Mujer secuestrada y abusada: "Me echaban insecticida en los ojos".

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

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Sonia Molina dio detalles horrendos acerca de su cautiverio. La declaración la hizo ante la prensa.

Sonia Molina (33), la mujer que acusó a la periodista de Coronel Suárez y a su marido de haberla secuestrado y torturado durante tres meses en una casa de esa localidad bonaerense, contó ayer durante una entrevista que mientras duró su cautiverio la quemaban "con encendedores" y le rociaban los ojos con desodorantes e insecticidas en aerosol.

Molina, quien permanece en el Hospital Municipal de Coronel Suárez recuperándose de múltiples heridas, reveló que entre las torturas a las que fue sometida le "echaban aerosol en los ojos, insecticidas y de esos desodorantes Glade que van pegados a la pared", manifestó.

"Era para que no viera, porque se les ocurría o para joderme la existencia", manifestó en declaraciones al portal de noticias La Brújula 24 de Bahía Blanca.

Además, al hablar por primera vez desde que se conoció su drama, aseguró que regresará a su pueblo de Río Negro cuando logre recuperarse y reveló que aún continúa con estudios a raíz de una lesión auditiva debido a los golpes.

Molina denunció que fue secuestrada a fines de agosto último por la periodista Estefanía Heit (29) y su marido, Jesús Olivera (28), quien se presentaba como pastor evangélico y a quien la víctima conoció en su ciudad de origen, Río Colorado, en Río Negro.

Fin de cautiverio


Su cautiverio se terminó el pasado 12 de noviembre, cuando, luego de tres meses de reclusión, logró escapar de la casa de la pareja, en Gran Bourg al 1800.

Molina agregó durante la entrevista que aún se está recuperando de las lesiones de los pies. "Son quemaduras que me las hacían con encendedores", recordó.

Además, explicó que le" van a seguir haciendo estudios porque todavía tengo muy inflamada la zona de los oídos; tengo como un zumbidito. Ellos me pegaban con los codos", manifestó.

Asimismo, confirmó que durante su cautiverio bajó veinte kilos, aunque se negó a hacer referencia a los abusos sexuales a los que, según su denuncia, la sometió Olivera.

Finalmente, la mujer aseguró que "cuando salga" del hospital de Coronel Suárez regresará a su ciudad, Río Colorado, donde vive su hija de 10 años y el resto de su familia.

La causa comenzó a ser investigada por la fiscal Claudia Lorenzo, en reemplazo de María Marta Corrado, quien asumirá el caso en las próximas horas.

 

 

 

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