Perú: La Ley de Violencia familiar no protege a las Mujeres.
Para no creerlo. Una mujer denunció al marido por haberle roto la nariz a golpes y el juez ordenó a su favor una reparación de 50 soles. Fallos como este revelan lo poco que se ha hecho en el Perú para frenar la violencia contra la mujer. La abogada Jeannette Llaja, directora de la ONG feminista Demus, analiza aquí las inconsistencias del marco legal existente, propone una norma específica que defienda a las mujeres, y revela cifras que dan cuenta de la violenta realidad que viven las mujeres en nuestro país.
Aparentemente todos somos iguales ante la ley. Pero en el caso específico de la mujer, esto no se cumple…
- La Constitución del 79 estableció la no discriminación por sexo. Luego se han dado un conjunto de leyes para establecer que mujeres y varones tienen los mismos derechos. Pero evidentemente esas normas no han transformado la realidad. Hay muchas desventajas en la participación de la mujer en diferentes espacios de desarrollo personal: por ejemplo, en el tema de ejercer la sexualidad o en el trabajo. Muchas mujeres ganan menos que los hombres pese a que realizan la misma labor. Y en el tema de la violencia, hay rasgos evidentes de una marcada pauta de discriminación hacia la mujer. Son más las mujeres violentadas en la familia, son más las mujeres que mueren a manos de sus parejas. La violencia sexual está fundamentalmente dirigida a mujeres e incluso la trata de personas con fines de explotación sexual tiene como principal objetivo a las mujeres. Ahí todavía hay un gran desafío que va más allá del marco normativo.
–¿La actual ley de violencia familiar no responde a esta realidad?
–La ley de violencia familiar se aprobó en 1993. Entonces hubo un debate sobre si aprobar una ley de violencia contra la mujer o una ley de violencia familiar. Y ganó la segunda, con la óptica de que hay que proteger la familia. Se aprobó la ley con la lógica de que todos son iguales y se desconoce que hay sujetos más vulnerables dentro de la estructura familiar, como las mujeres y los niños. Pero la ley también tiene una lógica “familista”. Cuando la ley se aprobó existía la conciliación y los estudios dan cuenta de cómo esta figura fue usada para proteger la unidad familiar. Algo así como decir: “no importa que haya violencia, que se concilie y la familia no se rompa”. Hoy teóricamente la conciliación no existe, más allá de que la estén aplicando los jueces de familia y los jueces de paz letrados en el proceso penal. No promovemos que la gente se separe, pero deben primar los derechos de las personas.
–Hay un sesgo machista en la aplicación de las leyes…
–La ley de violencia familiar debería incluir medidas de protección para los miembros de la familia. Entre estas medidas urgentes está sacar al agresor de la casa. Hoy las medidas de protección que pueden dar jueces y fiscales señalan dos cosas: 1) la orden de cese de la violencia al agresor, y 2) terapia para víctima y agresor. Ninguna de las dos es una medida de protección. Que se le ordene al agresor “de aquí en adelante no maltrates” no asegura que va a cumplir o hacer caso, si viene de un proceso de violencia sostenida. El tema de la terapia sí es importante como medida de atención, pero no protege. Que el agresor vaya a una terapia no indica que va a modificar su conducta de inmediato, el proceso será largo.
–¿De qué forma deben actuar las autoridades cuando hay violencia?
En los casos más urgentes se debe ordenar que el agresor salga de la casa. Lo importante es que sea inmediato. Las medidas de protección ahora demoran mucho. Son meses los que pasan antes de que las ordene el fiscal de familia y más de un año para que las ordene el juez de familia. En ese lapso puede pasar cualquier cosa entre víctima y agresor, incluso la muerte. Se ha detectado varios casos de feminicidio en contra de personas que habían denunciado la agresión o habían pedido medidas de protección. Han pasado 17 años y podemos afirmar que los objetivos de la ley no se han cumplido.
–Demus y otras organizaciones plantean la reforma de la ley, ¿no es así?
–Hemos enviado algunas propuestas a la comisión del Congreso para la reforma de la ley que preside la congresista Olga Cribilleros. Planteamos la necesidad de dejar de hablar de ámbitos, y más bien centrarnos en sujetos. Una ‘ley de violencia contra la mujer’ sería más específica que una ‘ley de violencia familiar‘ –que es muy general–. Todavía hay una fuerte corriente “familista”, que quiere reivindicar la unión familiar. Nosotras pensamos que se debe relevar las relaciones de poder que hay detrás y que justifican la violencia. En el caso de violencia contra la mujer son las relaciones de género. La ley existente no sirve para proteger a las víctimas. Y además establece procedimientos largos. La víctima tiene que ir a la Policía, a la Fiscalía, a un proceso judicial que demora meses.
–¿Qué sanciones hay para los agresores?
– Son mínimas. Cuando se abre la posibilidad de denunciar penalmente, el cargo es ‘faltas contra la persona’. Los estudios de la Defensoría del Pueblo dan cuenta de dos cosas: 1) no se sanciona, y si se sanciona es con sentencia suspendida, por lo cual el agresor no queda con antecedentes penales; 2) las reparaciones que se dan son ridículas. Las víctimas reciben más o menos entre 50 y 140 soles como reparación. Nosotros registramos un caso en que a la mujer le habían roto la nariz y se le dio 50 soles de reparación después de un proceso judicial. En otros casos, la denuncia prescribe y no llega a nada. También se da el caso de que la policía no recibe la denuncia. Estamos hablando de casos en Lima. ¿Te imaginas qué pasará en provincias? Existe una conceptualización que legitima la violencia en el vínculo de pareja y tiene que ver con la visión de la cual está impregnada nuestra sociedad, sobre todo la Policía, la Fiscalía, el Poder Judicial, que considera que esto no es grave.
–¿Cuáles son las cifras de agresiones a mujeres que Demus maneja?
–Según cifras de la Policía, de las 95 mil 749 denuncias que se hicieron por violencia familiar en el 2009, el 90% correspondía a casos de mujeres agredidas, y el resto a varones. Cuando uno ve feminicidio hay también una enorme diferencia entre hombres que matan a mujeres dentro de la pareja. Como fenómeno social, las mujeres son mucho más afectadas en el ámbito familiar que los varones. Una cifra dramática se da en el tema de violación sexual: del 100% de mujeres atacadas solo el 16% denuncia. Las cifras reales son enormes.
–Se dice que la ley de violencia familiar se refiere a la mujer en el ámbito familiar, pero no la protege en otros espacios.
–En efecto, la Convención de Belem do Para, que previene, sanciona y busca erradicar la violencia contra la mujer, establece que la protección a la mujer tiene que ser en los diferentes espacios, porque hay una raíz común en la sociedad que es el machismo. Por eso sería necesario hablar de ‘leyes de violencia contra la mujer’, en las que se pueda dar además una política contra el machismo. No basta la sanción y la reparación sino la prevención. Demus es parte del Cladem (Comité de América Latina y El Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer) y pensamos que se debe trabajar una ‘ley de violencia contra la mujer’ que identifique los espacios donde hay violencia y que los procedimientos sean rápidos y expeditivos.
Datos
80 mujeres han sido asesinadas por sus parejas en lo que va del año y 29 sobrevivieron a tentativas de homicidio, según cifras de los Centros de Emergencia Mujer del Mimdes.
6,751 denuncias por violación sexual atendió el 2009 el Ministerio del Interior. De estas, el 94.5% de las víctimas eran mujeres.
Fuente: Bloghumanas. - PERÚ - (LA REPÚBLICA) - RAÚL MENDOZA - 23/11/10