Las víctimas del silencio.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

 

A veces es sutil, pero igual de destructiva. Otras llega incluso a ser fatal. Lo cierto es que la violencia de género, es una de las rémoras de la cultura patriarcal que sigue sometiendo y callando las voces de muchas mujeres de Argentina y el mundo. Maltrato, sometimiento, coerción, violación, persecución y feminicidio son algunas de las tantas formas de la violencia de género que no se circunscriben exclusivamente al ámbito del hogar sino que toma otras modalidades con un mismo objetivo: someter física y psicológicamente a la mujer por el sólo hecho de ser mujer.silencio_thumb_1.jpg

En lo que va del año las denuncias de mujeres violentadas en Rosario aumentaron con relación a los datos de enero del 2010. Mientras el año pasado hubo 118 casos, en lo que va de este año suman 142. Este crecimiento no es tomado por el Area de la Mujer de la Municipalidad como un verdadero aumento de los casos ya que según la coordinadora de dicho sector, Silvina Santana, “ahora las mujeres se animan más a denunciar y los medios han colaborado en la visiblización del tema”. “El poder para denunciar lo tienen las mujeres”, dice a Mujer.

   La mayoría de las denuncias provienen de las más jóvenes (entre 20 y 40 años) y eso es interpretado por Santana como una consecuencia de vivir más años en democracia, con plenitud de derechos. En cambio, las mayores de 40 años, son más reticentes a ponerle un freno a la violencia.

   “Los medios de comunicación cumplen un rol muy importante en la difusión de estos temas y esto ha ayudado a que se visibilice la temática”, agrega Santana, aunque se muestra crítica en cuanto a la forma de comunicar algunos episodios porque según dice, naturalizan la jerarquización de los roles masculinos por sobre los femeninos. “Esto está ligado a una una construcción cultural por la cual la mujer es considerada un objeto en lugar de un sujeto, como ocurre en el programa televisivo de mayor rating (Tinelli), Entonces la que no responde a determinados parámetros es descalificada, maltratada y hasta eliminada”, resume. Y aporta algunos ejemplos: el marido mata a la mujer y luego se suicida, entonces se investiga a la víctima justificando el crimen en el hecho que quizá ella tuvo un amante. “Ninguna conducta justifica la muerte”, remarca.

   “En España, por ejemplo, está establecido que cuando se informan los hechos de violencia de género junto a la noticia deben publicarse cuáles son los lugares adonde pueden concurrir las mujeres para denunciarlos. Sería muy bueno que eso también se ponga en práctica en nuestro país”, dice.

Cuerpos quemados

En los últimos días del 2011 se conocieron los casos de 7 mujeres que sufrieron graves quemaduras en sus cuerpos, 4 de ellas fallecidas a causa del hecho y otras en grave estado (la pasada semana se agregó el caso de otra mujer muerta en Chaco a causa de las quemaduras recibidas en una discusión con su pareja). Si a esto se suma las 8 mujeres que fallecieron incineradas en 2010 y otras 5 que sobrevivieron a las quemaduras que les habrían provocado sus parejas o ex parejas, en los seis meses que siguieron a la muerte de Wanda Taddei, quemada por el ex baterista de Callejeros, se podría conjeturar que existe un cambio de metodología en los agresores, amparada por las dificultades que se presentan a la hora de demostrar la culpabilidad del responsable del acto.

   “A partir de lo sucedido a Wanda Taddei se empezaron a dar situaciones similares donde también se utilizó el alcohol como elemento combustible y coinciden los dichos del agresor al responsabilizar a la víctima del episodio. “Si el crimen de Taddei en manos de su pareja no hubiese estado acompañado de un manto de impunidad ¿se hubieran dado tantos hechos seguidos con la misma metodología?”, se pregunta Santana.

   Hoy Eduardo Vázquez sigue detenido a la espera del juicio oral pero los primeros días del hecho estuvo en libertad porque aseguraba que la víctima se había rociado con el alcohol y que él la había querido ayudar. Los peritajes y la autopsia determinaron que el hecho no fue un accidente y desacreditaron esa versión. “La muerte por quemaduras es difícil de probar y los agresores han recurrido a esta metodología como estrategia judicial”, dice Santana.

Sanciones

A nivel nacional funciona el Programa Las Víctimas contra las Violencias, a cargo de la licenciada Eva Giberti, dependiente del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos. En cuanto al marco legal que protege contra los abusos, rige la ley 26485, destinada a prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales. La norma sancionada en 2009 tipifica cinco formas de violencia: física, psicológica, sexual, económica, patrimonial y simbólica, además de garantizar la atención gratuita en centros de salud, asesoramiento legal, ayuda económica y alojamiento.

   Si bien la ley habla de las violencias hacia las mujeres por el sólo hecho de ser mujeres carece de un régimen de sanciones específicas para el agresor. Establece en cambio la orden judicial de alejamiento del agresor, pero mientras no haya lesiones comprobables (en caso de haberlas la pena que les cabe es igual a la que corresponde a cualquier otro hecho donde haya lesionados) el responsable sigue impune.

   “La legislación actual no hace diferencias entre una lesión producida en una riña entre dos personas o una generada hacia una víctima de violencia de género. En caso de fallecimiento de la mujer, le rige una condena por homicidio cuando en realidad se trata de un feminicidio”, agrega finalmente Silvina Santana.

 

Fuente: Diario La Capital (Rosario) - SILVIA LO PRESTI - 20/02/11

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