México: Toda víctima de violencia de Género tiene derechos.

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

Las mujeres migrantes en México viven una situación de inseguridad durante su trance por tierras nacionales, en primera porque desconocen las leyes y esto les hace carecer de derechos civiles, siendo confinadas a vivir situaciones de violencia física y psicológica por parte de sus captores, parejas, traficantes (polleros), autoridades del país de tránsito o bandas delictivas.

 

Según investigaciones presentadas por el Fondo de Desarrollo de la Mujer de las Naciones Unidas (UNIFEM), delegación México, realizadas en la frontera sur de México en colindancia con Guatemala y Belice, revelan que las mujeres solas que cruzan la frontera sur de México rumbo a Estados Unidos, asumen diversos sacrificios para poder llegar al país vecino, el 70% sufren violencia y el 60% experimentan algún tipo de abuso sexual; de cada 10 mujeres centroamericanas que ingresan a nuestro país, ocho son violadas, no importando si son niñas, adolescentes o mujeres de edad avanzada, de ahí que para los casi 700 migrantes centroamericanos que se internan durante el día y la noche por la frontera sur de México procedentes de diferentes países centroamericanos y que recorren más de 3,000 kilómetros con el anhelo de lograr el sueño americano o tan sólo tener la oportunidad de mejorar su vida y la de sus familias, México es considerado "el paso de la muerte", pues en su trayecto por tierras aztecas tienen que afrontar muchos riesgos, entre ellos redadas, extorsiones, secuestros, mutilaciones por el tren en movimiento e incluso algunas son asesinadas por grupos delictivos, siempre a merced de abusos de índole sexual y abusos a los derechos humanos, y la trata de personas que sigue creciendo día con día.

 

Las mujeres que emigran en dirección a Estados Unidos suelen contar con redes familiares que las ayudan con información y financiamiento para realizar el viaje. Esta migración se da por varias razones: buscar trabajos mejor remunerados y que representen una verdadera mejoría para su situación familiar, brindar mejor educación y condiciones materiales a sus hijos, seguir al cónyuge y en muchas ocasiones huir de maltratos y vejaciones en sus países de origen. Su estadía en Estados Unidos suele ser pensada de forma temporal de 3 a 5 años, tiempo necesario para ahorrar dinero y regresar a su país de origen con una situación económica holgada que les permita poner un negocio o comprar un bien inmueble para iniciar una nueva vida, generalmente son jóvenes y por lo general viven sin un esposo o pareja . Este fenómeno ha sido definido como la "feminización de la migración". Asimismo, un creciente número de mujeres, madres de hijos pequeños, se están sumando a los flujos migratorios, muchas veces dejando a sus hijos en el país de origen con algún miembro de su familia cercana, madre, padre o hermanas; en su gran mayoría, en condición de indocumentadas, cruzando a escondidas en camiones de carga o pasajeros, constantemente viajando con el miedo de ser detenidas en algún momento del trayecto, y ser deportadas, o ser extorsionadas. Muchas de ellas subsisten en la zona fronteriza ejerciendo comercio sexual eventual, con el fin de conseguir dinero suficiente para terminar su viaje, o para no ser entregadas a las autoridades de la población, por supuesto que esta condición de vida las expone aún más al riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual o el VIH-sida.

 

En México son pocas las investigaciones acerca de la violencia que viven las mujeres en el proceso migratorio, situación preocupante con los millones de migrantes que transitan cada año por México, el desconocimiento que tienen las migrantes de sus derechos y el miedo del que son rehenes, no permiten denunciar los abusos y el maltrato del que son víctimas, pues viven bajo la amenaza de su agresor -generalmente con quien habitan o han tenido alguna relación- de denunciarlas ante las autoridades migratorias en caso de que manifiesten ser o haber sido víctimas de golpes, insultos, violaciones o presión psicológica.

Lo cierto es que en lo referente a las leyes mexicanas, podemos claramente establecer que éstas no fueron concebidas con un enfoque de género y distan mucho de considerar a las mujeres y hombres en el mismo nivel, aunque dentro de nuestra Constitución esté establecido. Es por ello que debe hacerse una ley de libre tránsito para los migrantes centroamericanos que buscan el sueño americano, pues se debe dar a esas personas el mismo respeto que se exige a Estados Unidos para los migrantes mexicanos, porque son personas con necesidades, sueños y esperanzas, y el hacerles el viaje miserable sólo muestra la falta de derechos humanos, la intolerancia y la falta completa de respeto hacia otros seres humanos en condiciones muy disímiles.

 

LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES BASADA EN EL GÉNERO...

La ejercen seres inferiores que expresan con estas prácticas su poder y dominación sobre la mujer, y por desgracia continúa siendo la violación de los derechos humanos más generalizada en todo el mundo. 

 

Fuente: Mujeres.net.info - Por Karina Ortega Maya - Lic. en Comunicación y Relaciones Públicas por la Universidad Latinoamericana (ULA), con Maestría en Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García.

 


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