Juana Moro (La Emparedada)

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

CONTINUAMOS CON NUESTRO RECUERDO A LA MUJERES QUE PARTICIPARON EN LA GESTA LIBERTADORA Y EN LA INDEPENDENCIA DE NUESTRO PAÍS.

 

Mujeres muy poco conocidas en la Historia Argentina, a pesar de su compromiso y actuación, solas o acompañando a sus maridos. Es muy difícil poder recopilar datos que nos ilustren sobre sus vidas. Han permanecido invisibilizadas y es justo y necesario recordarlas a pacos días de la celebración del Bicentenario de nuestra Libertad.

 

Juana Moro fué una patriota de la guerra de la Independencia. Nació en Jujuy, pero no hay registros cronológicos de la fecha de su nacimiento, ni la de su muerte.

Casada con el Coronel Gerónimo López en octubre de 1802, se estableció en Salta, donde gozaba de gran prestigio por su atrayente personalidad.209638 bandera argentina

 

Su ardiente patriotismo y su audacia se pusieron de relieve durante los prolegómenos de la batalla de Salta, cuando, en unión de otras señoras, determinó conquistar a los oficiales realistas para privar al ejército enemigo de su cooperación. Juana Moro se adjudicó la tarea de seducir al marqués de Yavi, jefe de la caballería. De acuerdo con lo convenido, el marqués y varios de sus compañeros accedieron a abandonar las filas realistas el día de la batalla, y no sólo esto, sino que se comprometieron a regresar al Perú y trabajar por la causa de la Revolución.

Pero la acción de Juana Moro no paró aquí, pues al invadir Pezuela la provincia en 1814, a raíz de las derrotas de Vilcapujio y Ayohuma, dispuso castigarla haciéndola encerrar en su casa y tapiar las aberturas. Una vecina, aunque realista, se compadeció de su situación y, horadando la pared, la salvó de morir de hambre y sed, quedándole desde entonces el mote de "La Emparedada".

Posteriormente Juana realizó otras arriesgadas acciones, como la de ir en busca del general Arenales para conocer la posición de su ejército, del que llegaban noticias muy contradictorias.

Se disfrazó de coya, y así se lanzó por valles y quebradas. Algunos días después se presentó en casa de Serafina de Hoyos, esposa de Arenales, para anunciarle que éste estaría en Salta al día siguiente, lo cual aconteció, desalojando a las fuerza españolas.

La población, enterada de la proeza y el valor de Juana, entusiasmada, paseó a Juana Moro por las calles de Salta, victoriosa y admirada.

 

Fuente consultada:  PÁGINA DE LA MUJER -

 

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