Violencia de género: Explotación, esclavitud y prostitución.
Miles de mujeres viviendo violencia de género, emocional, psicológica y física, desgraciadamente también están siendo explotadas y prostituidas. Quizá sus proxenetas son sus propias parejas. Esta forma de explotación es violencia de género, una violencia terrible, silenciosa, aprobada, que conduce a niñas, niños y mujeres a la ruina de su dignidad como personas.
La prostitución es la explotación, esclavitud y violencia de género más antigua que los hombres idearon para someter a las mujeres. Pensar en transformar esta explotación en “una profesión” no puede ser un camino viable. No se puede educar para la igualdad sabiendo que en un futuro las chicas pueden prostituirse viendo a otros haciéndolo o siendo sometidas a la fuerza a esta esclavitud, ya que también los chicos aprenden a temprana edad a satisfacer este deseo teniendo un poco de dinero para “comprar” tiempo con prostitutas.
Para que exista la “trata de personas” lo que induce a la prostitución como violencia, obligando a estas personas a ejercerla, o bien que las mujeres “con el transcurso del tiempo lo tomen como un trabajo “, entonces hay obviamente una demanda. Demanda de hombres que acuden a la prostitución como ejercicio del poder y sumisión de la mujer o persona, con la que no tienen ninguna consideración “porque están pagando por el servicio”. En muchas de las sociedades actuales donde casi no hay nivel de represión sexual, por qué los hombres siguen acudiendo a la prostitución? porque buscan la experiencia de total dominio y control. Probablemente estos hombres tengan problemas sexuales y también experimentan pérdida de poder y masculinidad en sus relaciones sociales y personales.
Concibiendo al ser humano como persona y respetando los derechos humanos, no es posible considerar” un trabajo libre a la prostitución “, ya que dado que se han puesto límites a algunos temas como: esclavitud, uso abusivo de drogas, venta de órganos, y otras prácticas destructivas, es también importante poner freno a estas prácticas que también en contra de los derechos humanos elementales como la dignidad. Los hombres usuarios de la prostitución no les interesa saber si la prostituta es consciente de lo que hace (en el tráfico de personas en general las niñas y mujeres son drogadas), o si es libre. Estas cuestiones no les interesan y por eso está el tráfico de mujeres, y por tanto “una oferta y una demanda”.
Fuente: Pueblo y Sociedad Noticias - 04/07/11 -