero la dictadura pretendió para ella otro desenlace.

Tras su detención la trasladaron a Santa Rosa, recordó al cura Espinal y a Luis Baraldini, éste último se desempeñaba como mayor y era el entonces jefe de policía pampeana a cargo de la parte operativa del grupo de tareas en la llamada "lucha contra la subversión", que actualmente está prófugo de la justicia. A Ana María, las torturas le hicieron perder el embarazo que llevaba. Pero también contó, que como consecuencia de los tormentos sufridos, a lo largo de su vida, perdió quince embarazos. 

En declaraciones a Radio Noticias, Miguel Palazzani, abogado querellante en la causa sostuvo que: "Los vejámenes a las mujeres son una forma de tortura. Deben investigarse como delitos de lesa humanidad. Es una tortura y debe investigarse como una tortura", en alusión a la denuncia sobre abuso sexual que hizo Stella Maris Barrios en su testimonio. El fiscal  Jorge Bonvehí, argumentó que detenerse en la denuncia del abuso sexual, era "dispersar esfuerzos" y que, era conveniente hacerlo despúes de que concluyan las audiencias, no obstante, la Fiscal Federal, Marta Fernández de Odasso, abrió una causa de oficio. El caso de Barrios, es la primera causa que se deriva fuera de los 28 casos que dan origen a la causa penal.

Barrios, fué detenida en General Pico en abril de 1976, a pesar del miedo y la vergüenza, pudo contar que fué víctima de abuso sexual, identificando a los represores Roberto Fiorucci y Carlos Reinhart, dejó de lado los detalles para relatar que, luego de ser esposada y vendada, la llevaron a dar vueltas en auto o camioneta y, cuando pidió de ir al baño, fueron sus represores quienes le bajaron los pantalones hasta que orinara.

Sobre aquél momento, Stella Maris, testimonió que: "me quedé esperando que me subieran el pantalón, pero empezaron a pegarme en la cara, como si estuviera provocando, cuando como estaba esposada por la espalda, no podía levantarme el pantalón. Hubo manoseos, relató la mujer, "aprovechemos" decían ellos. Prefirió no ahondar en detalles, pero quedó claro en su narración que fué víctima de abuso sexual por parte de los represores.

 

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Etiquetado en derechos humanos

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