la construcción del "ser mujer" desde los mitos (2)

Publicado en por Los Derechos de las Mujeres

EL MITO DEL MATRIMONIO: Concebido como un contrato social, sólo a través del matrimonio la mujer adquiere la categoría como tal. Antes del matrimonio no es nada, no es persona. El hombre sí lo es, por lo que al casarse pasa a ser "marido". Este mito es perpetuado no solamente por la Iglesia, sino también por el derecho, que todavía tiene vigente la EPISTOLA, de Melchor Ocampo:
"... El hombre, cuyas dotes sexuales son principalmente el valor y la fuerza, debe dar y dará a la mujer, protección , alimento y dirección, tratándola siempre como a la parte más delicada, sensible y fina de sí mismo, y con la magnanimidad y benevolencia generosa que el fuerte debe al débil, escencialmente cuando este débil se entrega a él, y cuando por la Sociedad se le ha confiado."
"... La mujer, cuyas principales dotes son la abnegación, la belleza, la compasión, la perspicacia y la ternura, debe dar y dará al marido obediencia, agrado, asistencia, consuelo y consejo, tratándolo siempre con la veneración que se debe a la persona que nos apoya y defiende, y con la delicadeza de quien no quiere exasperar la parte brusca, irritable y dura de sí mismo, propia de su carácter."
El mito del matrimonio ha traído dañinas consecuencias, pues al naturalizarse ha sido abono de la violencia (motor de la misoginia), familiar, de la expropiación  de la vida a las mujeres, de su desarrollo y capacidades.La mujer que no se casa,pasa de ser la solterona, la pobrecita, la que está sola, la sin apoyo; o si es con conciencia de causa, la lagartona, la libertina, la pecadora.
EL MITO DE LA MATERNIDAD: De los tres mitos, este es el más arraigado en tanto es ineludible la real capacidad de las mujeres de procrear. Este mito muestra y enseña los eventos primordiales que nos convierten en lo que somos. Basar la valía como persona o "mujer completa" y "realizada" en la maternidad, ha convertido a las mujeres en todo, menos en sujetos de derechos. Ser esposas, y por supuesto madres, está tan naturalizado que no serlo significa estar fuera de la sociedad y de las leyes. Tenemos derechos en tanto somos hijas, esposas o madres, no por ser mujeres. Y sobre la figura de la MADRE pesan milenios de historia. Quien no lo es, está vacía, es infértil, está seca, está incompleta, y si es a voluntad, entonces además está loca y es una egoísta. Las MADRES son, sí, diosas milenarias y mitológicas, pero finalmente sometidas al dominio de los dioses (hombres).
Comprender que estamos hechas y hechos de mitos, que nuestras vidas son productos míticos en tanto son diferentes y, a la vez, semejantes a la vida de los y las demás, nos ayudará a entender la necesidad de crear nuevos mitos que nos ayuden a conjurar la pérdida de aquellos (comos los citados aquí) QUE YÁ NO FUNCIONAN, y que han dejado de tener significado y sentido.Mientras nuestra mente y cuerpo estén atravesados por una parte irracional (esa donde se alojan los mitos), podríamos no sólo desmistificarlos, sino aprovechar su fuerza y alcance para construir subjetividades libres de la misoginia.
Resumen de la columna de la periodista Elsa Lever M. publicado en OVARIOS FUERTES.


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