Nuestras antepasadas ¡LAS BRUJAS! (3)

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

La llamada caza de brujas por excelencia se realizó a comienzos de la Época Moderna sobre todo en Europa Central.
brujas1.jpgSe basaban en la denuncia a supuestos seguidores de la llamada ciencia de las brujas . En la persecución de 1450-1750 (con un máximo entre 1550 y 1650) se trataba sólo en parte de un fenómeno de histeria colectiva contra la magia y la brujería, que convirtió la magia en un delito y tuvo como consecuencia recriminaciones, denuncias, procesos públicos en masa y ejecuciones. Investigaciones recientes muestran que frecuentemente se sospechaba de brujería en mujeres viejas y en los socialmente más débiles. A menudo bastaban rumores o denuncias para poner en marcha la maquinaria judicial, que llevaba a conseguir confesiones falsas a través de la tortura. De parte de la Iglesia Católica y Protestante hubo críticas aisladas a la caza de brujas.
LA IMAGEN DE LA BRUJA
A fnales de la Edad Media empezó a configurarse una nueva imagen de la bruja, que tiene su principal origen en la asociación de la brujería con el culto al Diablo (demoniolatría) y, por lo tanto, con la idolatría (adoración de los dioses) y la herejía (desviación de la ortodoxia). Si en fechas anteriores los principales interesados en el castigo de los delitos de brujería habían sido los propios convecinos de las brujas, que sufrían directamente sus supuestas acciones maléficas, una vez que se estableció la relación de la brujería con el culto diabólico, pasó a ser un asunto de interés directo tanto para la Iglesia, encargada de mantener la ortodoxia, como para las autoridades civiles. 
Aunque el primer proceso por brujería en que están documentadas acusaciones de asociación con el Diablo tuvo lugar en Kilkenny, Irlanda, en 1324-1325, solo hacia 1420-1430 puede considerarse suficientemente consolidada la imagen de la bruja presente en la inmensa mayoría de las "cazas de brujas" de la Edad Moderna en Europa. Aunque reiteradas existen variantes regionales, puden ser descritas una serie de características básicas, reiteradas tanto en las actas de los juicios como en la abundante literatura culta sobre el tema que se escribió en Europa durante los siglos XV, XVI y XVII.
Se atribuía a los acusados de brujería un pacto con el diablo. Se creía que al concluir el pacto, el Diablo marcaba el cuerpo de la bruja, y que una inspección detenida del mismo podía permitir su identificación como hechicera. Mediante el pacto, la bruja se comprometía a rendir culto al Diablo a cambio de la adquisición de algunos poderes sobrenaturales. Entre estos poderes estaba, lógicamente, la capacidad de causar maleficios de diferentes tipos, que podían afectar tanto a las personas como a elementos de la naturaleza; en numerosas ocasiones, junto a estos supuestos poderes se consideraba también a las brujas capaces de volar (en palos, animales, demonios o con ayuda de ungüemtos), e incluso de transfromarse en animales (preferentemente lobos).No todos los teólogos de la época creyeron en la realidad física de los vuelos y metamorfosis de brujas: algunos atribuían a ilusiones o ensueños inducidos por el Diablo.
Fuente: la fuente de esta publicación está explícitamente relatada en el primer artículo NUESTRAS ANTEPASADAS ¡LAS BRUJAS! (1)

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Etiquetado en Mitos y Leyendas

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