Violencia de Género: ¿un karma eterno?

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Somos niñas, somos madres, somos gordas, somos hermosas, somos feas, somos flacas, somos profesionales, somos deportistas, somos putas, somos artistas. Somos… mujeres
Y hacia nosotras apunta una de las peores aberraciones creadas por la raza “humana”: la violencia en todas sus formas.1295347648P8JetI.jpg

El 25 de noviembre se ha instituido como el Día Mundial Contra la Violencia de Género, pero es sólo una fecha en el calendario para realizar actos, marchas, pronunciar discusos o proyectar documentales en muchas capitales del mundo. Ese karma que llevamos encima no tiene fecha fija y parece eterno. En realidad, la violencia contra la mujer apareció desde el principio de los tiempos y llegó para quedarse, y está cómodamente instalada tanto en países que aún viven en estado tribal como en la calidez de los hogares de las naciones más avanzadas.

 

Se nos impide desde niñas llegar a gozar como mujeres cortándonos el clítoris en algunos países musulmanes y africanos. Se nos muele a latigazos y se nos arroja a una mazmorra en Irán, Arabia Saudita y otras tribus árabes sólo porque amamos a quien según ellos “no debíamos” o porque se nos corrió la sábana que llevamos por vestido y se nos vio un pedacito de piel del tobillo. Y para pagar de la peor manera aquellos “delitos” cometidos simplemente por amor, nos destroza a pedradas una turba que es incitada a la típica reacción de populacho por unos supuestos guardianes de la moral.

 

Se nos viola en cualquier rincón oscuro a la salida de un baile donde excitamos a algunos lúmpenes con una falda corta o un escote, o cuando llegamos tarde a casa y nos sorprende un enfermo que es impotente para saber agradar y conquistar a una mujer del modo “tradicional”. Y también lo hacen esposos violentos que canalizan sus frustraciones o su borrachera golpeándonos, a veces hasta la muerte y a menudo delante de nuestros hijos, marcándolos por el resto de sus vidas.

 

La prensa de muchos países refleja casi a diario casos de toda índole de violencia de género, pero es sólo un pequeño porcentaje de la cantidad que se sucede en el mundo. Es un delito “globalizado” y que suele contar en varios lugares con la indiferencia policial –debemos soportar hasta risas y burlas de los uniformados- o de la protección de jueces que prefieren ser condescendientes con el agresor, si es un ciudadano rico o un profesional de predicamento en la ciudad, antes que con la víctima.

 

Pero seguimos… seguimos y seguiremos adelante, porque tenemos más ovarios que testículos tienen algunos de sus portadores y porque nunca dejará de impulsarnos la esperanza y sobre todo nuestra condición de mujer, un espécimen tan bello como humanidad, un laboratorio que genera vida y que pese a todo muchas repiten, en medio de sus desgracias, alguna palabra de perdón.

En este caso suelo ponerme más drástica y prefiero decir: “No los perdones, Señor, porque sí saben lo que hacen”.

 

Un abrazo gigante a todas las mujeres del mundo a las que les pagan con distintas formas de violencia sólo por el hecho de ser… mujeres. 

 

Fuente: analítica.com - Caracas - ALTAYR BRAUN - 11/11/11 -

 

 

 

 

 

 

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