NO sin las MUJERES !!!

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Si a algo estamos acostumbradas a hacer las mujeres es a hacer mutis por el foro cuando las cosas se presentan mal. De forma voluntaria o motivadas con unos cuantos empujones bien dados, cuando las cosas se complican se produce un fenómeno para nada casual: las mujeres salimos del escenario y otros lo ocupan íntegramente para inventar una nueva función donde, eso sí, nos reservarán el papel más apropiado.

 

Se nos pide heroísmo para que hagamos el sacrificio necesario ante la gravedad de la situación, o por lo menos generosidad para las renuncias que se derivan de las prioridades impuestas. Cuando menos, se nos exige discreción para no causar molestia ni distracción que incomode a quienes han de encontrar las soluciones que todos deseamos.

Actúan así muchos hombres -colegas, compañeros y camaradas- cuyo barniz igualitario no resiste la presión de un ambiente demasiado crispado. Y lo hacen así muchas mujeres a las que se les dispara el resorte del autosacrificio y la resignación del que ya creían haberse librado pero que de forma latente permanecía enquistado y latente, dispuesto a resurgir a la primera oportunidad.

Esa reacción sin embargo es extremadamente nociva para las aspiraciones de igualdad de las mujeres porque no implica solamente un bloqueo de su proceso emancipador sino que conlleva un retroceso sobre derechos ya adquiridos que costó mucho alcanzar.

Es inaceptable asumir con resignación que los tiempos requieren un esfuerzo colectivo en el que los derechos de las mujeres deben dejar de ser reivindicados. No es generosidad, sino todo lo contrario, pretender que sean relegados los problemas que viven las mujeres como ciudadanas y trabajadoras, derivados de su propia trayectoria de discriminación y agravados exponencialmente por la crisis.

 

La mitad de la población que está sufriendo los efectos cada vez más duros de las políticas neoliberales causantes de la crisis son mujeres. Mujeres cuya situación de partida ya se caracterizaba por una considerable desigualdad de condiciones que las había obligado a pelear duramente por un reparto equitativo de los espacios privados y colectivos. Que han luchado con empeño y coherencia para ser reconocidas como sujetos diversos de derechos individuales, sociales y laborales.

Son esa misma parte mayoritaria de la población que está sufriendo el impacto de la crisis, desde el desempleo hasta la reducción de servicios sociales pasando por el empeoramiento de las condiciones de trabajo como factor añadido a los problemas de su inserción en el mercado laboral. Las mismas que ante los recortes del Estado del Bienestar están cubriendo los espacios que quedan desatendidos obedeciendo al dictado de una división sexual del trabajo que así se lo imponen sin ninguna garantía de reconocimiento, retribución o reglamentación.

 

Por eso, un ejercicio apropiado de memoria histórica y de justicia social impone la conclusión de que el esfuerzo que se nos exige a todos y a todas debería fundamentarse en una premisa: No sin las mujeres. Y ello implica que cualquier estrategia encaminada a reflotar un sistema que hace aguas no puede ignorar ni el distinto punto de partida antes mencionado, ni las diferentes capacidades y talentos que cada sexo aporta en necesaria complementariedad para obtener al máximo rendimiento, ni las diversas carencias que hay que cubrir, so pena de alumbrar un nuevo proyecto social con los mismos lastres e hipotecas que desde el principio de la historia.

 

Fuente: Amecopress - Madrid - MAR VICENT - 28/09/11 -

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