Vindicación de los derechos de la mujer. (4)

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Luis XIV, en particular, extendió modales artificiales y atrapó, de modo engañoso, a toda la nación en sus redes; porque para establecer una diestra cadena de despotismo, hizo que a la gente le interesara de forma individual respetar su posición y apoyar su poder. Y las mujeres, a quienes halagó mediante una pueril atención al sexo en su conjunto, obtuvieron en su reino esa distinción rpincipesca tan fatal para la razón y la virtud. Un rey lo es siempre, ki mismo que una mujer siempre es una mujer. Su autoridad y su sexo siempre se sitúan entre ellos y la conversación racional. Concedo que con un amante la mujer deba ser así, y que su sensibilidad la lleve a esforzarse por exitar su emoción, no para satisfacer su vanidad, sino su corazón.

No creo que esto sea coquetería, sino el impulso sencillo de la naturaleza. Sólo protesto contra el deso sexual de la conquista cuando el corazón está fuera de cuestión. Como sólo se les ha enseñado a agradar las mujeres siempre están alertpara ello y se esfuerzan con ardor verdadero y heroico por ganar corazones simplemente para renunciar a ellos o desdeñarlos cuando la victoria es´tá decidida y es evidente. Lamento que las mujeres sean sistemáticamente degradadas al recibir las atenciones insignificantes que los hombres consideran varonil otorgar al sexo, cuando en realidad apoyan insultantemente su propia superioridad.

No es condescendencia doblegarse ante un inferior. De hecho, estas ceremonias me parecen tan ridículas que apenas puedo contener mis músculos cuando veo a un hombre lanzarse a levantar un pañuelo con solicitud ávida y seria o cerrar una puerta, cuando la dama podía haberlo hecho con moverse un paso o dos. Deseo honestamente ver cómo la distinción de los sexos se confunde en la sociedad, menos en los casos donde el amor anime la conducta. Porque estoy completamente convencida de que esta distinción es el fundamento de la debilidad de carácter atribuida a la mujer, es la causa por la que se niega el entendimiento, mientras se adquieren dotes con cuidadoso esmero; y la misma causa hace que prefiera lo elegante a las virtudes heroicas.

Toda la humanidad quiere ser amada y respetada por alguien, y las masas comunes siempre toman el camino más próximo para satisfacer sus deseos. El respeto otorgado a la riqueza y a la belleza es el más cierto e inequívoco y, por supuesto, siempre atraerá la mirada vulgar de las mentes comunes.

¿Cuándo oímos de las mujeres que, comenzando en la oscuridad, reclaman valientemente respeto por sus grandes facultades o sus virtudes intrépidas? ¿Dónde se las encuentra? "Ser observados, atendidos y advertidos con simpatía, complacencia y aprobación son todas las ventajas que ellos buscan".

¡Cierto!, exclamarán probablemente los lectores masculinos; pero antes de que saquen conclusiones recordémosles que esto no se escribió para describir a las mujeres, sino a los ricos.

 

Esta Vindicación de los derechos de la mujer, fué escrita por  MARY WOLLSTONECRAFT,  escritora inglesa y una de las iniciadoras del pensamiento feminista en el año 1792.

Fuente: Asparkia IX - Textos -  Páginas 181/186  

Etiquetado en evolución de la mujer

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Interesante post, lo favoriteo


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L


Muchas gracias. Espero que sigas visitando mi Blog. Susana Giosa