ABORTO ¿ Derecho ó Delito ? (1)
El título de este artículo, nos pone a pensar y reflexionar sobre un tema muy caro a las mujeres, muy discutido, muy cuestionado y muy bastardeado por mentes estrechas y retrógradas que en nombre de una supuesta " moral " se arrogan el derecho de enjuiciar los actos de otra persona que lamentablemente (para ellos) no comparten ni el pensamiento ni las normas que dictan un sector de la sociedad conservadora y falaz.
Voy a dar mi opinión personal sobre este tema, pero también quisiera instalar un debate entre las/los que lean estos artículos, sobre el título del mismo: ABORTO ¿Derecho ó Delito?
Cómo mujer solidaria con nuestro género, creo que tenemos que plantearnos una nueva perspectiva de lucha y concientización sobre la tan cuestionada y debatida despenalización y legalización del aborto.Porque si esperamos que la misma se constituya en una herramienta de sensibilización, información y combate a los mitos y prejuicios que emergen de esta propuesta, falta una mirada abarcativa desde todos los sectores y especialmente de las MUJERES, para las MUJERES.
No todas estamos o están decididamente "a favor del aborto", pero se hace necesario unificar voluntades para mostrar a la sociedad toda una realidad que aunque es permanente y angustiante, no logra captar la totalidad del apoyo necesario para que esta medida se implemente, y a través de ella se logre disminuir la cantidad de muertes por abortos clandestinos, que sufren las mujeres que por distintas razones no pueden hacerlo en condiciones de seguridad y gratuidad.
Las propuestas son: mejorar y aumentar la información a jóvenes, adolescentes y adultos sobre EDUCACION SEXUAL para una vida plena y sin riesgos; acceso gratuito y con el seguimiento profesional de ANTICONCEPTIVOS, para planificar la cantidad de hijos que deseamos tener, y para evitar embarazos adolescentes y nó deseados, y ABORTO LEGAL para que las mujeres que no han podido evitar el embarazo, por cualquier situación médica, social, ó económica; tengan la posibilidad de llegar a esa última y dolorosa instancia, con la seguridad de que su vida no corre riesgo alguno.
Todo lo que pasa en el cuerpo y la mente de una mujer previo a la difícil desición de abortar, es algo que no se tiene en cuenta y que aparentemente no tiene importancia. El sólo hecho de manifestar su determinación de abortar, pone a la mujer y a su cuerpo en boca y opinión de algunos y algunas, generando discursos e interpelaciones surgidas de la "moral", de la "defensa a la vida", del derecho que tiene "el niño por nacer", con connotaciones deliberadamente sexistas, racistas, discriminatorias y xenofóbicas.
Surgen de inmediato calificaciones hacia la mujer como: "asesina", "homicida", "criminal", "desnaturalizada", etc. que ponen de manifiesto la intolerancia, el agravio, la exclusión y la negación extrema a una situación dolorosa, difícil y por sobre todas las cosas, personal e íntima.Además están las declaraciones de aquellos y aquellas que con hipocresía y falacia se declaran defensores de la vida y de los derechos del niño, proponiendo a la mujer que lleve a término su embarazo y posteriormente dé en adopción a su bebé, pero que son incapaces de alzar la voz en defensa de los que yá nacieron y que sufren todo tipo de exclusión en nuestra sociedad: desnutrición, desamparo, analfabetismo, pobreza, mendicidad, abuso, violencia y discriminación.Cabe entonce preguntarnos con nuestra mente y nuestro corazón abiertos a la objetividad ¿con qué derecho se arrogan estos/as ciudadanos/as la autoridad de prejuzgar y enjuiciar el derecho que tiene esa mujer como persona, a decidir con libertad de conciencia interrumpir su embarazo?
Es en este álgido punto que propongo una aceptación humana y solidaria del derecho que tiene cada mujer a decidir con total libertad de conciencia sobre su vida y su situación en particular,teniendo en cuenta que esa decisión también conlleva la aceptación y el sufrimiento de todas las consecuencias físicas y psíquicas que pueden sucederse,y aunque no estemos totalmente de acuerdo con esa determinación, debemos tratar de cambiar nuestra subjetividad, para pensar objetivamente y sin apasionamiento, que podemos entender y aceptar una desición del otro, que no se encuadre dentro de nuestras opiniones y creencias. ¿Quienes tenemos la verdad absoluta?
El derecho a decidir en libertad y sin condicionamientos, es un DERECHO HUMANO. Si podemos entender y aceptar que cada uno de nosotros/as tiene derechos y responsabilidades, y que en las determinaciones que cada persona tome, están también implícitas las consecuencias que ese acto impone, empezaremos a pesar de las diferencias a ser más humanos con el otro, y tendremos máscautela para juzgar actitudes, aunque las mismas estén en contra de nuestros principios. SUSANA GIOSA