Las invisibles niñas soldados. (2)

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

La interpretación del término "uso de niños soldados en conflicto" ha de incluir por tanto las múltiples actividades que los niños desarrollan dentro del grupo armado, y en especial los actos de violencia sexual contra LAS NIÑAS. Así lo expresa ante esta cámara Radhika Coomaraswamy, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para las cuestiones de los niños y los conflictos. "Éste es el mensaje que les traigo, cualquier marco de protección internacional de los niños en conflicto debe incluir a LAS NIÑAS. Señorías, es importante que su decisión no ignore los abusos perpetrados contra LAS NIÑAS durante su pertenencia al grupo armado. "Este mensaje llegaba poco despúes de que la Cámara rechazara la inclusión de nuevos cargos de violencia sexual contra Thomas Lubanga. El 22 de Mayo de 2009, en pleno curso del juicio, los Representantes Legales de las víctimas solicitaron a la Cámara la redefinición de los cargos contra el acusado".

Los abogados de las víctimas argumentaron que los hechos narrados por los testigos hablaban de prohibiciones claras bajo el Estatuto de Roma: esclavitud sexual y trato cruel e inhumano. "La mayoría de las víctimas femeninas, sino todas, fueron reclutadas con un fin: convertirse en esclavas sexuales o en las "mujeres" de los comandantes", dice Paolina Massidda, representante legal de las víctimas. Este era el componente esencial del reclutamiento. Es importante para las víctimas que su historia sea contada tal como ocurrió". La Fiscalía presentó a los jueces los casos de violencia sexual en el contexto del reclutamiento como un agravante y no como un cargo particular y diferenciado. Fué esta una solicitud que causó controversia y que dividió a una Cámara. Dos contra uno. Entre los que estaban a favor de la inclusión de cargos de violencia sexual estaba la Jueza Elisabeth Odio Benito, una feminista a ultranza empeñada en visibilizar las víctimas invisibles: LAS MUJERES. Como magistrada del Tribunal Internacional para la Antigua Yugoslavia, Odio Benito logró que los abusos sexuales cometidos contra dos mujeres serbias en el centro de detención de Célévici fuera interpretado como una forma de tortura y trato inhumano.

Aquello representó un paso decisivo para la incorporación del crimen de violencia sexual en la jurisdicción de la Corte Penal Internacional. En el Caso Lubanga, Odio Benito tampoco desiste. Siempre sus preguntas sacan del olvido a las NIÑAS SOLDADOS. "Tenemos que seguir luchando porque estos crímenes no sea olvidados·, dice la magistrada. "Son crímenes que avergüenzan no sólo a las víctimas, también a los fiscales, testigos y jueces. Es duro escuchar testimonios de este tipo, preguntar sobre ello. Son crímenes ignorados, interpretados como simple consecuencia fatal de un conflicto. Y esto no es verdad". En una entrevista por Radio Nederland, Odio Benito explicaba así su dedicación a esta causa: "Nuestros cuerpos han sido campos de batalla en los que se han librado estas luchas patriarcales desde siempre y no hemos sido reconocidas, ni los crímenes contra nosotras, ni nosotras como víctimas de crímenes internacionales".

En Congo, la violencia sexual es un tabú. Nadie habla de ello. Las mujeres víctimas de abusos sexuales sienten vergüenza e incluso culpa. En esta situación de abandono, cuidan de sus hijos solas. En el caso de las NIÑAS SOLDADOS no hay programas especiales de protección; también los proyectos de desarme, desmovilización y reintegración las olvidan. Muchas sufren serias secuelas físicas como consecuencia de los abusos. Pero a todas les duele la misma herida: LA MEMORIA.

 

Reportaje realizado por SHEILA VÉLEZ -  Publicado en AMECOPress -Internacional- Violencia de Género - Violencia en conflicto armado - Infancia- MADRID, Lunes 5 de abril de 2010 -

Etiquetado en abuso sexual infantil

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