La educación sexual reduce en un 50% las prácticas sexuales desprotegidas entre jóvenes.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

SIDA STUDI ha evaluado mediante dos cuestionarios, el primero antes de realizar la intervención y el segundo un mes después de haber realizado las sesiones, a 429 jóvenes de 2º ciclo de la ESO y 191 jóvenes de bachillerato participantes en los talleres de promoción de la salud sexual y reducción de los riesgos asociados (ITS, VIH/sida y embarazos no planificados) que i imparte la asociación en diferentes centros educativos durante el curso escolar 2010 -2011.

 

Gracias a nuestra política de evaluación de las intervenciones educativas, disponemos de datos referentes a las prácticas y conocimientos que tienen los y las jóvenes relacionadas con la salud sexual antes de iniciar nuestro taller. Según los datos obtenidos, un 23% de los/las chicos/as de 2º ciclo de la ESO ya han mantenido relaciones sexuales que incluyen la penetración y en bachillerato y ciclos formativos de grado medio, esta cifra aumenta hasta el 53%.

En cuanto a la fuente de donde los/las jóvenes extraen información sobre sexualidad, un 60% de chicas y un 44% de chicos de 3º y 4º de la ESO obtienen la información sexual principalmente de sus amigos/as. Destaca también la diferencia significativa entre chicos (33%) y chicas (3,4%) en la búsqueda de información por Internet. En los/las jóvenes de bachillerato y ciclos formativos, la segunda fuente de información es la escuela (31% chicas, 27% chicos) mientras que en la ESO sólo un 18% de chicas y un 4% de chicos se dirigen a la escuela. Este hecho se explica por la falta de recursos sobre salud sexual en el currículo escolar en estas edades.

En relación a los métodos preventivos, el preservativo para el pene es el método más utilizado. El 55% de los/las jóvenes de 2º ciclo de la ESO utilizan siempre el preservativo y un 20% casi siempre, mientras que en bachillerato y ciclos formativos más del 70% de los/las jóvenes verbaliza utilizarlo siempre o casi siempre.

 

En cuanto a los resultados obtenidos una vez hecha nuestra intervención, destaca el hecho de que los jóvenes reducen en un 50% sus prácticas sexuales desprotegidas. En bachillerato y ciclos formativos, el 28% de los/las jóvenes verbalizaban haber mantenido relaciones sexuales desprotegidas antes de realizar la intervención mientras que un mes después de finalizar la intervención vemos que estos datos disminuyen, especialmente, en el caso de los chicos en más de un 50%. En el caso del 2º ciclo de ESO, antes de iniciar la intervención aproximadamente un 20% de los/las jóvenes había mantenido prácticas sexuales sin protección mientras que un mes después de acabar los talleres se observa que sólo un 12% ha mantenido prácticas sexuales desprotegidas.

Por último, destacamos el aumento de los conocimientos sobre salud sexual que adquieren los/las jóvenes después de nuestras intervenciones. En este sentido, se desmitifican muchos aspectos relacionados con la salud sexual, sus percepciones y sus prejuicios hacia las personas con VIH y la transmisión de la infección. Así, por ejemplo, una vez hechos los talleres un 30% más de los chicos y chicas saben que la marcha atrás no es un método preventivo eficaz ante un posible embarazo y un 15% varían su percepción sobre el concepto de sexualidad, siendo este más amplio y no centrado únicamente en la penetración vaginal.

 

La importancia de la educación sexual en las escuelas

Los datos nos indican que este tipo de intervenciones son muy útiles para los/las jóvenes, como se puede observar en el descenso del número de prácticas sexuales desprotegidas. Por este motivo consideramos muy útil poder disponer de un espacio donde los/las jóvenes puedan hablar de sexualidad y así poder resolver todas sus dudas.

También hemos podido observar como nuestras intervenciones en salud sexual han hecho reflexionar a los/las jóvenes sobre otros aspectos relacionados, como el género, las habilidades sociales, la asertividad, la libertad sexual y la orientación. Por todo ello consideramos que es necesario mantener este tipo de intervenciones para aclarar posibles dudas y reforzar las conductas positivas que ya tienen.

 

Por otra parte, queremos resaltar la labor de la educadora y el educador, que generan un espacio de confianza donde los chicos y las chicas se sienten cómodos, con lo que se facilita el diálogo y el aprendizaje, y por ello consideramos fundamental poder continuar con las intervenciones en los centros educativos.

Por último queremos destacar el hecho de que un 23% de los chicos y las chicas de 2º ciclo de la ESO ya han mantenido prácticas sexuales que incluyen la penetración, por eso, pensamos que sería muy útil poder incluir la educación sexual en el proyecto educativo del centro y trabajar así a lo largo de todo el ciclo académico la sexualidad, no sólo en bachillerato, en función de las características del momento evolutivo en que se encuentran los/las jóvenes. De esta manera se podrían trabajar todos los aspectos relacionados con la sexualidad y las relaciones de pareja que esta intervención no abarca.

 

Fuente: canalsolidario.org - (Catalunya) - MIREIA - SIDA STUDI - (Madrid) - 13/10/11 -

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Margarita Ramirez 07/12/2016 21:05

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