Si un violador está casado con su víctima, la agresión no es delito.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

ONU Mujeres presenta su primer informe anual, titulado ‘El progreso de las mujeres en el mundo: En busca de la justicia’, en el que se recogen los avances alcanzados como, por ejemplo, los 139 países y territorios que consagran la igualdad de género en sus constituciones. Pero también muestra que, muy a menudo, las mujeres siguen experimentando injusticias, violencia y desigualdades en el hogar y en el ámbito laboral.

 

El informe incluye resultados alarmantes, tintes esperanzadores, sugerencias urgentes y sueños: “Sueño con un mundo… donde mi hija puede ser una líder”, Kefayah Mohammed Mostaza, territorio palestino ocupado. “Sueño con un mundo… donde las mujeres son libres de la violencia de género, donde ONU Mujeres trabaja por una vida libre de violencia. Donde todo el mundo es igual. Donde tenemos los mismos derechos en todas sus formas”, Karen Valero, Colombia. “Sueño con un mundo… donde la ONU apoya a las mujeres para que sean más independientes económicamente y el mundo mejora así en su conjunto”, Reem Badran, parlamentaria jordana. “Si un niño puede ser presidente, una niña puede ser presidenta”, Gabriel Pierre, Haití.

De momento, estos sueños no se han alcanzado y así lo demuestran los datos del informe. 603 millones de mujeres viven en países donde la violencia de género no es considerada un delito. Nada comparado con los 2.600 millones de ellas que viven en lugares donde si el violador y el marido resultan ser la misma persona, la violación no es un delito. Además, “las leyes basadas en la costumbre o la religión, que coexisten con las legislaciones estatales, frecuentemente restringen los derechos de las mujeres en la familia, por ejemplo, en lo referido al matrimonio, el divorcio o el derecho a heredar bienes”, advierte el informe.

Y las cosas no mejoran en el entorno laboral. 117 países cuentan con leyes sobre igualdad de remuneración pero, en la práctica, las mujeres todavía perciben hasta un 30 por ciento menos que los varones en algunos países. Las mujeres, además, realizan una mayor cantidad de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en todas las regiones del mundo. En todas. Mundialmente, el 53 por ciento de las mujeres que trabajan, unos 600 millones, desempeñan empleos vulnerables como el autoempleo o el trabajo no remunerado prestado en negocios familiares, que generalmente carecen de la protección de las leyes laborales.

En cuanto al ámbito público, existen evidencias contundentes de países como Rwanda, Nepal y España, según las cuales un mayor número de mujeres en el parlamento acelera las reformas en favor de los derechos de las mujeres. No obstante, la proporción de mujeres en los parlamentos es todavía inferior al 30 por ciento en la gran mayoría de los países.

“Con la mitad de la población mundial en juego, las constataciones del informe constituyen un enérgico llamado a la acción. Las bases para la justicia para las mujeres han sido sentadas: en 1911, las mujeres tenían derecho a voto en solo dos países; ahora ese derecho es casi universal. Pero la plena igualdad exige que las mujeres se conviertan en verdaderas iguales de los hombres ante los ojos de la ley: en el hogar y la vida laboral, y en la esfera pública,” ha declarado Michelle Bachelet, Secretaria General Adjunta y Directora Ejecutiva de ONU Mujeres.

 

Soluciones

Para garantizar que la justicia se convierta en una realidad para todas las mujeres, ONU Mujeres insta a los gobiernos a revocar las leyes que discriminan a las mujeres y a garantizar una legislación que las proteja contra la violencia y la desigualdad ejercida en el hogar y el lugar de trabajo. A apoyar servicios innovadores de justicia, incluyendo centros integrales de atención, asistencia jurídica y tribunales especializados para garantizar que las mujeres puedan acceder a la justicia a la que tienen derecho.

Pero también a colocar a las mujeres en el primer plano de la administración de justicia. Como policías, juezas, legisladoras y activistas, las mujeres de todas las regiones están marcando la diferencia y provocando cambios. A invertir en sistemas de justicia que puedan dar respuesta a las necesidades de las mujeres. Las donaciones ascienden anualmente a 4.200 millones de dólares en asistencia para las reformas judiciales, pero apenas el 5 por ciento de ese gasto se destina a las mujeres y las niñas.

 

Fuente: Amecopress - REDACCION - Madrid - 08/07/11-

Etiquetado en abuso sexual

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