El infierno en el consultorio.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Pertenecer al sexo femenino involucra la necesidad de algunas precauciones en materia de salud, dada cierta vulnerabilidad a padecimientos derivados de la condición anatómica, como algunas Infecciones de Transmisión Sexual, tipos de cáncer, osteoporosis y otras. Así como de atenciones específicas durante las diversas etapas que atraviesan los cuerpos femeninos como la adolescencia, las derivadas de la maternidad, climaterio, menopausia y envejecimiento. DCAIH9UBPCAXADAIRCASQQQZ3CAXFNPJECAQAB2W0CAJYIRPOCA4QBNK6CA.jpg
Pero, en otra categoría de análisis; el ser mujer significa pertenecer a una construcción social, económica, psicológica y política impuesta desde la cultura patriarcal, hoy dominante. Por medio de discriminación, criterios estéticos impuestos, dobles y triples jornadas, violencia en todas sus formas, fundamentalismos y muchas otras exigencias y limitaciones, dicha cultura dicta la salud de las mujeres.

Así, se crea un mapa restringido de oportunidades de goce de la salud, a pesar de tratarse de un derecho humano fundamental, mapa que se embrolla cuando algunas mujeres mexicanas, en este caso, al asistir a espacios de atención a la salud, encuentran que las personas asignadas para su atención no siempre están sensibilizadas respecto a practicas y nociones de equidad entre géneros o, en otros casos, tienen practicas de violencia concreta contra las mujeres que han solicitado su cuidado.

Un primer rubro de violencia detectada es el que responde a normas, políticas institucionales y prácticas difundidas en el trabajo médico. Por ejemplo: tiempos de espera y burocracias que impiden la atención pronta, e incluso pueden provocar la muerte; uso de tecnicismos en el lenguaje que dificultan la comprensión de lo que se diagnóstica; desconsideración por el cuerpo, determinaciones, opiniones, emociones y sensaciones de quien recibe los tratamientos; cuotas exigidas a los médicos para procedimientos de control natal; normas y protocolos desensibilizados.
Un segundo rubro es el de la violencia en formas concretas: Abusos sexuales, contra la integridad física, la emocional, discriminación, negar el derecho a la información y a la elección.
La consecuencia primera de estas violencias es el alejamiento de las mujeres de los consultorios, resultando en falta de detección oportuna y atención de padecimientos, elevando los costos humanos y económicos en tratamientos correctivos, en lugar de preventivos. Así mismo, en una segunda instancia: cicatrices permanentes, el perder órganos y miembros del cuerpo. Incluso, implicar la muerte a corto y a mediano plazo.

Es así, que este documento, pretende ser un acercamiento a una forma específica de violencia que pareciera invisible, cotidiana, pero que no por ello resulta menos temible. La apuesta es por nombrar-verbalizar estas formas de agresión, por comenzar a identificar, desnaturalizar la violencia en los consultorios.

Fuente : Artemisanoticias-9.1.2009 * Publicado por: AGENDA DE LAS MUJERES - El Portal de las Mujeres Argentinas- Iberoamericanas y del Mercosur.

Etiquetado en SALUD

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