Paraguay: Un grupo de Mujeres tejedoras importan sus trabajos a Australia.
Juana Acosta Fouz (34), presidenta de la agrupación Kuña Py’aguasu, cuenta que hace dos años comenzó el grupo con 12 mujeres, todas amas de casa del Bañado Norte, lugar donde viven.
“Cuando comencé el curso de crochet no tenía idea de cómo tejer y en muy poco tiempo, aprendí a confeccionar mantelitos y la bisutería que en guaraní se dice “jeguaka”, manifestó y agregó que su primer tejido fue un gorrito de duende; no era tan perfecto, pero con optimismo fue mejorando su técnica.
Variedad
“Ahora soy una profesional, tejiendo bisutería de crochet. Hago aros, collares, hebillas, vinchas, anillos y para el 8 de diciembre pasado, tejimos la ropa de la Virgen de Caacupé que está en la capillita de Caacupemí camino al Mbiguá”, explicó orgullosa.
Doña Juana añadió que está en trámite la personería jurídica y el reconocimiento del nombre del grupo Kuña Py’aguasu y del artículo “Jeguaka” de la entidad.
Dijo que tienen su puesto de venta en Puerto Abierto los sábados de 16:00 a 20:00 y también en Artesano Róga poseen un espacio donde ofertan sus trabajos a precios muy accesibles, para todos los interesados en general.
Inicio del grupo
Juana Acosta recordó que Beth Doherty, voluntaria que trabaja con los jesuitas, vio a una ex miembro del grupo tejiendo crochet en el patio de su casa. Entonces Beth le dijo: “podés reunir a unas cuantas madres del barrio para que hagan tejidos de crochet y yo les ayudaré a vender en mi país, Australia”.
Así al comienzo eran confecciones de mantelitos con bordes en crochet y luego se diversificó la producción, debido al éxito en las ventas.
“Antes trabajaba solo en casa, con mis tres hijos y ahora gano mi dinero trabajando, que es lo más lindo y con ello aumentó mi autoestima. Son muy admirados nuestros trabajos en Australia. Le agradecemos mucho a Beth, una persona extraña, que se preocupó por nosotras. Valoramos mucho más la acción porque vivimos en el Bañado Norte, un lugar donde se tiene poca confianza en los pobladores de la zona y la mayoría son considerados como ladrones o borrachos”, sentenció.
Añadió que actualmente son nueve las señoras que tejen y la ganancia resultante de la venta de sus trabajos distribuyen en partes iguales, de acuerdo al ingreso.
Aumentó la autoestima
Sixta Bobadilla de Zucchini (43) está desde el inicio del grupo. Ella aprendió a tejer crochet en la escuela.
“Tengo la autoestima muy elevada. Hacemos algo útil y productivo porque tenemos nuestros propios ingresos. Tengo 5 hijos. Soy propietaria además de un comedor cerca del Club Mbiguá. Me levanto a las 4 de la mañana. Dos de mis hijos me ayudan”, indicó y añadió que ella estudió hasta el tercer curso. Tuvo que dejar los estudios porque sus padres ya no podían pagar los gastos.
Sixta teje vestiditos para bebé en crochet y se le puede hacer pedidos. Es a la vez coordinadora en la capilla San Miguel Guerrero y presidenta de la comisión vecinal de su barrio.
Envíos
Respecto a cómo hacen los envíos de sus productos dijo que la señorita Nancy Falcón, de Asunción, es el enlace con la señorita australiana.
“Al principio ganamos unos G. 400.000 cada una de las 12 integrantes, más el fondo social que tenemos. Ya compramos un terreno para levantar nuestro local propio. Falta comprar los materiales; necesitamos chapa, cable, madera, para una pieza de tres por tres. Queremos comprar máquinas de coser para fabricar bolsones de tela con aplique de crochet para vender en Australia. Lo que hacemos son muy novedosos y son de muy bajo costo, hay desde G. 20.000. Se pueden hacer los pedidos al Tel. (0982) 699 306”, indicó.
“Para salir adelante primero tuvimos que dialogar mucho con nuestros maridos, demostrarles que podíamos ganar nuestra plata. Luego pusimos mucha buena voluntad y perseverancia para lograr salir adelante. Unas voluntarias españolas también llevaron en gran cantidad las bisuterías a su país y estamos esperando que hagan sus pedidos”, concluyó.
“Cuando comencé el curso de crochet no tenía idea de cómo tejer y en muy poco tiempo, aprendí a confeccionar mantelitos y la bisutería que en guaraní se dice “jeguaka”, manifestó y agregó que su primer tejido fue un gorrito de duende; no era tan perfecto, pero con optimismo fue mejorando su técnica.
Variedad
“Ahora soy una profesional, tejiendo bisutería de crochet. Hago aros, collares, hebillas, vinchas, anillos y para el 8 de diciembre pasado, tejimos la ropa de la Virgen de Caacupé que está en la capillita de Caacupemí camino al Mbiguá”, explicó orgullosa.
Doña Juana añadió que está en trámite la personería jurídica y el reconocimiento del nombre del grupo Kuña Py’aguasu y del artículo “Jeguaka” de la entidad.
Dijo que tienen su puesto de venta en Puerto Abierto los sábados de 16:00 a 20:00 y también en Artesano Róga poseen un espacio donde ofertan sus trabajos a precios muy accesibles, para todos los interesados en general.
Inicio del grupo
Juana Acosta recordó que Beth Doherty, voluntaria que trabaja con los jesuitas, vio a una ex miembro del grupo tejiendo crochet en el patio de su casa. Entonces Beth le dijo: “podés reunir a unas cuantas madres del barrio para que hagan tejidos de crochet y yo les ayudaré a vender en mi país, Australia”.
Así al comienzo eran confecciones de mantelitos con bordes en crochet y luego se diversificó la producción, debido al éxito en las ventas.
“Antes trabajaba solo en casa, con mis tres hijos y ahora gano mi dinero trabajando, que es lo más lindo y con ello aumentó mi autoestima. Son muy admirados nuestros trabajos en Australia. Le agradecemos mucho a Beth, una persona extraña, que se preocupó por nosotras. Valoramos mucho más la acción porque vivimos en el Bañado Norte, un lugar donde se tiene poca confianza en los pobladores de la zona y la mayoría son considerados como ladrones o borrachos”, sentenció.
Añadió que actualmente son nueve las señoras que tejen y la ganancia resultante de la venta de sus trabajos distribuyen en partes iguales, de acuerdo al ingreso.
Aumentó la autoestima
Sixta Bobadilla de Zucchini (43) está desde el inicio del grupo. Ella aprendió a tejer crochet en la escuela.
“Tengo la autoestima muy elevada. Hacemos algo útil y productivo porque tenemos nuestros propios ingresos. Tengo 5 hijos. Soy propietaria además de un comedor cerca del Club Mbiguá. Me levanto a las 4 de la mañana. Dos de mis hijos me ayudan”, indicó y añadió que ella estudió hasta el tercer curso. Tuvo que dejar los estudios porque sus padres ya no podían pagar los gastos.
Sixta teje vestiditos para bebé en crochet y se le puede hacer pedidos. Es a la vez coordinadora en la capilla San Miguel Guerrero y presidenta de la comisión vecinal de su barrio.
Envíos
Respecto a cómo hacen los envíos de sus productos dijo que la señorita Nancy Falcón, de Asunción, es el enlace con la señorita australiana.
“Al principio ganamos unos G. 400.000 cada una de las 12 integrantes, más el fondo social que tenemos. Ya compramos un terreno para levantar nuestro local propio. Falta comprar los materiales; necesitamos chapa, cable, madera, para una pieza de tres por tres. Queremos comprar máquinas de coser para fabricar bolsones de tela con aplique de crochet para vender en Australia. Lo que hacemos son muy novedosos y son de muy bajo costo, hay desde G. 20.000. Se pueden hacer los pedidos al Tel. (0982) 699 306”, indicó.
“Para salir adelante primero tuvimos que dialogar mucho con nuestros maridos, demostrarles que podíamos ganar nuestra plata. Luego pusimos mucha buena voluntad y perseverancia para lograr salir adelante. Unas voluntarias españolas también llevaron en gran cantidad las bisuterías a su país y estamos esperando que hagan sus pedidos”, concluyó.
Fuente: abc.digital - Paraguay - 18/12/11 -
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