En el 2011, Brasil estrena Presidenta.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Dilma Rousseff será la encargada de dirigir los destinos de uno de los mayores países del mundo. Más precisamente, la octava economía del planeta, que por primera vez tendrá a una mujer al frente por un período de cuatro años.

La mandataria electa de Brasil estrenará 2011 en el sillón de mando, después de que Luiz Inácio Lula da Silva, su antecesor y padrino político, le entregara este sábado las insignias presidenciales en una ceremonia a la que asistieron representantes de América Latina y Estados Unidos.

Rousseff, de 63 años, tendrá sobre sus hombros una herencia pesada: la de sostener la proyección internacional, la solidez democrática y el crecimiento económico alcanzado en los ocho años de Lula en el poder.

La nueva presidenta de Brasil valoró en la ceremonia de investidura como un desafío la tarea de suceder a Lula y afirmó que su principal reto es acabar con la extrema pobreza en el país.

"No descansaré mientras haya brasileños sin comida que llevar a la mesa, personas sin techo, y niños pobres abandonados a su suerte", aseguró en un discurso que duró 40 minutos.

Empieza con el pie derecho, según los analistas: cuenta con un 73% de aprobación en su ingreso al Palacio de Planalto, tal como revelan encuestas ciudadanas. Pero también recibe una lista de deudas por saldar si quiere sostener el apoyo de los brasileños en el largo plazo.

La era Rousseff será, al menos en los papeles, una gestión de continuidad, en la que el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) consolide su liderazgo frente a una oposición debilitada, tras las elecciones del pasado octubre.

La designación de sus ministros parece confirmarlo: de los 25 que hay en funciones, hay 11 designados por Lula que permanecerán en el gabinete.

Lula ha sido el responsable de construir la figura política de Rousseff para elevarla a la categoría de presidenciable y muchos intuyen que el mandatario saliente seguirá gravitando en la primera plana del poder.

Dilma fue una creación de Lula, por eso la interferencia en la formación de ministerios se hizo casi  inevitable. Pero cuando Dilma empiece a tomar sus decisiones, la influencia de Lula irá disminuyendo

 

"Dilma fue una creación de Lula, por eso la interferencia en la formación de ministerios se hizo casi inevitable. Pero cuando Dilma empiece a tomar sus decisiones, la influencia de Lula irá disminuyendo", opina ante BBC Mundo William Gonçalves, profesor de la Universidad Federal Fluminense.

Uno de los desafíos para la nueva presidenta será, precisamente, encontrar el balance entre el rédito político que le da la cercanía con el carismático Lula –que se va con el 87% de respaldo popular- y la necesidad de construirse como una líder por derecho propio.110101202842_spbrasil226cred.jpg

"Al principio de la gestión esa dependencia puede ser positiva, pero eso no puede extenderse mucho en el tiempo. Va a tener que desarrollar una fórmula con algunas marcas distintivas para su gobierno", coincide el analista político Vicente Palermo.

Parte de su impronta podría construirse mediante el ejercicio de la negociación, del que Lula no hizo gala, dentro y fuera de su partido. El de Rousseff se intuye como un gobierno de perfil más bajo que el de su antecesor, pero –al decir de los expertos- más integrador.

 

Fuente: BBC Mundo - Cono Sur - VALERIA PERASSO -

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Etiquetado en mujer y política

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