La primera Médica Argentina. Homenaje

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

El día 3 de Diciembre se conmemoró el Día del Médico, y en homenaje a quienes ejercen esa profesión dedicada a aliviar, tratar y curar a todos los que padecen alguna enfermedad, no podemos dejar de recordar a la primera médica argentina: CECILIA GRIERSON.

Cecilia Grierson  nació en el año 1859 en Buenos Aires, y creció en la Provincia de Entre Ríos en donde su padre explotaba campos. Cursó la escuela primaria en colegios ingleses de Buenos Aires, pero al morir su padre debió regresar a Entre Ríos y ayudar a su madre en la economía familiar trabajando de maestra rural. Cuando regresó a Buenos Aires en 1878; estudió en la Escuela Normal Nº1, y se recibió de maestra de grado. El director general de escuelas, Domingo Faustino Sarmiento, le ofreció un cargo en una escuela de varones. En 1882, atraída por la ciencias naturales y alarmada por la enfermedad de su íntima amiga, ingresó a la Facultad de Medicina y se atrevió a enfrentar una estructura que obstaculizaba el ingreso femenino a la Universidad. Entre 1885 y 1888 fué ayudante de histología, al mismo tiempo que creaba la Primera Escuela de Enfermeras de Sudamérica. También instituyó el uso del uniforme, que luego fué adoptado en otros países Latinoamericanos.
A principios de 1886, una epidemia de cólera sacudió a Buenos Aires donde se organizaron lugares sanitarios y Cecilia, aún estudiante, se internó en el actual Hospital Muñiz junto a los doctores Penna y Estévez. En el año 1889 y despúes de tener que superar innumerables trabas, se recibió de Médica Cirujana sin poder cumplir su objetivo inicial de curar a su amiga, que murió poco despúes. Cecilia Grierson se convirtió en la primera mujer graduada en la Universidad de Buenos Aires con una tesis sobre las histero-ovariotomías efectuadas en el Hospital Rivadavia. Cecilia se inició en obstetricia y ginecología en el Hospital San Roque. Además, atendía un consultorio privado y otros de beneficencia.
Trabajó sin descanso, ideando nuevos planes de salud, así en 1892 fundó la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios que luego se unió a la Cruz Roja Argentina. A partir de entonces se preocupó para que muchos de los pueblos tuvieran salas de primeros auxilios y junto con la Asistencia Pública obtuvo el uso de alarma en las ambulancias, que hasta ese momento sólo utilizaban los bomberos. En ese mismo año se unió al equipo que realizó la primera cesárea en la Argentina y dos años más tarde se presentó al concurso para cubrir el cargo de suplente en la Cátedra de Obstetricia para partera, pero el concurso se declaró desierto porque en esa época las mujeres eran excluidas de la docencia Universitaria.
A pesar de ello, dictó cursos y se ocupó de que se acrecentaran las mejoras laborales para las enfermeras, viajó a Europa y trajo nuevos planes profesionales de estudio. Fundó el Consejo Nacional de Mujeres, la Asociación Obstétrica Argentina y el Liceo de Señoritas. En 1905 le dió empuje al Instituto Argentino para Ciegos y creó el primer curso de ciencias domésticas. En 1910 presidió el Congreso Argentino de Mujeres Universitarias y el Primer Congreso Feminista Internacional de la República Argentina, en el que se trataron temas sociales, educativos y legales.
En 1916 se retiró de la docencia, y yá jubilada vivió sus últimos años de manera muy humilde en su casa de Los Cocos, Córdoba; residencia que donó antes de morir para que se construyera la escuela que actualmente lleva su nombre.
Cecilia Grierson fué además escultora, pintora, gimnasta, pero sobre todo, una gran feminista que recibió premios por su incansable labor dedicada a los derechos y a la salud de la mujer. A pesar de todo, pagó el precio de pertenecer a su género, porque jamás le permitieron dar una cátedra en la facultad: "No era posible que a la mujer que tuvo la audacia de obtener en nuestro país el título de Médica Cirujana, se le afreciera alguna vez la oportunidad de ser Jefa de sala o se le permitiera ser Profesora de la Universidad" afirmó Cecilia.
Murió en Buenos Aires en el año 1934 y se despidió de sus discípulos y amigos con el lema que la había identificado en la vida: "res non verba" hechos, no palabras.

Fuente: artículo de ESTELA PARODI ( letras_2005@hotmail.com) en La Capital.com.ar 07/12/08

Etiquetado en Historia de Mujeres

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