Cárcel para una Mujer, Premio Nobel de la Paz

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

AUNG SAN SUU KYL, líder de la oposición y destacada activista de los Derechos Humanos, se ha convertido en paladín del movimiento democrático de su país, sufriendo por ello persecuciones y presidio político. Reconocida como prisionera de conciencia por Amnistía Internacional, su permanente y comprometido trabajo de que el drama Birmano no cayera en el olvido, fué recompensado el 14 de Octubre de 1991, con el Premio Nobel de la Paz, en reconocimiento de "su lucha no violenta en pro de la democracia y los Derechos Humanos", y además por constituir "uno de los ejemplos más extraordinarios de coraje civil en el continente Asíatico en las últimas décadas".
Anteriormente había sido honrada en Octubre de 1990 con el premio Rafto de los Derechos Humanos, y en Julio de 1991 recibió el premio Sajarov de la Libertad de Conciencia, concedido por el Parlamento Europeo. A partir de recibir el Nobel de la Paz, la líder de la resistencia Birmana fué repetidamente laureada, en el año 1992 recibió el Premio Simón Bolívar de Venezuela y en el 2000, la medalla Presidencial de la Libertad de los Estados Unidos.
Aung San Suu Kyi yá fué sentenciada a tres años de cárcel y trabajos forzados por un tribunal reunido en la prisión de Insein, al norte de Rangún; pero el jefe de la junta militar en el poder, Than Shwe, conmutó esa pena a 18 meses de arresto domiciliario. Pero el martes de esta semana, esa sentencia se prorrogó con otros 18 mese más de arresto domiciliario, lo que provocó grandes reacciones internacionales, así como amenazas de nuevas sanciones europeas.
Suu Kyi, de 64 años, fué declarada culpable de haber transgredido las reglas de arresto domiciliario, por el extraño incidente que se produjo en Mayo pasado, cuando dío alojamiento a un estadounidense, John Yettaw, quien había conseguido llegar a nado hasta su vivienda, situada a orillas de un lago. Yettaw, de 54 años, fué sentenciado a siete años de cárcel: tres años por haber infringido las leyes de seguridad, tres por violaciones a la leyes de inmigración y uno por haber nadado ilegalmente en un lago municipal de Rangún. También sufrieron las sentencias de 18 meses de arresto domiciliario, dos empleadas que viven con Suu Kyi.
El Consejo de Seguridad de la ONU, convocó a una urgente runión para el mismo martes, tras conocer la condena. Otras condenas Internacionales no se hicieron esperar, y la mayoría de los gobiernos estimaron que las elecciones que se preveen para el 2010, carecerán de credibilidad sin la participación de Suu Kyi.
Esperemos que la cordura, y la aceptación de una figura cono la de Suu Kyi, no niegue la participación de la líder, e ícono de la democracia en Birmania, en la elecciones que pueden cambiar la historia de los Derechos Humanos en ese país.
Fuentes consultadas: Red de Universidades UNI>ERSIA, y Diario Los Andes online

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