Sanación natural.....
Actualmente muchos profesionales del medio terapéutico toman del chamanismo, la manera de reconectar al paciente con las formas de sanación natural. Desde el enfoque gestáltico, donde es fundamental la conexión de la persona consigo mismo, respetando sus ritmos naturales en sintonía con el medio, lo que implica reconocerse desde el cuerpo, desde lo que somos, mediante la autorregulación y no según lo que el pensamiento nos muestra como los ideales, el deber ser o mandatos incorporados que nos alejarían de la propia existencia y la propia naturaleza.
Por otro lado desde el enfoque de Bert Hellinger a través de las constelaciones familiares, observamos una gran conexión con los principios básicos y antiguos que nos trae el chamanismo. Hay un reconocimiento de nuestros ancestros e integración con nuestros orígenes esencial para la existencia. La doctora Angwin Saint Just , experta en “trauma” nos dice: “que cuanto más conectados estemos con nuestros orígenes, más inmunizados estamos para el trauma”. Y así encontramos en la actualidad desde distintos abordajes una resignificación de estas terapias ancestrales y milenarias.
También en el enfoque jungiano, la psicóloga Marie Von Franz dice: “la pérdida del alma puede ser observada hoy como un fenómeno psicológico en la vida diaria de los seres humanos que nos rodean. La pérdida del alma se expresa en la forma de una aparición repentina de apatía e indiferencia, la alegría se ha ido de la vida, la iniciativa está mutilada, uno se siente vacío, todo parece insustancial”.
Para las culturas ancestrales, la noción de enfermedad siempre está relacionado con la pérdida, pérdida de su fuerza, de su poder, de su identidad, de su lugar, de su sintonía con las personas y vínculos, la persona enferma ha perdido su fuerza, ha quedado debilitada, parte de su alma se ha ido y se encuentra permeable a la aparición elementos extraños, que a nivel físico se expresan en la aparición de síntomas y molestias.
La medicina dentro de este contexto no es una sola cosa, sino una sumatoria de relaciones entre la persona y su cuerpo, su relación con la naturaleza, su relación con el médico sanador, su relación con su entorno, sanar es transformar dentro de la red que incluye “todas nuestras relaciones”.
Los chamanes han visto “la enfermedad” siempre como una dolencia espiritual en sus orígenes. El alma se ha extraviado, ha perdido el rumbo, no logra encontrar el camino de regreso al cuerpo. El chaman rescata el alma, la libera y la guía de regreso al cuerpo.
Fuente: LaCapital.com.ar - Suplemento Mujer - 23/01/11