Las "perejilas".

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

SON EL ESLABÓN MARGINAL DE LAS GRANDES na21fo01ORGANIZACIONES CRIMINALES. PERO CASI LAS ÚNICAS QUE VAN DETENIDAS. LOS NARCOS LAS ELIGEN PORQUE SON MÁS VULNERABLES. UNAS 700 ESTÁN PRESAS EN CÁRCELES FEDERALES.

Hay alrededor de setecientas mujeres detenidas en cárceles federales por infracción a la Ley 23.737, de acuerdo con información suministrada por el Servicio Penitenciario Federal(SPF). Representan el 80% del total de detenidas del SPF. Una de ellas es Lidia, que está alojada en la Unidad 31, para presas con hijos menores de cinco años, del Complejo Carcelario de Ezeiza. Casi la totalidad (como ella), cayó por transportar poca cantidad de droga en el interior de su cuerpo o en equipajes, según se desprende de distintos estudios realizados por el Comité Científico Asesor que trabajó primero en la órbita del Ministerio de Justicia y luego en la Jefatura de Gabinete.
Se trata de casos de contrabando "hormiga", como los "pasadores de frontera", eslabones marginales de un conjunto de estrategias de transporte y distribución de las grandes organizaciones criminales. La inmensa mayoría de las causas judiciales iniciadas por tráfico de drogas en el territorio argentino apuntan a ellos. En el fuero federal del interior del país, en el lapso de siete años, (entre 2000 y 2006), hubo apenas 21 condenas por "organización y financiamiento del tráfico" es decir, condenas contra los "peces gordos" en el negocio del narco, según datos de la Oficina de Investigaciones y Estadísticas Político Criminales del Ministerio Público Fiscal. Así como un elevado porcentaje de causas por "tenencia para consumo personal" colonizaron los últimos años las agendas de las fiscalías y juzgados del fuero federal hasta el reciente "fallo Arriola" de la Corte Suprema, lo mismo ocurre con los casos de mulas, especialmente mujeres, y como consecuencia de ello, la Justicia y las fuerzas de seguidad "distraen su atención" de la pesquisa de grandes cargamentos.
"La represión del contrabando se centra especialmente en el eslabón más débil: aquellos que transportan estupefacientes en el interior del cuerpo", advierte Mónica Cuñarro, titular de la Comisión Nacional de Políticas de Prevención y Control del Narcotráfico. Capsuleras, vagineras y valijeras detrás de las rejas, mientras "los grandes capos difícilmente caen por el poder  del dinero que manejan y por la relaciones con el poder político que los mantienen a salvo", analiza la experta en geopolítica del narcotráfico y seguridad hemisférica Adriana Rossi.
La mayoría de las "mulas" son detenidas en Salta y Jujuy, cuando cruzan la frontera desde Bolivia, o en el aeropuerto de Ezeiza, cuando están por embarcar rumbo a Europa. Un alto porcentaje son extranjeras, latinoamericanas y de Europa del Este. El 87% de todas las mujeres detenidas de países limítrofes y Perú, está en prisión por delitos contra la ley de estupefacientes. En esa situación está el 97% de las presas bolivianas, el 81,4% de las peruanas, el 76,3% de las paraguayas, el 80% de las brasileñas, el 70% de las uruguayas y el 50% de las chilenas."Nunca transportan grandes cantidades. Son el eslabón menor de la cadena", coincide Sergio Paduczak, defensor público oficial ante los juzgados nacionales en lo Criminal de Instrucción de la ciudad de Bs. Aires, e integrante de la Comisión de Cárceles de la Defensoría General de la Nación."En las provincias del norte las condiciones de detención son terribles, muy precarias. Están en dependencias de Gendarmería , pero las mujeres no quieren ser trasladadas a grandes unidades porque quedan lejos de sus familias"
"En esas dependencias no tienen talleres, no realizan nunguna actividad con peculio. Muchas son vampesinas de Bolivia a las que les ofrecen 100 dólares para pasar las cápsulas, un dinero que no pueden conseguir ni con dos años de trabajo". En los últimos años, Paduczak habló con decenas de "mulas": "me dicen: a mí las condiciones de detención no me preocupan, ¿sabe en qué pienso? en que dejé mis dos hijos de 2 y 5 años al cuidado del que tiene 9, y les dije: "mamá mañana vuelve" y hace dos meses que no los veo". Y las historias se repiten, muchas cruzan con la droga en su cuerpo y su bebito en brazos. "Estoy convencido de que por las capsuleras no pasa el narcotráfico" señaló. También opina que debería preverse una reducción de pena en los casos, como estos, de chiquitaje. 

Fuente: extraído parcialmente del artículo publicado por MARIANA CARBAJAL en el suplemento SOCIEDAD de PÁGINA12 - "Las Perejilas".

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