Salud Mental: todo lo que la Mujer debe saber sobre la DEPRESIÓN. (4)

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Existe el tratamiento para la depresión

Hasta la depresión grave responde muy bien al tratamiento. De hecho, parte de la sensación de desamparo que acompaña la depresión grave es pensar que la condición que uno tiene es "incurable". A las personas que así piensen se les debe proporcionar la información disponible sobre la eficacia de los tratamientos modernos de una manera que se reconozca el escepticismo que sienten. Al igual que con cualquier otra enfermedad, mientras más pronto se comienza el tratamiento, más eficaz puede ser y es más alta la probabilidad de prevenir recaídas graves. Claro está, el tratamiento no elimina los inevitables factores de estrés de la vida, ni las altas y bajas. Pero ayuda muchísimo a la capacidad de enfrentar esos desafiós y logra que se disfrute más de la vida.

El primer paso en el tratamiento de la depresión debe ser un examen físico completo para asegurarse que no existe ninguna condición física que cause los síntomas depresivos. Ciertos medicamentos tienen efectos secundarios que son iguales a los síntomas de la depresión, por lo que se debe informar al médico sobre cualquier medicamento que el paciente esté tomando. Si no se descubre causa física alguna de la depresión, entonces el médico debe conducir una evaluación psicológica o remitir el paciente a un profesional de la salud mental.

Tratamientos para la depresión

Los tratamientos más comúnmente usados para la depresión son los antidepresivos, la psicoterapia, o una combinación de ambos. La naturaleza y severidad de la depresión, y hasta cierto punto la preferencia individual, determinarán cuál de estas opciones de tratamiento es la apropiada. Para la depresión leve o moderada, uno o ambos de estos tratamientos pueden ser beneficiosos. Mientras que para la depresión grave o discapacitante se recomienda como primer paso el uso de medicamentos.3 En el tratamiento combinado, los medicamentos pueden aliviar los síntomas rápidamente, mientras que la psicoterapia le enseña a la persona maneras más eficaces de enfrentar los problemas.

Medicamentos

Existen varios tipos de antidepresivos que se usan en el tratamiento de los trastornos depresivos. Entre estos se encuentran medicamentos nuevos, principalmente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), los antidepresivos tricíclicos y los inhibidores de la monoamina oxidasa (IMAO). Los ISRS y demás medicamentos nuevos que afectan los neurotransmisores, como la dopamina o noradrenalina, generalmente tienen menos efectos secundarios que los antidepresivos tricíclicos. Cada uno toma distintas rutas químicas al cerebro que están relacionadas con los estados de ánimo. Los antidepresivos no son adictivos. Aunque algunas personas se sienten mejor en las primeras semanas del tratamiento, los antidepresivos tienen que tomarse con regularidad por al menos 4 semanas, en algunos casos por 8, antes de que su efecto terapéutico sea completo. Para ser eficaces y prevenir una recaída, los medicamentos tienen que tomarse durante 6 a 12 meses, siguiendo cuidadosamente las instrucciones del médico. La administración de medicamentos debe vigilarse de cerca para asegurar que el paciente esté tomando la dosis más eficaz y para minimizar los efectos secundarios. En el caso de las personas que han tenido ya varios episodios de depresión, la manera más eficaz de prevenirlos es mediante tratamiento con antidepresivos a largo plazo.

El médico que receta el medicamento le dará al paciente la información sobre los posibles efectos secundarios y, en el caso de los IMAO, sobre las restricciones de la dieta y de otros medicamentos. Además, hay que tomar en cuenta cualquier otro medicamento recetado o de venta libre, o suplementos alimentarios que el paciente esté tomando, porque algunos de estos pueden causar una reacción negativa al tomarse juntos con un antidepresivo. También pueden haber restricciones durante el embarazo.

Para el trastorno bipolar, el tratamiento preferido por muchos años ha sido el litio. Este puede ser muy eficaz para regular las fluctuaciones de ánimo que son típicas de este padecimiento. Su uso debe ser cuidadosamente vigilado porque un pequeño cambio puede tornar una dosis eficaz en una dosis tóxica. Sin embargo, el litio no se debe usar si la persona tiene una enfermedad de la tiroides o el hígado, si padece del corazón o si sufre de epilepsia. Afortunadamente, se han encontrado otros medicamentos que ayudan a controlar las fluctuaciones en el estado de ánimo. Entre estos hay dos anticonvulsivantes que controlan el ánimo, la carbamacepina (Tegretol®) y el ácido valproico (Depakote®). Estos dos medicamentos han sido ampliamente aceptados en la práctica clínica, y el ácido valproico ha sido aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU. (FDA) como el principal tratamiento de la manía aguda. Los médicos deben supervisar cuidadosamente el tratamiento para niñas que toman ácido valproico, porque algunos estudios indican que éste puede interferir con la función de las hormonas en las adolescentes. Otros anticonvulsivantes que se usan hoy en día son la lamotrigina (Lamictal®) y la gabapentina (Neurontin®). Sus posiciones en la jerarquía de tratamientos del trastorno bipolar siguen bajo estudio.

La mayoría de las personas que sufren del trastorno bipolar toman más de un medicamento. Además del litio y/o un anticonvulsivante, a menudo toman otro medicamento para aliviar los síntomas de agitación, ansiedad, insomnio o depresión. Algunos estudios indican que cuando un antidepresivo se toma sin tomar otro medicamento que estabilice el estado de ánimo, se aumenta el riesgo de que se induzca un estado de manía o de hipomanía. También hay un riesgo mayor de que la persona desarrolle un trastorno bipolar de ciclo rápido. Es de vital importancia para el paciente encontrar la mejor combinación posible de estos medicamentos y esto requiere una vigilancia muy de cerca por parte del médico.

Hierbas medicinales

En los últimos años, ha surgido un gran interés en el uso de hierbas para el tratamiento de la depresión y la ansiedad. La hierba de San Juan, o Corazoncillo (Hypericum perforatum) es una hierba que se usa mucho como tratamiento para la depresión leve o moderada en Europa y que recientemente ha llamado la atención del público estadounidense. La planta, que es un pequeño y atractivo arbusto de flores amarillas, se ha usado por muchos siglos en remedios caseros y naturales. En Alemania actualmente se usa el Hypericum más que cualquier otro antidepresivo en el tratamiento de la depresión. Sin embargo, los estudios científicos que se han realizado sobre su uso han sido a corto plazo y se han basado en un número de dosis diferentes.

En respuesta al interés en la hierba de San Juan, los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU. (NIH) están conduciendo un estudio de 3 años, auspiciado por tres de sus miembros: el Instituto Nacional de la Salud Mental, el Instituto Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa, y la Oficina de Suplementos Alimentarios. El diseño del estudio incluye a 336 pacientes con depresión grave, asignados al azar a uno de tres tratamientos, los cuales duran 8 semanas. Una tercera parte de los pacientes recibirá una dosis fija de la hierba de San Juan, una tercera parte tomará un medicamento ISRS de uso común para la depresión, y la otra tercera parte tomará un placebo (una pastilla de aspecto exactamente igual a la de ISRS y la de la hierba, pero sin ingrediente activo alguno). Se les dará seguimiento adicional por 18 semanas a los participantes que muestren mejoría. Al concluir el estudio de 3 años, se analizarán y publicarán los resultados.

La FDA emitió un Aviso de Salud Pública el 10 de febrero de 2000. En éste, indicó que la hierba de San Juan parece tener efecto sobre una vía metabólica que utilizan muchos fármacos recetados para el tratamiento de condiciones tales como enfermedades del corazón, depresión, convulsiones, algunos tipos de cáncer y el rechazo de trasplantes. Por lo tanto, los proveedores de servicios de salud (médicos, farmacéuticos) deben advertir a sus pacientes sobre esta posible interacción entre medicamentos. Antes de tomar cualquier complemento de hierbas, los pacientes deben consultar con su médico o proveedor de servicios de salud.

Psicoterapia

La psicoterapia es otra opción disponible de tratamiento en los casos de depresión leve a moderada. Las terapias a corto plazo (de 10 a 20 semanas) han sido muy eficaces para tratar varios tipos de depresión. Las terapias de "conversación" ayudan a los pacientes a entender y aprender a resolver sus problemas mediante una charla con el terapeuta. Las terapias de "conducta" enseñan a los pacientes nuevos comportamientos para llevar una vida mejor y les ayudan a "desaprender" patrones de conducta dañinos. La investigación ha mostrado que dos psicoterapias a corto plazo, la interpersonal y la cognitiva-conductual, son útiles para algunas formas de depresión. La terapia interpersonal se enfoca en cambiar las relaciones interpersonales que causan o intensifican la depresión. La terapia cognitiva-conductual se concentra en cambiar los patrones negativos de pensamiento y la reacción o comportamiento que pueden contribuir a la depresión.

Terapia electroconvulsivante

La terapia electroconvulsivante (TEC o "Electro-shock") es útil para las personas cuya depresión es severa o ha llegado a un punto en que su vida peligra, o para aquellas personas que no pueden tomar antidepresivos.3 Esto se aplica en particular para las personas clasificadas como suicidas, con agitación severa, pensamientos psicóticos, pérdida excesiva de peso o físicamente débiles como resultado de una condición física. A través de los años, la TEC ha mejorado mucho. Antes del tratamiento, que se administra bajo anestesia de corta duración, el paciente recibe una dosis de relajante muscular. Se colocan electrodos en puntos específicos de la cabeza y éstos emiten impulsos eléctricos. Este estímulo causa un episodio convulsivo breve (aproximadamente 30 segundos) en el cerebro. El paciente no percibe el estímulo eléctrico de manera consciente. Para que la TEC rinda el máximo beneficio terapéutico se requieren varias sesiones, usualmente programadas a razón de tres por semana.

Tratamientos para la depresión recurrente

La depresión puede regresar, aunque el tratamiento haya sido exitoso. Los estudios indican que cuando esto ocurre, hay ciertas estrategias muy útiles. A menudo se puede evitar un nuevo episodio depresivo cuando se continúa el antidepresivo en la misma dosis que detuvo con éxito el episodio anterior. Para aquellos pacientes que no toman medicamento, la psicoterapia interpersonal una vez al mes puede alargar los periodos entre episodios depresivos.

El camino a la cura

Para poder disfrutar de los beneficios del tratamiento, hay que primero reconocer las señales de la depresión. El próximo paso es ser evaluado por un profesional capacitado. Aunque la depresión puede ser diagnosticada y tratada por médicos de cabecera, a menudo éstos remiten el paciente a un psiquiatra, psicólogo, trabajador social clínico, u otro profesional de la salud mental. El tratamiento es un trabajo de equipo entre el paciente y el proveedor de servicios de salud. La mujer que toma decisiones basándose en la información al día, conoce las opciones disponibles de tratamiento y habla de sus inquietudes con el médico.

Si no se ven resultados positivos luego de 2 a 3 meses de tratamiento, o si los síntomas se intensifican, hable con su médico para cambiar la estrategia de tratamiento. Puede también ser necesaria la opinión de otro profesional de la salud o salud mental.

Una vez más, he aquí el camino a la cura:

  • Compare sus síntomas con los que aparecen en la lista de la página 4.
  • Hable con un profesional de la salud o de la salud mental.
  • Seleccione el profesional de tratamiento y la estrategia de tratamiento con que mejor se sienta.
  • Dé por sentado que usted es parte esencial del proceso y tome decisiones sobre su tratamiento siempre basándose en la información al día.
  • Si no se siente cómoda o satisfecha al cabo de 2 ó 3 meses, hable con su médico. Él puede recomendarle un tratamiento diferente o adicional.
  • Si le vuelve a dar depresión, recuerde lo que ya sabe sobre cómo sobrellevarla y no dude en buscar ayuda de nuevo. De hecho, mientras más pronto comience a recibir tratamiento, menos durará el episodio.

La depresión le hace sentirse fatigada, como que no vale nada, desamparada y sin esperanza. Algunas personas cuando se sienten así quieren darse por vencidas. Es importante que sepa que estos sentimientos negativos son parte de la depresión y se irán a medida que vaya surtiendo efecto el tratamiento.

Además del tratamiento profesional, hay otras cosas que puede hacer para sentirse mejor. Para algunas personas, participar en grupos de apoyo es muy útil. Asimismo, le puede ser de gran ayuda pasar tiempo con otras personas y participar en actividades que le hagan sentirse bien, como ejercicios sencillos o yoga. No se exija demasiado al principio. Sentirse mejor toma tiempo.

 

Fuente: NATIONAL INSTITUTE OF MENTAL HEALTH - (NIMH) - www.nimh.nih.org

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