La palabra adecuada o cómo acabar con el sexismo en el lenguaje.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Desde hace unos años, los discursos se han plagado de citas a ambos géneros, a los ciudadanos y las ciudadanas, a los vecinos y las vecinas, a los padres y las madres. Esta forma, que ha pasado de tendencia a hábito, busca eliminar cualquier rastro discriminatorio en la comunicación. Pero todavía existen excesos lingüísticos que diferencian a ambos sexos, cuando no una intención claramente sexista.

 

Para evitarlo, el Instituto Cervantes ha editado junto a la editorial Aguilar la Guía de comunicación no sexista.

 

 

El manual establece unas pautas y sugerencias para "lograr un trato lingüístico más igualitario y que visualice por igual a hombres y mujeres", así como para "erradicar el sexismo en el lenguaje". Lo explica Antonio Briz, coordinador del libro y catedrático de Lengua Española de la Universitat de València, quien añade que esta guía "no es un listado ni una guía de estilo", sino que lo que se pretende es "combinar la norma con el empleo discursivo de la variación genérica y atender al contexto".

 

Las opciones

 

Por eso, utilizar el masculino genérico "no significa ser sexista, pero es cierto que en muchas ocasiones s

 

e puede usar el desdoblamiento o términos colectivos". Para acertar, Briz apela al sentido común. "No se debe utilizar la @ en un escrito, porque no es propio de la lengua española. Pero con los amigos no pasa nada".

 

El coordinador de la guía también alerta del caso contrario, cuando las sexistas son ellas, sobre todo con las profesiones. "Algunas procuradoras, por ejemplo, prefieren seguir siendo procuradores".

 

Sin embargo, el manual recomienda cambiarlos, porque la incorporación de las mujeres a ámbitos "que hasta hace poco sólo desempeñaban los hombres ha puesto de relieve las deficiencias léxicas que existen para hacer constar su presencia en este terreno".

 

Los estereotipos de las imágenes

 

Una imagen, gráfico, icono o dibujo pueden usarse para transmitir connotaciones sexistas, ya que siempre cumple una función en el texto. "Adelanta, sustituye o refuerza la idea principal, ejemplica, contrasta", señala el libro. Por eso, los coordinadores de la guía recomiendan evitar que la mujer aparezca siempre en segundo plano o que sea asociada a roles como ama de casa u objeto de placer, ya que no es habitual retratar así a los hombres.

 

Fuente: AmecoPress - Madrid - BEGOÑA GÓMEZ - 07/12/11 -

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