El perfil de una heroína.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

MARÍA REMEDIOS del VALLE, "MADRE DE LA PATRIA"

 

Cuando en 1827 el General Viamonte se cruzó en las puertas de la Catedral porteña con una mujer harapienta que pedía limosna y repetía viejas letanías a las que nadie prestaba atención, se quedó paralizado. No podía creer lo que estaba viendo. Inmediatamente había reconocido a ese ser golpeado por la vida, a María Remedios del Valle a quien, en el ejército del Alto Perú se la conocía como "La Capitana".

Indignado, hizo una presentación ante la Sala de Representantes del Congreso, cuyos integrantes concluyeron votando un reconocimiento en vida a esa heroica mujer que incluía el grado de Capitán del Ejército con su correspondiente salario, una biografía en donde quedaran inscriptos sus servicios a la Nación y el levantamiento de una estatua en su homenaje. Pero ninguna de esas disposiciones iban a cumplirse.

Aquella, a quien el General Viamonte llamó "Madre de la Patria", siguió mendigando y murió en la más espantosa miseria. Remedios era negra, pobre y mujer, tres pecados capitales para la época y como tantos luchadores de su raza, aquellos que hicieron exclamar al General José Francisco de San Martín "¡ Pobres mis negros !", resultaron los casi olvidados de la historia oficial, no le fueron reconocidos sus luchas, su entrega y sus sacrificios en las contiendas libradas por la Independencia.

María Remedios, esta humilde y valerosa mujer, fué una de las muchas que tomaron las armas en las invasiones inglesas, y fusil en mano, luchó en el Cuerpo de Andaluces y "durante la campaña de Barracas asistió y guardó las mochilas para aligerar su marcha a los Corrales de Miserere". Esto fué lo que escribió el comandante de ese cuerpo de batalla.

El 6 de julio de 1810, María Remedios se incorporó a las filas del Ejército del Norte, junto a su esposo y a sus dos hijos. Sólo ella regresaría con vida de esas terribles campañas bélicas. Fué parte del ejército de la Campaña del Alto Perú y participó en el Éxodo Jujeño y en las victorias de Tucumán y Salta. Antes de la batalla de Tucumán se presentó al General Manuel Belgrano para que le permitiera atender a los heridos en primera línea de combate. Belgrano se negó, pero ella se "filtró" durante la batalla, y llegó a donde quería, a auxiliar a los heridos nacionales. Por sus acciones, los soldados comenzaron a llamarla "Madre de la Patria". Belgrano, conmovido por el coraje de esta singular mujer, la nombró Capitana.

En la derrota de Ayhouma, combatió fusil en manos junto a los soldados y herida de un balazo fué tomada prisionera por los realistas. Éstos, para escarnecerla, la sometieron a nueve días de azotes en una plaza pública. Pudo escapar y regresó al Ejército del Norte. Cuando el pabellón patrio fué jurado en Jujuy, allí estaba, dando gracias a Dios por ello, junto a Martín Güemes y Juan Alvarez de Arenales. Fué incorporada al ejército por el gobernador Juan Manuel de Rosas.

Lamentablemente, nada de ello evitó que falleciera en la miseria. Es sin duda, una heroína tan olvidada como fundamental de nuestra historia.

 

Autor: ARMANDO S. FERNÁNDEZ

Etiquetado en Historia de Mujeres

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:

Comentar este post

Helena | webcam chicas 09/22/2011 18:44


El perfil de una heroina es el de cualquier mujer que trabaja y a la vez saca su casa a delante en este mundo machista en el que por desgracia vivimos.


Los Derechos de las Mujeres 09/22/2011 23:10



Ciertamente que el mundo está lleno de HEROÍNAS. Lo que pasa es que la historia de las Mujeres está tan invisibilizada que lo cotidiano muy pocas veces es reconocido. Gracias por el comentario y
por visitar mi Blog. Cariños Susana Giosa.