Hablar sin voz.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

M ientras el sacerdote oficiaba la misa, Aysha gesticulaba con ambas manos y con el rostro seguida por la mirada atenta y concentrada del diputado suplente Diego Lombana, quien no quería perderse detalle de la ceremonia religiosa de despedida de un amigo muy querido para él. Detrás de ellos, era imposible dejar de observar los movimientos ágiles de las manos de Aysha y su perfil cuando se volteaba hacia quien se beneficiaba de esa comunicación sin voz.

Aysha Castillero, una joven maestra de educación especial, interpretaba en lenguaje de señas lo que para nosotros, quienes disfrutamos de todos nuestros sentidos, nos llega sorprendentemente fácil por vía auditiva, pero que para quien carece del sentido del oído involucra un proceso de configuración gesto-espacial y percepción visual que le permite comunicarse con su entorno social, ya sea que se trate de otras personas sordas o cualquier otra que conozca la lengua de señas que se esté usando. Seguramente usted ha visto a Aysha en el extremo inferior derecho de su televisor, interpretando algunos programas de Canal 13 y de Canal 11.

EN PANAMÁ

En Panamá la ley 1 de 28 de enero de 1992 que protege a las personas sordas reconoce la lengua de señas como ‘la lengua natural del discapacitado auditivo profundo’ y, aunque su uso está fundamentalmente restringido a las personas que padecen de sordera, su origen es tan antiguo o más que el lenguaje oral. En 1620 aparece el que se considera el primer tratado de enseñanza para sordos mediante el uso de señas alfabéticas configuradas unimanualmente, publicado por Juan de Pablo Bonet y en el siglo XVIII, basado en aquel primer documento, Charles Michele del’Epee publica su alfabeto que, con algunas variantes, en la actualidad se conoce como alfabeto manual español.

En Panamá, según datos oficiales, existen 7,205 personas sordas y las provincias con mayor incidencia son Panamá, Chiriquí y Veraguas. Desde 1979, cuando un grupo de ellos decidió trabajar para buscar el bienestar de esta comunidad, se creó una Asociación Nacional de Sordos y más adelante también una Asociación Nacional para la Promoción y Servicios de Interpretación en señas en la República de Panamá (ANPROSIS-REPA) que cuenta con aproximadamente medio centenar de miembros especializados en el lenguaje de señas panameño y que ha participado en eventos tanto a nivel nacional como en el exterior.

A ysha, explica que Panamá posee su propio lenguaje de señas que, como el de cualquier otro país, tiene elementos regionales que lo individualizan y diferencian de los demás, así como puntos de encuentro con aquellos. Según esta especialista, que hace 12 años trabaja con personas sordas, la comunicación manual es nada más y nada menos que la interpretación del lenguaje de voz a señas y de señas a voz. Aysha cuenta que su intención era estudiar sicología, pero que cuando se dio cuenta de que le tomaría cinco años y ante la necesidad de empezar a trabajar, se decidió por docencia en educación especial, carrera que le tomó apenas dos años y medio. Al graduarse obtuvo una beca Fullbright que le permitió hacer en Estados Unidos un curso intensivo de American Sign Language y regresar a Panamá a hacer trabajo social como ex becaria.

COMUNICACIÓN CON EL MUNDO

Así empezó a vincularse con clubes, asociaciones e iglesias y a ayudar a las personas sordas y más adelante, cuando preparaba su tesis en una escuela, a trabajar para niños en esta misma situación y gracias al apoyo de la maestra Ana Rebeca de Chanis, se involucró definitivamente en esta profesión. Aysha recuerda que hace unos diez años empezaron a interpretarse los noticieros y otros programas de televisión y tuvo participación activa en ello. Hoy además de intepretar los noticieros y otros programas televisivos, dicta clases de Comunicación aumentativa y alternativa en la Universidad de las Américas (UDELAS); es profesora de un diplomado de comunicación manual junto a una profesora sorda en el mismo centro de estudios.

A su juicio, aunque en Panamá se ha avanzado bastante en cuanto a la protección de personas sordas y el respeto a sus derechos, todavía queda un largo camino por recorrer. ‘En el aspecto educativo y en el laboral, así como en la aplicación efectiva de la legislación, todavía hay muchos que hacer’, afirma Aysha Castillero.

Pero su relación con las personas sordas no se limita a la enseñanza y a facilitarles la comunicación con el mundo exterior. Para ella son su familia y sus amigos de todos los días. ‘Con ellas me voy al cine, me invitan a todas sus fiestas, cantamos y hasta bailamos típico’, dice con entusiasmo.

Y aunque insista en que cualquier persona puede aprender y trabajar en esta actividad, sin duda deberá poseer el carisma y la simpatía natural que tiene Aysha Castillero, quien realiza su trabajo sonriendo siempre, contagiando alegría a quienes, al no poder hacerlo por sí mismos, se enteran a través de ella de lo que está pasando en Panamá y el mundo.
Fuente: LA ESTRELLA.com.pa - DARMA L. ZAMBRANA - Panamá -

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