El papiloma humano: mejor vacunar que curar.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Pocas mujeres conocen del virus y no saben que prevenirlo puede evitar el cáncer de cuello uterino

 La mejor arma contra el cáncer de cuello uterino es la prevención. Prueba de ello, es que esta enfermedad -el segundo cáncer más común en el país con 5.600 nuevos casos anuales- está relacionada con el virus del papiloma humano, una infección evitable, pero que puede llegar a ser mortal.

El VPH es una familia de virus que tiene 100 clasificaciones o cepas. "13 de ellas son cancerígenas y se consideran de alto riesgo", explica el ginecólogo Juan Carlos Vargas. Este virus ataca los órganos genitales femeninos o masculinos y la infección que causa no presenta síntomas, sino cuando está muy avanzada: sangrado abundante, mal olor o flujos anormales. Y, con el paso del tiempo y una detección tardía, se puede convertir en cáncer de cuello uterino.

La infección por VPH se considera una enfermedad de transmisión sexual, siendo el hombre portador asintomático "aunque pueda desarrollar la enfermedad", aclara Jair Ruiz, ginecólogo de la clínica infantil Colsubsidio, y se calcula que un 70 por ciento de la población con actividad sexual está afectada por estos. En el 90 por ciento de los casos, la infección aparece y el organismo la combate y elimina, como una simple gripa. El problema surge cuando hay una infección persistente que causa alteraciones malignas, conocidas como neoplasia intraepitelial cervical (cambios premalignos, que no son cáncer), y "esto, con el tiempo, 10 o 15 años, lleva a que en la citología se detecten lesiones compatibles con la presencia de cáncer de cuello uterino", asegura Jaime Duarte, subdirector de la Liga contra el cáncer.

 

Aunque ataca tanto a hombres como a mujeres, la infección representa un riesgo mayor para ellas. "El 100 por ciento de los cánceres de cuello uterino tienen presencia de VPH", explica Silvia Bello, líder de inmunización de Compensar, mientras que para los hombres, "hasta ahora se ha encontrado solo en 40 por ciento de los casos de cáncer de pene", continúa.

La citología es una forma de controlar la aparición de cambios en las células y los expertos recomiendan realizarla una vez al año. "Si la infección ya está en el organismo, en estas mujeres se hace un control permanente", explica el doctor Duarte. Esto implica: una citología cada seis meses para controlar el progreso de la infección, una colposcopia para explorar las lesiones, biopsia para descartar alteraciones cancerígenas y un control médico riguroso. El mayor problema del VPH es que "el virus nunca se erradica, solo se controla", dice Duarte.

 

Factores que facilitan la infección

El inicio de relaciones sexuales a temprana edad y cambiar constantemente de pareja, son factores de riesgo para la infección, porque el organismo está más expuesto al virus. Jair Ruiz explica que "la promiscuidad, sin prevención, aumenta la probabilidad de encontrar a una persona con el VPH".

Por otra parte, aunque no se ha demostrado que usar preservativos reduzca el riesgo de infección, debido a que solo el contacto sexual -sin penetración- es factor de riesgo, algunos estudios muestran que ayuda a combatirla. "Siempre es mejor usarlo", asegura Duarte. 

 

Medidas de prevención

Además de la abstinencia sexual, hay una forma para prevenir la infección: la vacuna contra el VPH. Un grupo de investigadores demostraron que los tipos más frecuentes de cáncer están en las cepas 16 y 18. A partir de esto, "generaron partículas semejantes al virus, que inducen una respuesta inmune frente a estos dos tipos", explica Juan Carlos Vargas.

Actualmente, existen dos tipos de vacunas en el mercado: bivalente y tetravalente. La primera combate las dos cepas más agresivas del cáncer de cuello uterino y, en su mecanismo de acción, protege contra las siguientes dos más agresivas: 31 y 45. El rango de edad para su aplicación es de 10 a 45 años. La segunda vacuna, tetravalente, hace al organismo inmune frente a las dos cepas más agresivas y, adicionalmente, combate otras dos, causantes de verrugas vaginales o condilomas no cancerígenos. Esta vacuna está indicada para mujeres de 9 a 45 años y para hombres entre 9 y 17 años. Bello explica que "lo que hace la vacuna es ir a la zona de las mucosas del cuello uterino y desde ahí, evitar la infección".

De cada vacuna deben aplicarse tres dosis. En el caso de la bivalente, si arranca hoy, dentro de un mes va la siguiente y seis meses después de la primera, la última. Para la tetravalente: si la primera dosis es hoy, la siguiente será a los dos meses y la tercera, a los seis meses de la primera. No debe aplicarse en mujeres embarazadas ni lactantes, pero además de estas, no tiene ninguna contraindicación. Sus efectos secundarios son dolor, enrojecimiento en el sitio que se aplicó y fiebre leve.

La vacuna tiene una eficacia del 100 por ciento en mujeres que no han iniciado su vida sexual, por eso, la edad que los expertos recomiendan para aplicarla está entre los 9 y 13 años, teniendo en cuenta que 50 por ciento de adolescentes entre 15 y 19 años ya han tenido relaciones sexuales, según la última encuesta de demografía y salud. En caso de que la mujer sea activa sexualmente, pero no ha tenido un desarrollo del virus, la eficacia de la vacuna es también alta. Pero si ya ha tenido contacto con el virus, no será tan efectiva.

Las vacunas no están incluidas dentro del POS ni el plan ampliado de vacunación, pero se consiguen a un precio promedio de 115 mil pesos cada dosis, en centros de salud, la Liga colombiana contra el cáncer, cajas de compensación como Colsubsidio, Compensar y Cafam, y Profamilia.

 

Fuente: eltiempo.com - Publicado por: Analítica.com - Opinión y Análisis - Medicina y Salud - 20/05/11

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Etiquetado en SALUD

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