La Madre Teresa de Calcuta.(2)

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

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El Deseo de Ser Monja

Agnes y su hermana participaban de las labores de la parroquia. Sus horas libres no eran del todo habituales para una chica de su edad: los pasaba en la biblioteca de la Iglesia del Sagrado Corazón.

A los 12 años sintió el deseo de convertirse en monja. Lo consultó con su madre, y ella le aconsejó que no forzara ese sentimiento. Pasó largas horas rezando en la iglesia junto a su mamá, en busca de una respuesta.

Entonces escuchó los relatos del Padre Jambrenkovic, quien le contó las aventuras de los misioneros yugoslavos que viajaban a la India. Quedó fascinada con las historias y deseó fervientemente ser una de ellos. Inexorablemente comprendió su verdadera vocación: Al cumplir los 18 años pidió ingresar en la Orden de las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto en la India.

Antes tuvo que pasar dos meses en la Abadía de Loreto en Irlanda aprendiendo el idioma inglés, ya que por aquel entonces, la India era una colonia inglesa.

En la India:

En noviembre de 1928, partió hacia el Noviciado en Darjeeling, uno de los centros culturales británicos más importantes de la India. Al convento asistían, para tomar clases con las monjas, los niños ingleses y los hijos de las familias indias adineradas. Pero a Agnes, eso no le bastaba y también les daba clases a los chicos humildes de Darjeeling. Paralelamente se dedicó a aprender dos idiomas locales: el bengalí y el hindi. Allí permaneció 20 años, al cabo de los cuales abandonó el colegio, porque quería dedicarse a los pobres que estaban fuera de aquel oasis de tranquilidad y bienestar.

Maria Teresa y Su Acción en las Calles de Calcuta

Al observar la muerte en las calles, la Madre Teresa no lo dudó y decidió salir del convento a recorrer la ciudad. Pidió permiso a las autoridades eclesiásticas pero se lo negaron. Los asustaba la idea de que una monja europea anduviera por las calles en una época de grandes disturbios sociales, políticos y religiosos. Para prevenirlo, la alejaron, enviándola a Asansol.

Pero Teresa siguió insistiendo, y ante la obstinación, el Arzobispo de Calcuta le puso como condición para salir por las calles que dejara de ser monja para convertirse en una laica. No se dio por vencida y elevó su pedido al Vaticano. Finalmente, en julio de 1948, recibió la autorización desde Roma, para recorrer las calles de Calcuta, sin perder su condición de monja.

Con solo cinco rupias, la hermana Teresa deja el convento. Tiene 38 años de edad. Copia el atuendo que usan las personas de los arrabales y comienza a usar un zari blanco con bordes azules. Primero toma un corto curso de medicina en una misión médica en Patna, India. De vuelta en Calcuta, renta una cabaña en un barrio marginal y comienza a enseñar a los niños pobres. Empieza a correr rápidamente la voz, aunque ella no tenga realmente un plan. La gente le ayuda, le regala una silla y un armario. Teresa baña a los niños a los cuales enseña y luego también baña a los enfermos además de brindarles cuidados.
 Salió a caminar por el suburbio de Motijhil infestado por la basura y las cloacas desbordantes. Se sentó en la calle y empezó a dibujar en la tierra con un palo. Unos niños se acercaron curiosos al ver una monja vestida con ropa india que dibujaba en el suelo. Enseguida dio una breve clase y compartió la comida con los pequeños.

Así durante una semana, hasta que un cura le obsequió cien rupias para que creara una escuela. A los 2 meses se sumaron 56 alumnos y la gente del barrio comenzó a obsequiarle muebles, útiles y medicamentos en señal de agradecimiento.

 

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