El precio de la búsqueda de la perfección.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

EN LA LUCHA CONTRA EL TIEMPO Y EN POS DE LA PERFECCIÓN, SE PIERDE UNA VIDA.
Por la tele, el doctor dá detalles de su infancia y su precoz inclinación por la belleza. Es un especialista en rejuvenecimiento al que siguen y promueven varias celebritis locales, que en otro momento de la charla asegurará haber hecho varios cursos de formación junto a Christian Barnard en La Prairie, Clínica suiza famosa por los tratamientos que ellos llaman de "enlentecimiento de la edad". Al día siguiente, en las redacciones se recibirá un comunicado oficial de esa clínica asegurando que el doctor en cuestión no ha tenido ni tiene ninguna relación con ellos, y que tampoco conocen que haya realizado curso ni rpáctica alguna en el lugar.
Un contrapunto de los muchos que seguramente se dan en la lucha contra el tiempo, o en favor del cuerpo perfecto; industria increíblemente próspera. Tanto que más de un médico de otra rama ha descolgado su título para subir el de estas especialidades tras uno o dos cursos con los que se dan por cumplidos para poner "manos a la obra".

EL ALTO PRECIO DE LA BELLEZA- por Carmen Acevedo Díaz
Todo esto mientras el canto de la sirena sigue encantando. Basta escuchar a los marketineros del métier, para creer que toda intervención de este tipo es fácil y sin riesgos. Así, según ellos sería tan válida la aplicación de sustancias reabsorbibles por el organismo (aconsejadas por la medicina más seria) que siliconas líquidas o metacrilatos, suerte de acrílico no autorizado en tratamientos de belleza, (se usaría para pegar huesos y prótesis) que no se reabsorben y pueden migrar hacia otros lugares del organismo. Precisamente, lo que le habrían inyectado a la modelo cordobesa Solange Magnano, que luego murió por una embolia pulmonar. Pero ¿cuál sería la razón de la sinrazón de elegir productos de altísimo riesgo en lugar de aquellos totalmente inocuos?. Simple: el negocio. Si el bueno sale 180 dólares, el malo no va mucho más allá de los 5, pero se cobra tanto como el primero, afirman profesionales de primera línea.
Ese discurso, el de lo fácil, bello y perfecto, es en buena medida el que quieren escuchar quienes en el apuro por la eterna juventud se olvidan de cuidarse mejor. Y el que con la mejor sonrisa se sostiene desde publicaciones y programas donde las invitadas o invitados hablan maravillas de tal o cual tratamiento o intervención que por supuesto aplican en sus insitutos mientras quien escribe, escucha o acompaña, complaciente, sin indagar sobre sus consecuencias. Un toque y sí, quedamos divinas.
Es un bien mayor la salud, no frivolizable, que habría que agradecer y cuidar. Por lo tanto, no creyendo en los milagros y teniendo presente que en esto hay de todo: técnicas recomendadas y seguras y otras muy peligrosas; profesionales serios y otros que no lo son. Y exzcesiva buena fé por parte de los pacientes. LA DESCONFIANZA A VECES ES SABIA.

Fuente consultada: artículo publicado en La Nación - cacevedo@lanacion.com.ar  http://www.twitter.com/caracevedo 
03/12/2009


Etiquetado en SALUD

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