Una mirada no teórica sobre el Feminismo. (1)

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

REFLEXIONES DE UNA FEMINISTA POPULAR.

¿Qué es el Feminismo?
Es la pregunta que surge desafiante y que ha generado variadas respuestas y muchas reflexiones entre las integrantes de distintos grupos de mujeres, entre las intelectuales, y entre las mujeres que apoyan la lucha por la defensa de nuestros derechos. Cada uno de ellos tienen distintas respuestas y definiciones; todas ellas impregnadas de una carga emocional y política. Es que la palabra "feminismo" sigue en la actualidad produciendo una gran polémica; llegando a veces a causar miedo a un amplio sector de la sociedad, porque se le dá una significación opuesta al "machismo", con la misma connotación represiva, en base a la cual se fundamenta el rechazo del feminismo como movimiento político-revolucionario y liberador; induciendo además a potenciales seguidoras a negarse al calificativo de "feministas"; aún cuando apoyen lo que el movimiento feminista propone como objetivos fundamentales para mejorar la posición de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad.
El término "feminismo" no tiene la legitimidad necesaria en la sociedad, porque aún se coloca su identidad como "un pasatiempo de las señoras burguesas"; "sinónimo de lesbianismo" o como "la pretensión de invertir la relación de opresión entre los sexos". Permitir que muchas mujeres se inhiban diciendo: "yó no soy feminista pero..." nos plantea la distancia que se produce desde el discurso feminista en relación con los objetivos políticos del movimiento, y las prácticas cotidianas. Cabe entonce reflexionar sobre .... ¿en qué funda su autoridad el discurso feminista? .... ¿por medio de qué recursos y argumentos nos autoadjudicamos la representatividad de los llamados "intereses de las mujeres" y su defensa?. Preguntarnos qué feminismo queremos y proponemos, nos remite al desafío de ver como reconstruírlo sin perder la racionalidad de nuestra lucha, su carácter orgánico, responsable, político y profundamente humano.
Para lograrlo deberemos proponer la construcción de una nueva alternativa que contemple un proyecto socio-político que ejercite en todo acto la unión entre lo privado y lo público; pues esta articulación nos permitirá crear un punto de partida para el desarrollo filosófico del feminismo, que contenga una capacidad real de propuestas políticas, teóricas, culturales e investigativas para la dinámica de un movimiento que genere una interlocución y un diálogo con el mundo social, haciendo de cada tarea una actividad que integre el contenido y la forma de lo intelectual y de lo popular.
No diferenciar entre el saber como instrumento de dominación y el conocimiento liberador de nuestra opresión, lleva a nó socializar el conocimiento; haciendo de este saber un poder que no se quiere compartir. La opresión de la mujer atraviesa relaciones de clase y divisiones sectoriales, porque todas estamos oprimidas en tanto mujeres, pero el género mujer es estructuralmente hetereogéneo y está surcado por profundas contradicciones: de clase; cultura; raza; religión; etnia; orientación sexual, etc, y tomar posición respecto a la situación de las mujeres significa tomar posición respecto a todos los aspectos de la vida social, cultural, jurídica, económica, religiosa y política.
Los caminos para lograr nuestra liberación no están prefijados ni son lineales. Están estrechamente imbrincados; sobre todo en países con una realidad económico-social como la nuestra, que lucha contra la miseria, la exclusión y el avasallamiento de los Derechos Humanos. 

Seguimos refelxionando en el próximo artículo . . . . .

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