Mujeres revelan horrores en clínica de abortos de Filadelfia.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

RCAI28TYJCABRID9HCAM4J4Z8CAPZ0I5JCANL8A9ECAKT25VZCA801RT0CA.jpgApenas unos días después de que Marie Smith acudió a una clínica en el poniente de Filadelfia para practicarse un aborto, comenzó a sufrir vómitos y el abdomen empezó a inflamársele.

 

Su madre, Johnnie Mae Smith, la llevó a un hospital donde los médicos le realizaron una cirugía de urgencia a la joven de 20 años para retirarle numerosos restos del feto, que fueron dejados dentro de su cuerpo, lo que había provocado una infección potencialmente fatal. El médico que practicó el aborto, Kermit Gosnell, se presentó en la clínica, con su chequera en la mano, en busca de llegar a un arreglo de inmediato, relató la madre de Marie.

 

En vez de aceptar el dinero, Johnnie Mae Smith decidió confrontar al médico y prometió demandarlo. Después, su hija recibió apenas 3.000 dólares _descontando los honorarios de los abogados_ a raíz de un acuerdo extrajudicial por 5.000 dólares.

Gosnell, en contraste, ganaba al menos 1,8 millón de dólares al año, gracias a los abortos que practicaba en Women's Medical Society, un establecimiento instalado en una esquina, que según los fiscales, funcionaba además para producir drogas de día.

Los abortos se practicaban por la noche, según los fiscales, que esta semana acusaron a Gosnell de ocho cargos de homicidio.

"Toda su práctica médica no mostró sino un desdén insensible por las vidas de sus pacientes", escribieron los fiscales de Filadelfia en un reporte de 300 cuartillas presentado ante un jurado investigador y divulgado el miércoles. "Su desacato a las leyes creadas para proteger la seguridad de las pacientes derivó en la muerte de Karnamaya Mongar".

El jurado investigador emitió duras críticas a los reguladores de salud del estado de Pensilvania, que tuvieron numerosas oportunidades de clausurarle el negocio a Gosnell durante años, pero que hicieron caso omiso sobre las quejas sobre las condiciones insalubres y las cirugías ilegales.

 

Casi todas las personas que recurrían a la clínica de Gosnell eran mujeres de minorías, inmigrantes y pobres.

Gosnell fue acusado de matar a siete bebés nacidos con vida y de provocar también el deceso de Mongar, refugiada de 41 años, quien según los fiscales falleció en 2009, luego de un aborto fallido en la clínica. Los miembros de su personal, que carecían de licencia, suministraron demasiada anestesia a la mujer, quien tenía una estatura de 1,50 metros (4 pies y 11 pulgadas) y un peso de 50 kilogramos (110 libras), horas antes de que Gosnell llegara para su rutina nocturna de practicar abortos, afirmó un jurado investigador.

Mongar había huido de Bután, y había sobrevivido casi 20 años en campamentos de refugiados en Nepal, incluso después de que el cólera se cobró la vida de una hija de 4 años. La mujer y su familia habían llegado a Estados Unidos apenas cuatro meses antes, en busca de "todo lo que este país puede ofrecer", dijo el abogado Bernard W. Smalley, quien presentó esta semana una demanda por mala praxis médica, contra Gosnell.

Ella era la matriarca de su familia y ahora ya no está. Todos sus hijos tendrán que criarse sin ella", dijo Smalley a The Associated Press. "Al final del día, este hombre la privó de la vida".

 

El abogado habló en nombre de la familia porque el marido de Mongar, Ash, quien cría pollos en Virginia, no habla inglés. Entre los hijos sobrevivientes está una joven de 22 años, que trabaja ahora en un McDonald's y quien había acompañado a su madre a la clínica de Gosnell, cuando la mujer tenía 18 semanas de embarazo.

Otra clínica en Virginia había enviado a Mongar al negocio de Gosnell porque en ese primer hospital no se practicaban abortos después del segundo trimestre de gestación. Aunque Gosnell no lo anunciaba, muchas mujeres embarazadas en la región centro-Atlántico se enteraron de la existencia de Women's Medical Society mediante publicidad de boca en boca en la empobrecida zona de Mantua.

Los abortos son legales en Pensilvania hasta las 24 semanas, aunque muchas clínicas no los practican después de las 20 o incluso de las 12, a menos que la salud de la madre corra peligro.

Gosnell solía realizar abortos ilegales en el tercer trimestre.

 

Fuente: AldíaconTerra.com - AP (The Associated Press) - 23/01/11

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