La evolución de la Mujer. (Introducción 2)

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

En 1927, el monumental trabajo en tres volúmenes de Robert Briffault, "Las madres", demostró que el cuidado maternal prolongado en los monos superiores contribuyó a impulsar al sexo femenino a convertirse en la llamada inicial en el avance de la vida social.

El matriarcado fué  la primera forma necesaria de organización social porque las mujeres no sólo eran las procreadoras de la vida nueva, sino también las principales productoras de lo necesario para la vida. La teoría matriarcal de Briffault se ensambla con el trabajo de Engels. Ambos llegan a la conclusión de que hay que reconocer a las mujeres el mérito de traer la humanización y socialización a nuestra especie.

Los antropólogos no evolucionistas, ya se adhieran a las escuelas difusionistas, empírico-descriptivas, ya a las estructuralistas, rechazan la existencia de un matriarcado prhistórico. Admiten que el parentesco matrilineal prevalece todavía en algunas regiones primitivas del globo, pero no explican cómo se originaron tales relaciones matrilineales si no son resabios de la época matriarcal previa.

A partir del cambio de siglo, la antropología ha reunido una inmensa reserva de información sobre diversas culturas en varias partes del mundo. Estos estudios descriptivos son estremadamente valiosos. Sin embargo, esta riqueza de datos no ha sido acompañada por una expansión equivalente en la concepción teórica. La mayoría de los académicos han abandonado el punto de vista evolucionista que dió principio a la ciencia, y han rechazado los intentos de sistematizar nuestro conocimiento y de averiguar las etapas que la sociedad ha atravesado.

Hoy, los hechos básicos de la prehistoria en su totalidad no encajan en ningún modelo amplio y coherente de evolución social, del modo que lo intentaron Morgan, Taylor y sus seguidores. Este fracaso de seguir cualquier línea evolucionista entre las ciencias. Mientras que los biólogos, los arqueólogos y los paleontólogos construyen sus investigaciones y clasificaciones en una forma evolucionista, la mayoría de las escuelas de antropología han seguido una dirección diferente y retrógada.

Por extraño que parezca, no prevalece el mismo agnosticismo entre los arqueólogos que estudian la época "paleolítica", que es sólo otro nombre para esa misma extensión de un millón de años conocida por los antropólogos evolucionistas como "salvajismo". Por el contrario, no se han visto tan "sujetos por la ciencia" como para no poder describir todo el período prehistórico a partir del momento en que los antropoides se convierten en homínidos.

Han ordenado los datos obtenidos en la excavación de los depósitos de huesos fósiles y de herramientas en una secuencia cronológica y, a partir de ello, han marcado los hitos principales en la evolución desde los "Australopitecos" de hace un millón de años hasta el "Homo sapiens". 

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