Explotación sexual.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Hace poco en Panamá varios funcionarios del Servicio Nacional de Migración, fueron destituidos de sus cargos acusados de participar en una red de “trata de blancas”. Todo se inició a raíz de la entrada y desaparición de diez mujeres procedentes de Ucrania, Rumania y Voldavia, que entraron al país con sus documentos en regla para trabajar en un “espectáculo”. Las condiciones en las que las mantuvieron al iniciar labores -encerradas en un apartamento para cumplir con seis días de trabajo bajo el irrisorio salario de 350 dólares por semana- hace suponer que se trataba de un local dedicado a la prostitución y tráfico de mujeres disfrazado de “promotor de espectáculos”, lo cual causó que ocho de las señoritas contratadas se diesen a la fuga. Asimismo, otra red de prostitución y tráfico de mujeres fue desmantelada operando entre Colombia y Panamá. Las mujeres, entre 18 y 25 años, las traían bajo el viejo engaño de “oportunidad de trabajo en el exterior”, para luego quitarles sus pasaportes y documentos, obligándolas a prostituirse; atendían a diez clientes por día algo que le otorgaba a la delictiva organización una ganancia de diez mil dólares por cada una.

Este tipo de certeras acciones contra uno de los negocios más antiguos y lucrativos del mundo, no terminan de dar fin con el tráfico y la trata de personas. Mientras haya quien pague por este servicio seguirán existiendo, a pesar del sufrimiento que produce en quienes son prostituidas a la fuerza. En países como Cuba, Suecia, Tailandia, Filipinas, Malasia, entre otros, el turismo sexual con menores se ha convertido en atractivo factor para pedófilos y pervertidos, quienes buscan un placer más allá de las playas o el consumo de alcohol. Es inaudito que la sociedad humana se haya vuelto tan indolente con estas personas, al punto de observar -sin mayor misericordia y hasta con desdén- los turbios negocios que se cocinan al calor del lucro sexual. Lo más indignante, es conocer que los mejores clientes son los señorones de dinero, gente que le gusta aparentar ser muy decente buscando opacar su perversidad. Más lamentable aún es el papel que los medios de comunicación juegan, prestándose a mostrar -sin el menor respeto- imágenes de mujeres y menores en situaciones de abierta pornografía bajo la excusa de “publicidad” o brindando espacio para proyectar películas muy subidas de tono, algo que no debería formar parte de la programación de la televisión abierta.

El mercado del sexo es insaciable. No discrimina edad ni condición. Se aprovecha de la necesidad humana hasta convertirlos en esclavos, gracias al uso del alcohol y drogas. Algunos logran escapar; pero, las adicciones creadas, los acompañan por siempre. Las mafias que operan, están bien incrustadas en gobiernos, empresa privada e instituciones. El dinero que mueve es demasiado grande, capaz de comprar creencias y conciencias. Poco les importa la cantidad de enfermedades que esparcen así como las vidas que rompen y corrompen. Es imperioso iniciar una campaña de prevención y educación sexual para que los jóvenes y niños no estén a merced de estos abusadores, así como acciones contundentes que pongan un definitivo alto a tan horroroso negocio que tanto daño causa a la humanidad. La prostitución, no debe ser vista como una cosa ajena; está a la vuelta de la esquina al no saberse -a ciencia cierta- quién es quién en el mundo de la sexualidad. El sexo, se ha convertido en un producto desalmado en manos inescrupulosas. Hace falta entonces rescatarlo, rescatando con ello a la propia humanidad.

 

Fuente: opinion.com.bo - VIRGINIA MOYANO *Comunicadora Social - 18/06/11 - (Alertas Google) -

 

Etiquetado en abuso sexual

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post