Evolución del cuello humano: desde la prehistoria hasta la Mujer Jirafa objeto.
Al descifrar la genética en los seres humanos y los peces, los científicos ahora creen que el cuello -esa parte del cuerpo entre su cabeza y hombros- dio a los humanos tanta libertad de movimiento que jugó un papel sorprendente e importante en la evolución del cerebro humano. Los neurocientíficos de New York University y la Universidad de Cornell exponen su tesis en la revista Comunicaciones, líneas de la naturaleza.Los científicos habían asumido que las aletas pectorales de los peces y las extremidades anteriores (brazos y manos) en los seres humanos están inervados -o reciben los nervios- a partir de las mismas neuronas de forma casi exacta. Después de todo, las aletas en los peces y los brazos en los seres humanos parecen estar en el mismo lugar en el cuerpo. No es así.
Durante la transición de nuestros primeros ancestros, de los peces a los habitantes de la tierra que dieron origen a los mamíferos en posición vertical, la fuente de las neuronas que controlan directamente las extremidades anteriores se trasladó desde el cerebro a la médula espinal, conforme el tronco se alejó de la cabeza y se desarrolló el cuello.
En otras palabras los brazos humanos, como las alas de los murciélagos y las aves, se separaron de la cabeza y se colocaron en el torso por debajo del cuello.
“Un cuello permite la mejora del movimiento y destreza en los ambientes terrestres y aéreos”, dice Andrew Bass, profesor de Cornell de la neurobiología y comportamiento, y uno de los autores del artículo. “Esta innovación en esta disciplina, se desarrolló mano a mano con los cambios en el funcionamiento del sistema nervioso que controla nuestros miembros.
Bass cree que este inesperado nivel de plasticidad evolutiva probablemente explica la increíble gama de capacidades de las extremidades anteriores – desde su uso en vuelo de las aves, al nadar en las ballenas y delfines y tocar el piano en los seres humanos -
La investigación, “Estirpe de inervación motora a la aleta pectoral y miembro anterior”, fue escrito por Leung- Ala Ma (primer autor) y Robert Baker, quien le ayudó en su trabajo, ambos del Departamento de Fisiología y Neurociencia, Universidad de Nueva York Langone Medical Center; Edward Gilland, Departamento de Anatomía de la Universidad Howard, y Bass.
Los cuatro investigadores están afiliados con el Laboratorio de Biología Marina de Woods Hole, Massachusetts. Los Institutos Nacionales de la Salud y la Fundación Nacional de Ciencias financió la investigación.
Generalidades e Histología del cuello: el porqué del envejecimiento del cuello
Muchas mujeres que no aparentan su edad, se ven delatadas por el estado de su cuello. Es una zona potencialmente frágil, resultado de su gran movilidad; esta fragilidad con el roce permanente con la ropa y con los efectos visibles de los agentes ambientales, que todos conocemos, lo hace una zona muy maltratada. La particular anatomía de esta parte, como veremos, la hace muy vulnerable a los ataques de la radiación solar y a los radicales libres, y lo peor es que está muy poco cuidada… y muchas veces, olvidada.
En general, se dispensan más cuidados a la piel del rostro y del cuerpo, que a la del cuello. Muchos profesionales dedican mucho más a la atención facial que parece terminar para ellos en el mentón, en lugar de terminar en el escote lo que incluye absolutamente, el cuello.
Además de la estructura ósea constituida por la columna vertebral, la muscular del cuello está formada en general, en la parte posterior por la masa de los músculos de la nuca y, por delante, por los músculos esternocleidomastoideos, en ambos lados. Entre la columna cervical y los dos músculos citados y en la parte delantera los músculos hioideos, se encuentran todas las vísceras del cuello, como las arterias carótidas, las venas yugulares, la laringe, la tráquea y la tiroides, la glándula endocrina fundamental para el metabolismo basal del organismo, que no es poco, así como los ganglios simpáticos y cervicales.
El cuello se puede considerar como el verdadero zócalo de la belleza de la cabeza, y debe ponerla de relieve: es la unión entre dos zonas fundamentales de la femineidad: el rostro y el busto. Por ello es importante que sus proporciones sean lo más armoniosas posibles.
De la compleja red de músculos del cuello, hay varios que son decisivos para la postura y evolución del cuello: los esternocleidomastoideos de los lados, literalmente el músculo principal del cuello, el más fuerte y más grueso en el costado del cuello. Permiten girar la cabeza de lado a lado, impulsarla para adelante, inclinarla para atrás lo mismo que el mentón hacia arriba. Se extiende hacia arriba a partir del esternón y clavícula a lo largo del cuello, para terminar en el hueso temporal atrás de la oreja. Las arrugas y ptosis del cuello aparecen cuando este músculo impronunciable no está tonificado y firme, dejando de mantener el cuello en posición estirada y recta.
Los que nos ayudan a mantener el mentón en su sitio y la suavidad de un cuello arrugado
El músculo milo-hioideo levanta la parte de atrás de la lengua y el hueso hioideo (esencial para deglutir); es de forma triangular, achatado que, junto con su par del lado opuesto, forma un piso muscular para la cavidad de la boca; por su ligamento con el hueso irídeo (situado en el medio del cuello), el milo-hioideo ayuda a determinar la apariencia externa del área del mentón. El músculo platisma controla la piel del costado del cuello; es un músculo extenso y fino, que se extiende para arriba a partir del esternón hasta el maxilar y la región del mentón; cuando el músculo platisma se encuentra tonificado y firme, actúa como una capa suave para los músculos más activos del cuello, y así armoniza la apariencia de un cuello arrugado. Los profundos músculos erectores de la columna, formando parte del cráneo y recorren toda ella; y el músculo trapecio de la parte posterior, que suele estar tenso, junto a los hombros y la parte superior de la espalda.
El cuello nunca está solo si nosotros nos acordamos que existe
Los músculos del cuello nunca trabajan solos: algunos accionan juntos llevando la cabeza para atrás, otros lo hacen hacia el frente, algunos inclinan la cabeza para un lado y todos ellos en conjunto, ayudan en el movimiento de rotación de la cabeza.
El cuello se compone de 7 vértebras, una debajo de la otra: cada una se extiende y se separa de la siguiente: si se permite que las vértebras se desvíen por malos movimientos o tensiones, la columna vertebral y los músculos que se sustentan a ella, se verán sometidos a una tensión adicional.
Envejecimiento precoz del cuello, sus causas y remedios
- Es un órgano en permanente movimiento, constantemente, día y noche, se cruzan dos grandes flujos: el aire inspirado hacia el pulmón y el espirado hacia el exterior, y la sangre que las dos arterias carótidas llevan al cerebro y que, posteriormente, las dos venas yugulares retornan al corazón.
- También hay que tener en cuenta los movimientos de deglución; cuando se traga o come algún alimento o bebida, todo se pone en movimiento dentro del cuello; existen además, los movimientos de deglución involuntaria, que se hace constantemente para tragar saliva.
- A todo ello hay que añadir los movimientos de flexión y rotación que se alcanzan con la contracción de los esternocleidomastoideos.
- La piel del cuello, con un tejido conjuntivo de sostén prácticamente inexistente, se deshidrata con mucha facilidad y, por lo tanto, necesita una gran Protección Solar.
- La piel del cuello no reposa sobre un plano óseo, como es el caso del rostro, lo cual provoca la pérdida precoz de su turgencia y firmeza.
- Todos los músculos y todas las vísceras resbalan unas sobre otras gracias a la abundancia del tejido celular laxo, que llena todos los espacios entre las distintas aponeurosis (que es una membrana fibrosa resistente que envuelve a los músculos y a veces une éstos a sus inserciones). Existen algunos haces fibrosos que relacionan la piel con la aponeurosis, pero tienen que luchar contra la acción inexorable de la gravedad, aumentada por las sobrecargas adiposas o hídricas del tejido celular subcutáneo.
La mujer jirafa es una forma de servidumbre para toda la vida de la tribu Karen (Birmania). Hoy es un modus vivendi a un precio desproporcionado
- La vascularización de la piel del cuello, es mucho menos abundante que la del rostro. Esta diferencia en la vascularización del tejido conjuntivo explica las diferencias de tipo de piel entre el rostro y el cuello, así como el envejecimiento precoz de estos mismos tegumentos, por su falta neta de buen tropismo o nutrición.
- Sabemos que el cuello posee insuficiencia de secreciones de las glándulas sebáceas, lo que provoca una inevitable modificación del manto hidrolipídico de protección ante los agentes ambientales, además de una rápida eliminación de sebo y agua “ligada”, lo que desencadena una deshidratación de las capas más profundas de la piel del cuello.
- La alteración de las fibras del tejido conjuntivo a nivel de la dermis, especialmente, el colágeno y la elastina, permite que la piel se torne más sensible a las contracciones de los músculos cutáneos, ¿resultado?. Esta zona tiene una tendencia mayor a arrugarse, por una disfunción además de los elementos de unión de la UDE (Unión Dermo-Epidérmica), como son las lamininas, los desmosomas y los gags.
- Por otra parte, la pérdida de la elasticidad de los tejidos y del tono muscular, trae como consecuencia una flaccidez (ptosis) del cuello.
- A medida que el rostro y el cuello envejecen, tanto la piel como el tejido subcutáneo, muscular y adiposo se relajan, con atrofia incluso y simultánea de los huesos del rostro. Este proceso es responsable de la aparición de arrugas, la caída de las mejillas, la profundización de los surcos naso labiales y del plegamiento del tejido muscular en la parte anterior (frontal y visible), del cuello.
Las mujeres jirafas una costumbre insana de las tribus de la frontera de Tailandia y Birmania
Turistas japoneses, alemanes, españoles o americanos, todos quieren ver cómo viven, qué comen, cómo hablan. Las mujeres jirafa de Nai Soi llegaron a Tailandia huyendo del hambre y la represión del Gobierno de Birmania hace seis años y medio. Los karenni, un subgrupo de la etnia Karen a la que pertenecen, llevan cuatro décadas luchando contra los militares birmanos en una guerra desigual en la que, por cada rebelde, hay al menos ocho soldados. Cansadas de la guerra, un día decidieron emprender la marcha.
Cerca del río Taton, construyeron sus pequeñas cabañas hasta que los funcionarios del Gobierno tailandés llegaron alertados por los vecinos. Les enseñaron papeles que no sabían leer en los que se decía que eran inmigrantes ilegales. «Nos dijeron que si queríamos quedarnos tenía que haber algunos cambios», explica Mana. La aldea fue convertida en la última atracción turística de Tailandia y rebautizada con el nombre de Villa Karen de Cuellos Largos.
Los primeros turistas no tardaron en llegar y, cuando las agencias de viajes occidentales supieron del lugar, empezaron a ofrecer una visita a las mujeres jirafa en casi todos sus paquetes a Tailandia. «¡Oh!, mira a ésa, pobrecilla, no puede mirar para abajo», dice una turista rusa entrada en carnes mientras dirige su cámara hacia una de las cabañas donde se despereza una familia. “Es increíble” comenta otro grupo de visitantes italianos empujándose por lograr la mejor posición para apretar el gatillo. «Está siendo un gran año, cada vez viene más gente», confirma uno de los guías oficiales.
El destino de las padaung depende ahora de que mantengan los collares que las hicieron célebres desde que aparecieran en un reportaje de la revista National Geographic en 1979. Hubo un tiempo en que sólo las niñas nacidas en miércoles de luna llena podían llevar los adornos de bronce. Ahora que todo ha cambiado, y las padaung viven con el temor a ser expulsadas, las familias se ven forzadas a imponer el collar a todas las niñas desde que cumplen 5 años, cuando se les ponen los primeros aros, hasta tres kilogramos de peso.
Después se van añadiendo más aros hasta llegar a los 23, 24 y, en los casos más extremos, incluso 27, lo que hace que el cuello se estire 25 centímetros más allá de su tamaño normal. Los collares no aumentan la separación entre las vértebras, sino que oprimen la clavícula y la cavidad de las costillas hacia abajo, haciendo el efecto de los cuellos largos. Los aros no son independientes, sino espirales de bronce que se van sustituyendo por otras con más vueltas según las niñas van creciendo.
Los operadores turísticos, los dueños de los barcos que llevan hasta la zona a través de los ríos y los guías que viven del negocio son los encargados de vigilar que las dos aldeas padaung que hay en Tailandia tengan un suficiente número de mujeres jirafa para atraer a los visitantes. «A ésta de aquí se lo pusimos hace unos días, pero sufría mucho y después de una semana se lo quitamos», dice el guía Wroj señalando a la pequeña Majau, de 5 años. «En unos meses se los pondremos de nuevo, quizá entonces lo soporte mejor».
El negocio turístico más antiguo del reino de Siam es en realidad un calvario para la tribu
A tres horas de Nai Soi queda la otra villa de las padaung. Huay Puu Kaeng, escondida entre bosques de bambú y la ribera del río Pai, es el enclave más antiguo de mujeres padaung en Tailandia. Este primer grupo llegó de Birmania hace una década y también ha terminado formando parte del negocio turístico. Los dos pueblos atraen cada año a miles de turistas y se han convertido en el símbolo del turismo tribal del antiguo reino del Siam.
Los operadores de Huay Puu Kaeng pagan cerca de 10 euros al mes a las niñas que aceptan convertirse en futuras mujeres jirafa. El objetivo era aumentar su número y se ha logrado: han pasado de unas pocas decenas a más de un centenar. «Las más pequeñas son las que más atención atraen, todo el mundo quiere fotografiarlas y a algunas se les ponen los primeros aros cuando sólo tienen 3 años. Tan pequeñas y con los collares son máquinas de hacer dólares», admite Tan, un operador de origen chino.
El daño físico es casi siempre irreversible: como casi nunca se quitan el collar, los músculos se atrofian y después de un tiempo el cuello ya no puede sujetar la cabeza sin el bronce. Deben dormir con él.
La pequeña Manee llegó con el resto de la tribu a Nai Soi hace seis años y medio. Cuando tenía 5 años le pusieron los primeros cinco aros, a los 7 le sumaron dos más y hoy, a pesar de tener sólo 9 años, ya tiene 17. El collar mantiene su barbilla siempre erguida y sus grandes ojos negros mirando hacia delante, sin apenas pestañear. Los responsables turísticos la han instruido para que sonría constantemente y se deje fotografiar en todo momento. Ella obedece y, rodeada de un grupo de turistas japoneses, se queda inmóvil mientras sujeta a uno de los bebés de la aldea. «Mi madre me ha dicho que los turistas traen dinero y que gracias a ellos podemos comer», dice la pequeña. «Si no hacemos lo que nos dicen nos devolverán a Birmania, allí no podríamos sobrevivir», asiente su madre.
Volver no es una opción para las minorías que logran escapar de Birmania, donde rige una de las dictaduras más brutales del mundo. En la propia Myanmar, como rebautizaron el país los militares en el poder, quedan una docena de aldeas con mujeres padaung, en el estado de Kayah, entre la localidad de Loikau y el lago Inle. Los generales también han descubierto la atracción que este pueblo provoca en los turistas occidentales, y han comenzado a sacarle provecho. El Gobierno de Rangún aceptó hace algunos años alquilar a dos de éstas para que viajaran a Tailandia y promocionaran una cadena de supermercados. Empresarios de Japón o Taiwán han ofrecido dinero para llevárselas unos días y realizar promociones comerciales en sus países. La belleza de la mujer padaung, combinada con sus espectaculares cuellos de jirafa, bien podría servir para vender la última cámara de fotos. O quizá una marca de champú.
Es el final del viaje para una tribu que llegó a Birmania hace 2.000 años procedente del desierto de Gobi, en lo que hoy es Mongolia. Con el tiempo fueron desplazándose a las montañas de Myanmar oriental hasta verse atrapadas en las miserias de una dictadura empeñada en nacionalizar a sus grupos étnicos minoritarios. Cuenta la leyenda que las mujeres padaung comenzaron a llevar los collares para protegerse de los ataques de los tigres, que mataban a sus víctimas mordiendo su yugular, aprovechando que los hombres se habían ido de caza. Otra versión explica que las mujeres empezaron a llevar los aros para evitar ser vendidas como esclavas, ya que el peso del bronce les hacía perder valor por su incapacidad para realizar tareas difíciles. Los antropólogos han llegado a una conclusión menos romántica: nadie ha averiguado con certeza científica el origen de la tradición, pero probablemente se trataba de adornos para hacer a las mujeres más esbeltas y distinguir la rique
za de las familias por la cantidad de aros que llevaban esposas e hijas. Todavía hoy, los cuellos metálicos significan dinero.
Para el Gobierno de Tailandia, que está tratando de erradicar de la mente de Occidente su fama como destino del turismo sexual y más ahora con la nueva Presidenta Yingluck. Las mujeres jirafa se han convertido en un ingreso adicional. Las tiendas de Nai Soi venden un centenar de productos diferentes, desde fotografías de las mujeres bañándose junto al río, a muñecas jirafa, y desde esculturas a telas. El dinero de las ventas, que el Gobierno grava con un impuesto del 20%, ha servido para financiar la resistencia de la guerrilla karenni en Birmania y también para mejorar las condiciones de vida de las padaung.
La aldea cuenta ahora con electricidad y suministro de agua. En Huay Puu Kaeng, la mayor de las dos villas de mujeres jirafa, se ha organizado una pequeña escuela en la que se enseñan matemáticas y lengua tai a las niñas. «Hay gente que puede ver mal lo que hacemos, pero la realidad es que la vida de estas mujeres ha mejorado gracias al turismo y ninguna se marcharía de aquí voluntariamente», dice el guía Wroj, que ha llegado con una furgoneta cargada de turistas desde la ciudad de Chiang Mai.
Con todo la gente civilizada no admira a esos turistas sonrientes que eternizan en sus cámaras una tortura ancestral sea del origen que sea. Pero es difícil que con la crisis que ha tocado profundamente a toda Asia se pueda cambiar la suerte de estas mujeres, de las prostitutas asiáticas de las grandes ciudades y de la prostitución infantil de la cual occidente tiene demasiado que callar para no avergonzarse. (Foto Javier García)
La mujer jirafa es una forma de servidumbre para toda la vida de la tribu Karen (Birmania). Hoy es un modus vivendi a un precio desproporcionado.
Fuente: www.elmundo.es/ - JAVIER GARCÍA -