Argentina: Fobia machista de un magistrado tucumano.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Las declaraciones del vocal decano de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, René Goane, descalificando el trabajo de las mujeres judiciales, se contradicen absolutamente con la actual política de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en materia de equidad de género.

 

No es novedad que la actual Corte Suprema de Justicia de la Nación, luego de la renovación de casi todos sus miembros a partir de 2003, está produciendo cambios positivos no sólo en la jurisprudencia del alto tribunal, sino también en la actitud de sus integrantes, tendiente a atender las problemáticas y conflictos más acuciantes de la sociedad.
Así, la Corte intervino en materias como la situación de los pueblos originarios en algunas provincias, escuchando a los propios integrantes de esas comunidades y dictando fallos que constituían un reproche claro a la falta de atención por parte del Estado a las necesidades urgentes de esos pueblos. También la CSJ ha intervenido positivamente en materia de libertad sindical, dictando fallos que han puesto en tela de juicio el poder omnímodo de las cúpulas sindicales, poco dispuestas a permitir representaciones díscolas y delegados opositores.

 

Política de género
Con matices, pues también hay fallos criticables, como el que confirmó la injusta sentencia a catorce años de prisión a la joven jujeña Romina Tejerina, por el infanticidio de su bebé fruto de una violación, la Corte Suprema ha tenido una clara posición respecto al impulso, tanto en los fallos como al interior del Poder Judicial, de políticas que garanticen una mayor equidad de género. Así, en 2008 se creó la Oficina de Violencia contra la Mujer, bajo la dirección de la jueza Elena Highton de Nolasco, que fue un mojón en cuanto al compromiso de la Justicia en la lucha que toda la sociedad debe dar contra la violencia de género.
En Córdoba, el año pasado se creó la Oficina de la Mujer, también con el objetivo de impulsar en el Poder Judicial políticas que garanticen la equidad de género, tanto en el acceso a la justicia como en los contenidos jurídicos de procesos y sentencias. Todo ello requiere, obviamente, un cambio de mentalidad en los integrantes del Poder Judicial, para que lo que antes se denominaba "emoción violenta", ahora se defina como "feminicidio", o el crimen que se comete contra las mujeres, por el solo hecho de ser tales.
Sagrada Familia
La Justicia ha sido tradicionalmente el reducto de las clases dominantes: la "Sagrada Familia" como se designa en Córdoba a los miembros de un Poder cuyos integrantes suelen ostentar apellidos ilustres y parentescos en todos los juzgados, instancias y fueros.
El periodista cordobés Sergio Carreras le dio ese título a su libro sobre la Justicia Federal cordobesa, que si bien en los últimos años ha juzgado y condenado a los genocidas de la última dictadura, Luciano B. Menéndez y Jorge R. Videla, entre ellos, no es menos cierto que varios de sus actuales miembros están siendo acusados e investigados por su accionar en los años del Terrorismo de Estado.
Machista y discriminador
En Tucumán, la semana pasada se realizó un encuentro de jueces provinciales para analizar una norma de "gestión de calidad" elaborada por el Poder Judicial tucumano, con la presencia del ministro Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Durante el transcurso de este evento, el vocal decano de la corte de esta provincia, René Goane, se despachó con una serie de manifestaciones, tan machistas y discriminatorias que rozan el ridículo, si no fuera que son de una gravedad inadmisible en un magistrado de semejante investidura.
En primer lugar cuestionó el bajo rendimiento de funcionarios y magistrados, a pesar que "la máquina vomita miles de resoluciones en cuestión de minutos", al referirse a la incorporación de nuevas tecnologías al Poder Judicial, que no han servido para agilizar los trámites.
Quizás Goane se olvidó mencionar que las máquinas "vomitan" (o imprimen) resoluciones cuando alguien ha dado la orden para hacerlo y que esas resoluciones, aún con el avance tecnológico, deben ser elaboradas por personas, que deben tener conocimientos de las causas que están resolviendo y previamente, debieron estudiar el caso o el expediente sobre el cual luego trabajar y fallar.
Tarde libre
Pero lo más grave de este magistrado fue cuando muy suelto de cuerpo expresó que "desde que se intensificó el ingreso de personal femenino (a las dependencias judiciales) se trabaja menos tiempo, mal que le pese a la doctora Carmen Argibay (vocal de la Corte de la Nación), que creó una oficina de género que discrimina a los varones". Y agregó que fue por la mujer que se instaló la "cultura del mediodía", pues "quieren entrar a Tribunales para tener la tarde libre".
Aunque muchos ciudadanos tengan una opinión crítica del horario de seis horas en los Tribunales, llegar al extremo de culpar a las mujeres por esa jornada laboral, demuestra la ignorancia y la misoginia que anima a este integrante de la Corte tucumana.
En primer lugar, porque las mujeres nunca tienen "minutos libres", pues al volver a sus hogares deben cumplir con otras jornadas laborales: tareas domésticas, cuidado de los hijos, etc. Y en segundo lugar, porque las jornadas de trabajo fueron fijadas siempre por la Corte Suprema en la Justicia Federal y por los Tribunales Superiores y Cortes en las provincias. En los años que se fijaron las seis horas diarias no había ninguna mujer ocupando lugares de importancia, menos en los altos tribunales, en ninguno de los Poderes Judiciales del país.
Y Goane deberá incluir también en su crítica a las trabajadoras judiciales de todo el mundo, pues echando una rápida mirada, a través del Google, al régimen horario de los Poderes Judiciales de otros países, casi todos tienen una jornada de seis horas, o seis horas y media, hasta siete horas.
En Córdoba, desde fines de los años 90 y producto de la aplicación de la Reforma Judicial que impulsaba en aquellos años el Banco Mundial, los funcionarios de los juzgados y cámaras de todos los fueros -secretario y prosecretarios- trabajan ocho horas.
Debería saber Goane, que la jornada de seis horas constituye una conquista de los trabajadores estatales, y la mayoría de los empleados de la administración pública cumplen ese horario. Culpar a las mujeres por el horario reducido, demuestra un prejuicio que no puede ser tolerado en un magistrado.
Juez denunciado
¿Quién es Goane? El juez René Mario Goane fue denunciado en 2008 ante la Comisión de Juicio Político de Tucumán, por su participación como funcionario durante la dictadura militar, aunque esa denuncia fue desestimada. El acusado se defendió con el argumento de que dos ministros de la Corte Suprema (Zaffaroni y Highton) también fueron jueces durante el denominado Proceso militar y esgrimió en su defensa que le tocó actuar al frente del Tribunal de Juicio Político que juzgó al entonces gobernador y hoy condenado por genocidio, Antonio Domingo Bussi en 1998, en el escándalo por las cuentas suizas. En esa oportunidad, Goane votó por la destitución de Bussi, aunque la acusación no prosperó por no lograrse los dos tercios de los votos que exige la constitución tucumana.

Sin embargo, en 2003, la Corte tucumana avaló la elección de Bussi como intendente y rechazó el amparo que había presentado la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en contra de esa elección. Esa resolución fue firmada por tres jueces: René Goane, Alberto Brito y Alfredo Carlos Dato, quienes también avalaron el recurso de constitucionalidad de la elección de Bussi presentado por Fuerza Republicana, la agrupación que impulsó la candidatura del hoy condenado por crímenes de lesa humanidad.

 

Fuente: Argenpress.info - IRINA SATESTEBAN (LA ARENA) - 26/05/11

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