Voluntarios que asisten a madres y niños con VIH-sida.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Un grupo de terapeutas y decenas de voluntarios trabajan en FUNDAMIND para brindar apoyo a madres y niños con VIH-sida. Desde asesoramiento psicológico, apoyo escolar y jardín maternal, hasta entrega de zapatillas y productos de limpieza.

Hace 16 años que Alicia convive con el VIH. Al poco de enterarse, con apenas 23 años cumplidos, quedó viuda, y desde entonces crió sola a sus 5 hijos. Vive en el porteño barrio de Balvanera y "en el 2004 estaba al límite: sin trabajo, sin guita, no podía pagar el alquiler ni la comida, ni la ropa para los chicos. Entonces una amiga del Hospital Muñiz me dijo que pidiera ayuda en una organización que se llamaba Fundamid" -relata Alicia-. En un edificio de la calle 24 de Noviembre al 100, Alicia encontró un grupo de terapeutas y decenas de voluntarios que asisten a madres y niños EXCLUÍDOS DEL SISTEMA DE SALUD POR HABER CONTRAÍDO VIH-sida.   
Marisa Mujica, coordinadora del área comunitaria de Fundamind, relata la experiencia del encuentro con Alicia: "ella vive en un departamento de dos ambientes con 4 de sus 5 hijos, su mamá, su nieto más chiquito y una de sus nueras. No quiero decir dónde está porque después los chicos son los que sufren la discriminación. Nuestra sociedad aún no acepta al distinto" declara Mujica. Pese a que sus hijos no están infectados, Alicia ejemplificó la estigmatización sufrida durante años a partir de una anécdota familiar: "cuando mi hermano se enteró que yo era portadora, no quiso ver más a mi familia y tampoco a mi vieja. Decía que tomaban mate conmigo".
La marginación a nivel personal en el relato de Alicia es la contracara de lo vivenciado por Mujica en el marco profesional. Cuenta la psicóloga que: "años antes de que naciera Fundamind, trabajé en dos consultorios, de los dos me echaron porque atendía pacientes que vivían con la enfermedad. Lo más indignante fueron las justificaciones para pedirme que me fuera. En un caso, un hombre dijo haberse contagiado sífilis porque se sentaba en el mismo sillón que las personas que hacían terapia conmigo. El segundo caso fué causado por una de sus propias "colegas": sin importarle el secreto profesional, la mujer me pidió que dejara la terapia porque trabajaba con "personas de riesgo". 
A principios de los años 90, Marisa Mujica empezó a recorrer hoteles y casas tomadas de Balvanera. "Caminé doce manzanas en un par de semanas y logré que 40 mujeres se inscribieran en los talleres de trabajo comunitario de la Fundación. Mese despúes y producto de las necesidades propias de los vecinos del barrio, "comenzamos a trabajas con la problemática del VIH. Lo primero fué concientizar a las chicas del uso del forro y explicar las distintas formas que toma la discriminación".
Cuenta Alicia que: "hace 20 años se hablaba de ¨peste rosa¨ y en esa época, sin ser homosexual, me contagié la enfermedad. En el 93, mi marido tuvo una hepatitis fulminante y los médicos le dijeron que se hiciera los estudios porque seguramente tenía el virus. No me importó: yo no tenía manchas. Cuando mi marido murió, supe que tenía en mi cuerpo el virus y pensé que mis hijos mayores también lo tenían" pero, la profecía sólo se cumplió a  medias, y Alicia fué la única portadora. LA FALTA DE INFORMACIÓN ADECUADA FUÉ LA CLAVE DE SU VIDA.
Desde hace un tiempo, Alicia fué "blanqueando"la enfermedad con sus hijos. "Aunque en la actualidad el VIH es algo natural para mí, los 4 más grandes lo saben. No quiero que ellos cometan los mismos errores que yo, quiero que se cuiden" Según cuenta Alicia 3 de sus hijos reciben clases de apoyo escolar en Fundamind, y "mi hijo más chico fue al Jardín (de infantes) de la Fundación". En la planta baja del antiguo edificio de Balvanera, la Institución educa y alimenta a más de 60 niños por día y, en algunos casos, también a sus padres.
"Hasta que no existan verdaderas políticas públicas de concientización e información sobre el VIH en la ciudad de Bs. Aires, la tarea de la organización es una función social" admitió Marisa Mujica.
Fundamind, creada hace 19 años, es miembro fundador de la Alianza Latinoamericana y del Caribe en VIH y Sida, por los niños, niñas y adolescentes. Maestras jardineras, terapeutas, asistentes sociales, y decenas de voluntarios, permiten que la Institución "pueda responder a las demandas de las familias que están en situación de pobreza. También nos ayudan las personas como Alicia, que se preocupan constantemente por hacer llegar a la Fundación gente con problemas similares a los suyos" relató Matiza Mujica a Página/12.
Extraído del artículo publicado por un informe de MARIANA SEGHEZZO en Pagína 12 - Sociedad -"AUN NO SE ACEPTA AL DISTINTO"- 07/11/09 

Etiquetado en SALUD

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