Los sueños de una niña "mujer".
Ser mujer, no es solamente biológico; ni es la edad que se tiene. Ser mujer es enfrentar la vida con la decisión de una adulta, con la responsabilidad y los ovarios que esto requiere. La protagonista de este relato tiene 11 años, pero su actitud frente a la vida que le toca sufrir, la convierte en mujer y en adulta. Susana Giosa
Con una alegría y esperanza en su rostro María Miranda, una niña de tan sólo 11 años que reside con su madre enferma de cáncer en la comunidad de Villa Escondida (Chiquirí - Panamá) tiene en su mente varios sueños que desea se les haga realidad en Navidad o en el Año Nuevo. "Bueno .... uno de mis sueños es tener una casa en mejores condiciones para mi mamá y yó, estar en la Red de Oportunidades, tener una estufa, una lavadora, una beca para seguir estudiando, una laptop, y como si fuera poco hasta un Blackberry", señaló María Miranda.
María afirmó con seguridad que uno de sus sueños es tener una casa, que su mamá tenga su máquina eléctrica para que de esta manera pueda lograr ingresos para sus gastos, ella sabe coser y anteriormente hacía trabajos en la comunidad logrando su sustento, pero por la condición de la salud le impide seguir usando máquina de pedal.
Nos cuenta María que la maquinita de su mamá ya está viejita, que de tanto usarla yá no soporta más y es el único sustento de mi mamá, dijo con lágrimas en los ojos mientras mostraba su humilde casa. La vida en la casa de María es tan difícil que ella se levanta todos los días a las cinco de la mañana antes de ir al colegio, para ayudar a su madre a sacar agua de un pozo que sólo la usan para lavar, no para tomar.
En la comunidad de Villa Escondida ningún morador cuenta con agua potable ya que tienen que caminar largas distancias para obtener el líquido en un grifo o pluma comunal, donde tienen que formar largas filas para recoger y cargar el agua por laderas en tanques hasta sus casas. María cuenta que muchas promesas han llegado a su casa, pero todo queda allí, mientras viven una penosa realidad. "Yo le pido al gobierno o al ministro Guillermo Ferrufino para que se acuerde de nosotros que no tenemos nada, una humilde casa de zinc en techo y paredes, piso de tierra y sin esperanzas que nos ayuden".
Eudosia González, madre de María, nos contó que fué operada dos veces de cáncer, y ahora no puede trabajar como antes y está necesitando su máquina para poder ayudar a su hija. "Yo coso de todo, pantalones, camisas y vestidos para ocasiones especiales" afirmó Eudosia, y agregó que tiene que acudir a citas médicas a la capital y comprar los medicamentos, y que en la mayoría de los casos no tiene dinero para comprarlos.
El único apoyo que recibe esta familia son 60 dólares de la pensión de la niña, pero que no es suficiente porque debe pagarse la luz, alimentación, transporte, útiles escolares y otros gastos.
Realizan actividades como la venta de masa de maíz, que María vende entre los vecinos y la comunidad por medio de la Iglesia del lugar les hacen llegar ciertos apoyos.
Sin embargo, y a pesar de una vida llena de necesidades, María Miranda sigue siendo una niña alegre y dinámica, y actualmente es tesorera de la Cooperativa de Jóvenes de Villa Escondida, no pierde las esperanzas y tiene su fé en que Dios se va a acordar de ellas.
Fuente: artículo publicado por OVIDIO LORENZO(periodistas@laestrella.com.pa) "El sueño de María Miranda" el 27/12/09 en LA ESTRELLA.com.pa. (Diario de Panamá)