¿Quién tendría que decidir?

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Una vez más el debate sobre el aborto causó revuelo. La agitación estuvo presente cuando llegaron a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) las controversias constitucionales impuestas en contra de la nueva legislación de Baja California y San Luis Potosí, que criminalizan el aborto en dichas entidades. La polémica siguió cuando no se alcanzaron los votos necesarios para invalidar la nueva reforma.

En materia de aborto, existen diferentes puntos de vista, no de ahora, sino de antaño, desde que comenzó la historia de la humanidad: "es un asunto complejo y delicado, implica tocar límites acerca del comienzo y terminación de la vida y sobre todo, de libertad, libre albedrío, autonomía de las mujeres para decidir sobre sus cuerpos"... ¿Pero qué podíamos esperar?, si los más elementales derechos constitucionales como la educación y la salud llegaron tarde para las mujeres; otros incuestionables como el voto, la formación profesional y el acceso a cargos públicos de relevancia todavía causan escozor y fuertes resistencias, ¿qué podíamos esperar? Si los propios promotores y defensores de los derechos humanos titubean cuando se trata de elegir si las mujeres deben o no compartir con los demás los procesos que se gestan en sus cuerpos.

 

Este problema se dificulta más aún cuando se aborda exclusivamente desde una postura moral y se ignoran otros elementos de análisis que ayudarían a solucionar un problema que está presente y afecta a miles de mujeres en nuestro país, sobre todo a las de más escasos recursos".

Es así que en materia de aborto, las leyes deciden, los hombres opinan, la iglesia se erige como protectora de "la vida" (¡y vaya que nunca se puso tan enérgica y contundente para prevenir y reprobar los delitos de pederastia!), el presidente interviene, hasta "una llamada del papa Benedicto XVI a los ministros cambió el sentido de la votación necesaria para validar la reforma antiaborto en Baja California", según el obispo de Mexicali, José Isidro Guerrero Macías: "Casi perdíamos, pero una llamada del Papa no sé a quién, no me pregunten, cambió todo", dijo el prelado. Afirmación que desmintió, inmediatamente, la Corte.

Mientras la doble moral impera en ciertos sectores de la sociedad, cientos de mujeres mexicanas están en peligro de muerte o en peligro de ser encarceladas por un aborto. Otras cumpliendo una condena por la decisión que tomaron acerca de su cuerpo, su vida, su futuro, mientras los verdaderos delincuentes se encuentran en libertad haciendo de las suyas. Mujeres presas por abortar, pobres e ignorantes que han dejado en el total desamparo a su familia, como a ellas las dejaron los hombres que las embarazaron. En al menos 11 estados de la República Mexicana, hay presas por interrumpir un embarazo.

Verónica Cruz Sánchez, directora de la organización civil Las Libres, en Guanajuato, afirmó que muchas de las mujeres encarceladas sufrieron abortos espontáneos y cuando acudieron a los servicios de salud fueron denunciadas por el personal médico. La mayoría de ellas no pudieron defenderse, son mujeres pobres que no podían pagar un abogado.

El año pasado, Las Libres, junto con la clínica de interés público del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), lograron la liberación de ocho mujeres en el estado de Guanajuato que fueron acusadas de homicidio en razón de parentesco y es que se encontraban presas tras sufrir un aborto espontáneo. Las llamadas para pedir ayuda no han cesado, "desde los propios penales nos han buscado mujeres de otros estados de la República pidiendo ayuda", explicó Cruz Sánchez.

 

Hay mujeres encarceladas en San Luis Potosí, Querétaro, Guerrero, Veracruz, Michoacán, Hidalgo, Puebla y Aguascalientes. Los Congresos locales penalizaron el aborto, al "proteger la vida desde la fecundación o concepción", mediante reformas constitucionales, aprobadas en 2008, "con las que se tutela el derecho a la vida, al sostener que desde el momento en que un individuo es concebido entra bajo la protección de la ley". En ese entonces 17 estados reformaron su Constitución en el mismo sentido, dando marcha atrás a lo que habían logrado las feministas.

El 28 de septiembre, horas después de que la SCJN avaló la reforma antiaborto de BC, integrantes de colectivos feministas que forman el Pacto Nacional por la Vida, la Libertad y los Derechos de las Mujeres marcharon para conmemorar el Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe. Partieron del Monumento a la Madre rumbo al Zócalo con el fin de defender el derecho a una maternidad libre y voluntaria y exigir la liberación de mujeres presas por abortar.

Para Amnistía Internacional (AI), la decisión de la Suprema Corte significa un retroceso para los derechos de las mujeres. Al penalizar el aborto "se podría llegar a consecuencias desastrosas", porque de todas formas muchas mujeres decidirán no llevar a término su embarazo.

En tanto, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, calificó también la decisión de la SCJN como un retroceso y agresión a los derechos alcanzados por las mujeres.

Por su parte, María Consuelo Mejía, directora de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), lamentó que las decisiones sobre los derechos de las mujeres sean tomadas con base en criterios religiosos, y advirtió que hubo una "influencia presidencial" en la votación de la Corte con el fin de colocar una agenda moral conservadora para dañar la vida y la salud de las mujeres, sobre todo de las más pobres.

Cabe recordar que en abril del 2007 la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, en un hecho sin precedente en el país, decidió que la interrupción del embarazo en las primeras 12 semanas de gestación no sea considerado un delito. Antes de esta ley, como en muchos estados del país, el aborto inducido era penalizado, salvo en los casos de violación, grave malformación o que peligre la vida de la madre.

 

La decisión de la SCJN vulnera a las mujeres, pero sobre todo a las que siempre pierden: las analfabetas, las más pobres y humildes, las sin cultura, las indígenas, las sin derechos... las olvidadas.

Cómo no recordar en estos momentos a una de las primeras luchadoras por la despenalización del aborto, Esperanza Brito de Martí: "Hoy las mujeres están en pie de lucha y se escuchan sus voces. Se necesitan más voces de mujeres para que no se escuchen tanto las voces masculinas, sobre todo de la jerarquía eclesiástica y de los provida, promotores de la vida del feto, no de las mujeres". Fervientes defensores de la vida de un nuevo ser, al que inmediatamente después habrán de abandonar a su suerte, mirando con disimulo y hasta con desprecio por todas sus carencias.

¿Quién se ha atrevido a mirar el problema en todas sus aristas? ¿Quién se cree con derecho a juzgar sin comprender y sin pagar las consecuencias de su juicio? En principio, se ha visto que los hombres.

Como lo cuestiona la escritora Adriana Ortiz-Ortega: si los hombres se embarazaran ¿el aborto sería legal? Habría que preguntárselo a los ministros que votaron en contra.

 

Referencias:

http://goliath.ecnext.com/coms2/gi_0199-985649/Adriana-Ortiz-Ortega-2001-Si.html

http://www.cimacnoticias.com.mx/site/11093005-En-al-menos-once-est.48019.0.html

http://www.cimacnoticias.com.mx/site/11092803-SCJN-desecha-accion.48000.0.html

http://www.cimacnoticias.com.mx/site/11092804-Acusan-que-Felipe-C.48001.0.html

 

Fuente: Mujeres.net - Oct/nov/2011 - Por María Esther Espinosa Calderón *Periodista, ha colaborado en diversos medios, entre ellos el Uno más Uno, Mira, El Universal, Etcétera, 'Triple Jornada' del periódico La Jornada, y en la revista Fem.





Etiquetado en ABORTO

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