Bolivia: Piden atención integral para trabajadoras sexuales.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Contrariamente a los que se supone, el índice mayor de mujeres afectadas por el VIH corresponde a mujeres amas de casa; sin embargo, el estigma sobre la trabajadora sexual (TS) al considerarla un foco de infección continúa.

 

Pese a ese temor y al prejuicio, no existe en el país y particularmente en Cochabamba una atención de salud integral para las TS, cuando estudios e investigaciones advierte que el tema debería tratarse como prioritario dentro de la salud pública.

 

Son las trabajadoras sexuales (TS) que exigen derechos, los derechos que todo ser humano tiene, el derecho al respeto, el derecho a la salud, a una atención de calidad y calidez que no existe en Bolivia.

 

Con esas aspiraciones, este grupo busca llamar la atención a través de otras voces y otros actores, en la Bolivia del cambio, en este país que ya tiene una ley contra el racismo y toda forma de discriminación que pese a todo, aún es insuficiente.

 

Muchas son las necesidades, pero concretamente en el tema de salud es donde más se cuestiona el trato que las TS reciben.

 

“Me abrió las piernas con gestos de asco, saco la muestra para detectar alguna ITS (Infecciones de Transmisión Sexual) y ya. Yo moría de dolor en la cintura, incluso lloraba y suplicaba que me revisaran, me dieron un calmante y me dijeron que debía comprarme otros de la farmacia, nada más”, relata Luli.

 

El ejemplo de Luli es sencillo, pero revela ciertas actitudes de parte de médicos o enfermeros que si pudiesen elegir no atenderían a una TS.

 

“Hay que ser realista, las miradas son a veces más matadoras que una palabra”, afirma Raysa Torriani, directora de la Mesa de Trabajo Nacional (MTN) sobre diversidades sexuales y de género, trabajadoras sexuales y personas con VIH. “El ser travesti y trabajadora sexual, o ser mujer y trabajadora sexual representa ser el mal elemento de la sociedad, eres la persona promiscua, eres lo que se dice la prostituta de la calle”.

 

Por otro lado, una reciente investigación encabezada por Edgar Valdez, director del Instituto para el Desarrollo Humano (IDH), y Sarah Kamhawi, bióloga, determinó que en Cochabamba, más del 80 por ciento de las TS no asiste a un control médico por varios factores, el de mayor relevancia es el maltrato. Otras sólo asisten a los servicios del Cdvir (centro médico) en dicho lugar, la atención se limita al control vaginal con el fin de actualizar el carnet sanitario obligatorio para el trabajo de las TS.

 

Similar realidad se vive en el resto del país, de acuerdo a la activista María Galindo y al movimiento fundado por ella “Mujeres Creando”, “Las gobernaciones tienen centros llamados piloto donde ellas son semanalmente humilladas.

 

Esos centros les exigen portar un carnet sanitario que debe ser sellado una vez a la semana, después de un examen de cinco minutos donde son reducidas a la vagina, si tiene problemas de pulmones que es frecuente, problemas de riñones por el consumo de alcohol eso no importa.

 

Las mujeres en situación de prostitución en Bolivia solo tienen vagina”.

Respeto y otros pedidos

 

Mujeres Creando, el Colectivo GLBT, el MTN, otros movimientos e instituciones profundizan una lucha iniciada hace años, la reivindicación de respetos, la visualización de las TS, travestis, gays, transformistas, lesbianas y otros como seres humanos con derechos. María Galindo sólo para la población de TS enumera los cambios que se desean conseguir: “Eliminar el carnet de puta, dar licencia de funcionamiento a los locales de prostitución de ellas mismas y clausurar los locales donde hay proxenetas que viven de explotarlas, atención de las mujeres en situación de prostitución en un centro de salud integral”.

 

Otro reto es lograr la aprobación de la Ley de Identidad de Género, ley que permitirá eliminar la xenofobia y la discriminación contra todos los sectores “diferentes”, aún no visualizados con derechos dentro de la sociedad.

 

Son víctimas de otros males

 

Gina es madre de tres hijos, le diagnosticaron cáncer de cuello uterino hace menos de dos meses. “Sé que a nadie le importa porque no soy nadie, pero ¿quién se hará cargo de mis hijos? Se pregunta, mientras dice que la enfermedad es un castigo por el trabajo que realiza.

 

“Yo creo que debe ser por eso… ¿por qué más me daría cáncer?”. Gina continúa trabajando, dice que algunas de sus amistades la ayudarán a curarse.

 

Si bien otro de los indicadores revela que un alto porcentaje de las TS se dedica a ese trabajo por que quiere acumular dinero de la forma más rápida posible, otro grupo también alto, lo hace por necesidad y otras por agrado (según dicen), pero algunas están obligadas a seguir por proxenetas a quienes temen, por redes de tráfico y otros. Como dice María Galindo, “Es fácil ingresar al negocio de la trabajadora sexual, lo difícil es salir de él”.

 

“Nos pasan muchas cosas, a mí me fracturaron el mentón de un golpe”, cuenta Tita. Sobre los riesgos coinciden todos en que el trabajo de la prostitución esta en permanente contacto con la muerte.

 

Fuente: Diario Los Tiempos - Bolivia - (Salud) - JACKELINE ROJAS HEREDIA - 10/07/11 -

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Etiquetado en SALUD

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O
<br /> El artículo está lleno de imprecisiones e interpretaciones equivocadas de la fuente original (proyecto de IDH) y le hace un flaco favor a las Trabajadoras Sexuales que aparecen como poco<br /> conscientes de su propia salud. Al respecto el propio periódico Los Tiempos publicó una aclaración el día 13 de julio del 2011<br /> <br /> <br />
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L
<br /> <br /> ¡Hola ONAEM! Gracias por tu comentario y por tu aclaración. Buscaré la edición del diario que publica la respectiva explicación sobre el artículo y lo pondré en el Blog. Te mando muchos cariños y<br /> nuevamente GRACIAS. Susana Giosa.<br /> <br /> <br /> <br />